sábado, 31 de diciembre de 2011

Meow

Ni balances del año que acaba.

Ni propósitos para el nuevo que empieza.

Los días que se quedan atrás están para paladearlos, dulces o amargos. Contabilizarlos es reducirlos a logros y fracasos y eso no es vida.

Los días que vendrán son un misterio. ¿Para qué planificarlos?

Hoy.

Unos gatos al sol. Para los gatos, sólo es hoy. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Etílica

Kinito, el bebedor sonriente
El candié es una bomba: oloroso de Jerez con una yema de huevo y azúcar. Mi madre me lo daba con ese vino de la foto, yo le llamaba el kinito, porque creo que lo anunciaban en la tele con ese mozalbete pelirrojo. El candié te cae al estómago como una patada ardiente. Era algo terrible: mi madre se apostaba junto a la puerta de casa y no me dejaba salir para el cole hasta que no me lo bebía todo. Decía que estaba en edad de crecer. El calor te bajaba por el esófago y mientras bajaba, yo pensaba que prefería quedarme enana a tener que tragarme eso de nuevo. Y en realidad sabe bien, sólo que quema. Quema y te deja ahíta por horas.


En cambio, me encantaba darle un buchito al vermut de mi padre, en verano. Mi padre le llamaba vermut pero era Cinzano con casera y una rodajita de limón. Cosa más amarga y rica no la hay. En verano también me daban vasitos de casera con un chorrito de vino. Yo me la bebía y me sentía mayor. Y hablo de cuando tenía siete u ocho años.

La bota del abuelo
Mis abuelos bebían a diario. Mi abuelo materno siempre se tomaba uno o dos vasitos de vino para comer. Nada de copas, y con vino del barato. Mi abuelo paterno bebía en bota. Era alucinante: mi abuelo se ponía la bota en alto y se echaba el chorrito al gaznate. Te quedabas pasmá viendo al abuelo tragar y tragar vino sin derramar ni gota, podía estar como minuto y medio traga que traga. Yo creo que alguna vez me dio a probar, no estoy segura.

En Navidad, mis padres abrían una botella de sidra El Gaitero y nos echaban una copita, a mi hermana y a mi. Pensaban, ingenuos ellos, que la sidra, como sale de la manzana, no emborrachaba. Yo no recuerdo coger ni medio punto, pero esa copita molaba mucho, era como ser mayor.

Recuerdo borracheras, pero no la primera vez. Supongo que sería con la pandilla punki con la que salía en mi cutreciudad. De todas formas, nunca he estado tan borracha como para perder los papeles. Yo detestaba a esa gente que bebía sin degustar las copas. ¿La hora feliz? Qué asco me daba. Había gente que para amortizarla bien trasegaba un cubata tras otro a buen ritmo. Ya hablé del asquito que tengo a los cubatas.

No entiendo de vinos, pero me gusta beber una o dos copas con la cena. Prefiero el blanco al tinto. Me gusta la cerveza. No me gustan las bebidas dulces ni los combinados con Coca-cola. Durante una época tomaba Torres 5, hoy ya no podría. Tampoco me gusta el pacharán. Me encantan los vinos de Jerez y la manzanilla de Sanlúcar. Y un vino delicioso de Chiclana, el Gloria de las bodegas Sanatorio. Este lugar y la Taberna La Manzanilla en Cádiz son dos lugares clave en mi memoria.




martes, 27 de diciembre de 2011

Navidad con niños

Cantar villancicos, cuánto más jaleo, mejor. Con toda la parafernalia de panderos, zambomba y botella de anís.

Portal. Árbol de Navidad. Luces que se encienden y apagan (la casa parece una discoteca).

Ir a merendar chocolate con churros.

Ver pelis chorras en la tele. Ayer, Un chihuahua en Beverly Hills 2 (glups).

Ver pelis chorras en el cine. Por ejemplo, Alvin y las ardillas 3 (reglups).

Hacer postres ricos.

Bolsa de cotillón con pito, antifaz y sombrerito (el rosa no, que es de niñas).

Expectación ante las campanadas, pitos, bengalas, ¡acostarse muy tarde!

Cabalgata de Reyes.

Zapatos junto a la escalera. Una mesita con bombones y anís para Sus Majestades. Un cubo de agua en el patio para los camellos (en realidad deberían ser TRES cubos de agua).

Levantarse muy tarde (menos el día de Reyes, que toca madrugar: los regalos esperan. ¿Habrá regalos?)

viernes, 23 de diciembre de 2011

Más sobre la comida del miércoles, el día después y cosas que me dan grima

En el segundo pub -el de moda pero con música aburrida- pusieron Roxanne. Jo. Muy mal. Mar se evadió al plano de la ensoñación ñoña. Fueron unos minisegundos, lo juro, porque me di un pellizco virtual y volví a Tierra. Ya no me gusta evadirme ñoñamente.

¿Por qué me veo tan guapa en el espejo y luego en las fotos tan ho-rro-ro-sa?

El miércoles tarde-noche estaba lleno de buitres barrigudos. Mi cutre-ciudad cada vez tiene más rijosos. ¿Ocurre en el resto del mundo?

Anoche me quedé dormida a las diez. Como una bendita. ¿Estoy tan mayor?

E. piensa que me atiborré de comer ayer. Pero no. Insisto, E., mi vida, comí con apetito porque últimamente ando desganadilla y no pruebo cosas dulces, pero ayer me zampé dos rosquitos con un ansia que hacía tiempo no tenía. Yo creo que tuve un pico de azúcar. Pero no me atiborré, que yo no hago esas cosas.  

Algo muy grimoso. Y terriblemente odioso. La gente guay que va de alternativa y radikal en Navidad. Esas fiestas para guays. Yo una vez fui a una fiestuki navideñoguay de esas -una y no más, Santo Tomás-. Sólo había radikales cabreados con la morralla navideña. Pero lo juro, la fiestuki era NORMAL y corriente. No había nada radikal o superguay. La peña bebía, fumaba, intentaba comerse una rosca, ponía ojitos, reía, lo habitual. Yo ya no me creo a la gente alternativa.

jueves, 22 de diciembre de 2011

La comida de compañeros navideña

Me cambio de medias tres veces. Unas tienen una carrera, otras me quedan pequeñas -creo que son de mi hermana-. Me pruebo dos modelos de pendientes y ninguno me convence. No llevo pendientes. Voy de negro, pero cuando salgamos del restaurante será de noche, así que no desentono.

Camino al restaurante me encuentro a S. y su marido, que hasta el año pasado fue compañero nuestro. Bien. Me ahorro el trago de entrar sola en el restaurante.

En la barra ya hay apalancados cinco compañeros. Besos a SY, mi antigua jefa, que se jubiló y siempre viene a las comidas. Le tengo cariño.

Pequeña lucha por ocupar un buen sitio en la mesa -larga, unas veintidos personas-. No me quiero sentar junto a L. que me es odioso -es una especie de raro manipulador y tengo mucha paranoia con él, de esos tipos que lo controlan todo, hasta la vida privada. Yo le hablo lo mínimo, se me nota que no lo trago-.

Como con apetito. No bebo demasiado. Pillo un mínimo punto. Ratos muertos, los justos. Enfrente tengo a C. y a N. que tienen temas de conversación a toneladas.

T. saca fotos.

Nos vamos del restaurante a las siete de la tarde. Ya es de noche. El centro está lleno de gente. Hacemos mucho jaleo y la gente nos mira.

Entramos en un pub a bailar. Dudo qué pedir y acabo pidiéndome un gin-tónic -qué original-. No nos gusta la música que ponen -demasiado reaggetton-. T. saca fotos.

Vamos a otro pub -uno muy de moda- pero la música es lenta y nos vamos a apalancar. Entran tres julais y se ponen cerca. Uno intenta ligar con M. que es rubita y mona diciéndole que va a ir a Gran Hermano. Patético.

Vamos a un tercer pub donde estamos solos, con la pista para bailar para nosotros. Ponen música aceptable. Después de dudar me pido una cerveza.  T. saca más fotos. Ya bailamos desbarrando un poco más. Miro a R. que ya está algo borrachilla. Me canso y me piro sin despedirme -sólo de C.-.

Camino a casa, mando un sms a E. 

Llego a casa a las diez y media. Al sentarme me doy cuenta de cuánto me duelen los pies. Me descalzo, me pongo el pijama, me lavo los dientes, me desmaquillo, dudo si comer algo pero lo único que quiero es acostarme.

Esta mañana, dolor de cabeza. Vemos las fotos que sacó T. -definitivamente, no soy nada fotogénica-. Tengo un hambre atroz.



martes, 20 de diciembre de 2011

Cosas (grimosas) navideñas

1. La expresión "entrañables fiestas". Da asco. La gente que usa esa expresión aborrece la Navidad.

2. Los besos de Fin de Año a gente que no veré nunca más o a gente a la que sólo le daré ese beso en todo el año. Son el tipo de hipocresía social que más detesto.

3. Las comidas/cenas de compromiso. De verdad, quedar mal con las cuñadas no es para tanto.

4. El cava. Yo no lo aguanto, me cae fatal al estómago, no me sabe a nada, me resulta absurdo. Claro que es siempre cava del barato; si hubiera probado cava de superlujo, a lo mejor otro gallo me cantaría.

5. Los regalos de Reyes hipergrandes para los niños. Cuando llega algún familiar todo contento con regalos así, pensando que da la campanada, me entran ganas de aggg.

6. Los regalos de Reyes teóricamente molones para los niños, pero que son de un sólo uso. Por ejemplo, los coches teledirigidos. Los ODIO.

7. Sobre todo, lo peor de lo peor, los Mr Scrooge militantes. Que no te guste la Navidad pero lo mantengas en un plano discreto, vale, lo respeto. Lo detestable es que no te guste la Navidad y hagas de ello militancia social. Cállate la boca y no me hundas. 

Yo ADORO la Navidad.

jueves, 15 de diciembre de 2011

When I´m sixty-four

Cuando tenga sesenta y cuatro, ¿seguirás felicitándome por mi cumpleaños? Es una fecha bien fácil de recordar. El día de Navidad. Tú tendrás sólo sesenta y tu memoria debería ser mejor que la mía.

Cuando tenga sesenta y cuatro estaré -teóricamente- a punto de jubilarme. ¿Seguiré caminando hasta el trabajo?  Yo así lo quiero, para mantener las piernas duras- ¿y el culo? ¿se me habrá caído?-.

Cuando tenga sesenta y cuatro seré una sesentona moderna -pero no hortera- y elegante -pero no fashionvictim-. ¿Me mirarán los tíos desde los coches, cuando pase por el puente sobre la autovía? Supongo que no, pero se que Tú si me mirarás.

Cuando tenga sesenta y cuatro seguiré teniendo ganas de follarte -ya me cuidaré yo de seguir teniendo ganas- y mi boca seguirá dura y flexible para Ti. Es lo que realmente importa, ¿no? Mi boca, mi sexo, mi deseo.

Cuando tenga sesenta y cuatro seguiré siendo romántica -pero no ñoña- y besucona -pero no empalagosa- . Mis manos tendrán manchas pero ya me daré cremas para que sigan suaves y acaricien bien. Tendré más arrugas en mi cara pero te seguiré mirando igual que ahora. Enamorada.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Femenina


Encontré una foto donde salgo yo, de un viejo recorte de periódico. Estoy en una esquina, junto al grupo feminista al que pertenecía. Estamos en una concentración para reivindicar algo o condenar yo que sé. Salen unas diez mujeres y sólo recuerdo el nombre de dos, las dos con las que más me relacionaba. Al resto las reconozco, pero no les consigo poner nombre.

Todas tienen la pinta de siempre, unas con el pelo rizado muy rizado. Otras, con el pelo corto. Unas eran tímidas como yo; otras, pizpiretas; otras, carismáticas. A mi me hubiera gustado ser de las carismáticas pero yo siempre me desvanezco en los grupos. Y además, había temas y actividades que, realmente, me la sudaban.

En la foto salgo con mi camiseta feminista, una de rayas blancas y violetas. Eso si, yo mucho postureo, eso que no faltara. Cuando me di cuenta que lo mío era más postureo que otra cosa -y mendigar amor-, me di de baja en el grupo. A traición, pero es que llegó un momento es que no las podia ni ver. Pobres. Sólo una me hizo una putada, el resto, es que ya ni las recuerdo.

Yo era femenina, pero estaba mal demostrarlo. La bufanda de la foto me la ponía a todas horas, está algo deshilachada, era mi bufanda favorita.

martes, 13 de diciembre de 2011

Masculina


Varias veces, hace años, me confundieron con un chico. Yo antes llevaba el pelo corto y sin gracia. Tampoco me maquillaba.

Ahora, con el pelo largo y otras hechuras, ya puedo hacer eso tan superguay de vestir masculina-chic y sentirme hiperfemenina.

Me gusta acodarme en la barra de los bares. No me gustan los grupitos de tías que cotorrean. No bebo ron miel ni mariconadas de esas. Yo antes bebía Jack Daniel´s -y creo que voy a volver a él, porque ahora toooodo el mundo bebe gin-tónic-. A veces me pinto los labios de rojo. Llevo bastante tiempo sin usar pendientes -los pendientes largos me dan pinta de gitana canastera y sólo los llevo en Feria-. No uso anillos, no me pinto las uñas de las manos, porque me veo sucia. En verano uso pulseras. Me gusta ponerme sombra de ojos azul.

Soy hipervanidosa y utilizo este blog para exhibirme.

Pero ya no me confunden con chicos. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Rosas

´Tis the last rose of summer
left blooming alone;
all her lovely companions
are faded and gone.

THOMAS MOORE (frag.)

Una vez tuve un sueño con rosas. Estábamos en la Plaza y vi una, pequeña, apenas abierta y blanca. La corté y se la ofrecí a Pako. Tenía frío y él me echó su chupa de cuero sobre los hombros. Sentí un amor agradecido y puro que me acompañó al despertar y durante todo el día. Desde entonces dejé de estar desesperada por Pako. Estaba empezando la primavera y el patio de mi abuela se llenaba de rosas. Cada vez que las miraba pensaba que sería capaz de sentir por aquel hombre lejano un amor más sosegado, más profundo y tierno. Y que ya no me dolería más.

Años más tarde, compré tres rosas para una Fiesta de la Primavera. Llevé dos en el escote. La otra se quedó en mi cuarto. En la fiesta, mi profesor se paseaba revuelto, le llamaban, acudía aquí y allá. Yo le perdía de vista y le volvía a encontrar. Finalmente pude ofrecerle una de mis rosas. Pero la perdió y ya no supe más de él hasta la vuelta de las vacaciones de Semana Santa.

Quedó la tercera rosa, algo mustia ya, que contempló mi encuentro con J.L. aquella misma madrugada. Ese encuentro que yo propicié en una cabina de teléfono, tras la fiesta y aún borracha. Fue un encuentro por despecho, porque yo soy así, pero al fin y al cabo, fue bastante hermoso y excitante.
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Ayer encontré este texto entre cuentos y poemas viejos. Todos son un horror. Cursis, llenos de adjetivos, insufribles. Éste es el único que podría salvarse de la quema (aunque le he quitado adjetivos y he acortado frases). El fragmento del poema que le acompaña es un ejemplo de cómo llevo años siendo una pedante.


sábado, 10 de diciembre de 2011

Entre copas

Dos copas de vino y un gin-tónic. Mi amiga ES se ha instalado, quizás definitivamente, en nuestra ciudad y ahora la veo con más frecuencia. Y quizás nos llevemos ahora mejor y retomemos la complicidad de hace años.

Anoche, entre copas y la calle llena de gente, conversamos de lo divino y, cuando pillamos el punto, también de lo humano. Las viejas historias. Anoche recordamos aquellos momentos surrealistas y patéticos de los que ambas conservamos un buen puñado. Ella me decía que fueron momentos de perder la dignidad. Esas veces que una se metía un montón de kilómetros en el cuerpo para ver a un príncipe que resultaba ser rana.

Pero no, nunca perdimos la dignidad. Éramos audaces y queríamos comernos el mundo a bocados y si para ello había que besar algún sapo, qué más da, una experiencia más que echarse al hombro. Y ahora nos sirven para desdramatizar días de lágrimas y pataletas. Nos sirven para reírnos como anoche, entre copas.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Días de radio

Hubo una época en que yo escuchaba música. Ahora no Ahora paso por una de esas etapas en que escuchar música se me convierte en un naufragio. Cantar sí canto, pero apenas escucho música. Ya llevo varios meses así, no sé cuánto me durará.

Pero de  jovencilla tenía la radio encendida a todas horas. Mis cassettes, mis vinilos y la radio. Yo quería ser locutora de radio. Me parecía una de las profesiones más románticas del mundo. Sobre todo, sobre todo quería ser locutora de noche, de esas que hablan en susurros y dicen cosas poéticas. Menuda pava estaba yo hecha. Pero como cuando se me mete algo entre ceja y ceja, no paro hasta conseguirlo, envié algunos currículos y una radio piratilla me aceptó. Porque no está bien que lo diga, pero mi voz queda resultona en radio.

En aquella cadena apenas salí al aire. Aprendí cosas técnicas que ya he olvidado y me relacioné con gente guay que tenía pretensiones de hacerse un hueco en las radiofórmulas. Pero a nadie tan romántico como yo. Me suele pasar. Me hago ideas chachis de las cosas y luego la realidad resulta fea. O mediocre. Una vez presenté un tema de Boston. Ahora que la estoy escuchando me pasa: que me entra melancolía y un poquito de autocompasión.

De jovencilla me gustaba tanto escuchar la radio que pensaba que me dedicaría a ella. En un concurso de cuentos que organizó una radiofórmula, me llevé el premio. El tema era contar una historia centrada en la radio. Yo escribí un relatillo lleno de sentimientos adolescentes. Yo era una adolescente calenturienta, llena de ganas de enamorarse y sobre todo, enamorar. Y los relatos me salían así, terriblemente apasionados. Me hicieron una entrevista, por ganar el premio. Como siempre me pasa, que soy una de esas tímidas echadas para´lante, contesté a mi entrevistador con chascarrillos y gracia gaditana. Fue la última vez que mi voz estuvo en el aire.



martes, 6 de diciembre de 2011

Sed

En mi familia contamos esta anécdota: mis padres nos llevaban a mi hermana mediana y a mi a tomar tapas los domingos de invierno. Una vez, cuando ya era la hora de pagar e irnos, a mi hermana aún le quedaba media Pepsi. Como no quiso dejarla en el bar, se la bebió tan precipitadamente que se la echó por encima y se puso perdida. Eso le pasó por dormirse en los laureles y dejar la Pepsi sin tocar hasta el final. En cambio, yo me la fui bebiendo despacito y modositamente, con mi cañita y mi tapa de ensaladilla.

Yo siempre he querido ver mi vaso lleno. Lleno a rebosar. Y me lo voy bebiendo despacio. Cuando se me va vaciando, lo he vuelto a llenar. No concibo vivir con el vaso a medias. Sólo me dieron un vaso al nacer y lo he ido llenando poco a poco, ya son casi cuarenta y cuatro años de empeño.

Tengo mucha sed. Puedo vivir sedienta, puedo hasta alargar el momento de los sorbos, para que el vaso me dure mucho tiempo lleno. No es conformismo, ni masoquismo, ni me siento un Tántalo que sufre por no beber. Tengo sed porque soy ambiciosa y quiero exprimir muchas cosas. Mirar mi vaso lleno, beberlo y volverlo a llenar, siempre sedienta, hasta el final.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Trimilenaria


Cadiz sigue vieja y luminosa, hasta en las calles estrechas. O eso me parece a mi que la miro con buenos ojos. Entré al Mercado y ahora ya no es ese amasijo de puestos de fruta y pescado. Ahora todo está limpito y diáfano, casi no parece un mercado.

En el exterior es otro cantar. Todo igual. Delante del Merodio, el puesto de erizos de siempre. Una cola asi de larga para comprar churros. Los mismos -o parecidos- julais en la esquina de Correos. Y los cuatro puestos de chamarileros. En domingo hay más. Tengo un montón de libros que he comprado en puestos así. Era mi ritual dominguero: trastear en los puestos del Mercado, comprar un par de libros que quizás no leyera nunca, unas cervezas en la calle Zorrilla y a veces, al cine. Eran domingos perfectos, si no había que estudiar.

El sábado, en ese puesto de la foto, una vieja se iba sin pagar. El trapero se reía entre dientes. Señoooora. Y la vieja, ay qué despiste.Si, si, pensaba yo. En el puesto de enfrente vendían Holas del año de la pana. Con portadas de la boda de la niña de Rocío Jurado y de cuando se murió Lola Flores. Pero la mayoría de los trastos que se venden son cosas grimosas, como los payasitos de Lladró. O la concha-cenicero rosa de la izquierda. Es el Cádiz trimilenario.


domingo, 4 de diciembre de 2011

Mar en Cádiz


Pude contar siete colores diferentes en la puesta de sol. Las puestas de sol en La Victoria son únicas. Negro, azul oscuro, azul, verde, amarillo, naranja y rojo.

Siempre fantaseo con vivir allí. Con ese mar enfrente y a diario.

Ha sido un chute de oxígeno, de tranquilidad. Sin nada qué pensar, sólo arena, mar de diciembre, los escaparates, los bares y las calles de casi siempre.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Van der Weyden

Van der Weyden.

Treinta enanos mirando. Embobados. Alucinados.

Después vienen Giotto. Van Eyck. El Bosco.

Pura felicidad.


martes, 29 de noviembre de 2011

Fetiches masculinos

Nerds
Leonard, un nerd guapete

Ya he escrito sobre ellos. así que no me repetiré demasiado. El prototipo que me hace babear es el de The Big Bang Theory. Hombres -no demasiado efebos- con un poderoso pasado pajillero a sus espaldas. Con mente calenturienta y gafotas que si se las quitas, resultan tremendamente guapos. Frikis de Star Wars y Assassin´s Creed, que lo mismo me ayudan a eliminar un virus en el PC que me echan un polvo demoledor.


Ejecutivos

Un Amo del Universo encorbatado
Nunca he hablado sobre ello pero es un fetiche que tengo desde que era estudiante. Una vez follé con uno. No era exactamente un ejecutivo pero solía vestir con traje y corbata y manejaba asuntos importantes. La erótica del poder. Yo siempre he sido una fan de la erótica del poder, son defectos de una. Siempre tenía la fijación de tirarle de la cortaba y darle un morreo de quitar la respiración. Y como soy tan materialista, siempre fantaseaba con cenas de lujo y megahoteles chachis. Lo dicho, fantasías gilipollas, que son mías.


Peter Dinklage

Tyrion gana premios
O sea, Tyrion. Me parece uno de los actores más morbosos del panorama. Y haciendo de Tyrion, que es un enano cabroncete, malhablado y follador, pero también leal, honesto y con punto romántico... es un amor.  Yo me lo imagino, al actor, como una especie de tipo interesante y con personalidad apabullante. Con barba de tres días gana mucho. En Juego de Tronos solo tengo ojitos para él. Y en los libros también.

(Aunque parezca que no tengo verguenza, este post me da cierto reparo, porque ¿no da una impresión muy raruna de mi? Culpémos a E. por incitarme a pensamientos como éstos)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Tentación de mediocridad

No queremos ser mediocres , aunque la tentación, en ocasiones, sea fuerte. Caer en la red de lo convencional tiene sus ventajas. Vives de una manera fácil y un poco mezquina. Vas atesorando bajo la almohada hechos no vividos, atesorando con avaricia, por si acaso algún día doliera vivir. ( Pero lo que atesoras y no vives no te lo vas a poder llevar al más allá, ese lugar que estoy convencida que existe y es un borrón y cuenta nueva -infernal o celestial-)

Ser mediocre es a veces tentador. Podría vivir  lanzando brindis al sol, lo cual, ya digo, es fácil. Vivir diminutamente, dando la espalda a los daños colaterales. Una vida cobarde, para qué nos vamos a engañar. (Pero a veces, una piensa si el valor no estará sobrevalorado)

Lo bueno es que puedo hacer ensayos de mediocridad, a ver qué pasa. Ensayos para ver si así soy más humilde. O más simpática. O más noble. La nobleza. Si a base de mediocridad pudiera tener más nobleza de carácter, más decencia, menos envidia, sería mediocre a morir. Hago ensayos a ver qué pasa pero en vez de ser una Mar elegante y buena contendiente, me transformo en un ser mezquito con voz de ultratumba.

No queremos ser mediocres y mi propósito es no caer jamás en la tentación. Tener el coraje de inventar nuevas salidas y avanzar a codazos aunque el callejón sea estrecho y esté lleno de trastos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Pollas que amargan vidas

Cada día me cruzo con la misma gente camino del trabajo. Treinta minutos caminando dan mucho de si, para cruzarse con las mismas caras, para pensar un ratito en quiénes serán y para pensar en mis cosas, que es en lo que ocupo casi todo el tiempo. Me cruzo cada día con una madre con sus dos chavalines. Ella está famélica y siempre va cabreada, con los críos o con el mundo en general. Los críos son una medioadolescente de unos doce años y un chavalín de unos once. Los tres huelen mal, a sudor rancio y visten pobremente. Esta mañana, la madre iba como siempre, hablando en voz alta, pero no iba regañando a los críos. Decía algo así como:

Ese se cree que va a poder conmigo. A mi no me amarga la vida una polla, como siempre digo.

Los críos  iban detrás de ella, con cara de circunstancias. Supongo que están acostumbrados a las malas maneras de su madre. Yo, precisamente, iba pensando en mi amiga C., a la que una polla está amargando la vida. Este verano su pareja, a la que llamaremos el Heavy, la dejó. Puso como excusa que pasaba un mal momento, que estaba con una Depresión Muy Fuerte, que no era culpa de ella y blablabla. Ella se pasó el verano llorando y lamentando lo mal que el pobretico Heavy lo estaría pasando.

Es fácil dar palabras de ánimo y consejos de superación. El Heavy, que es un pedazo de cobarde, en realidad no está pasando por la Depresión, porque ya lo han visto por ahí rulando con una piba. Tres meses después de romper con mi amiga. Huele un poquito a chamusquina. Y ya digo que es fácil darle a C. consejos, animarla para que mande a tomar por culo al Heavy y se vuelva a poner el mundo por montera. Pero ella, ahora, lo que siente es una terrible humillación. Una polla gilipollas le está amargando la vida.

Mi madre, la filósofa, siempre nos lo dice, a mis hermanas y a mi: A mi un tío nunca me hará llorar. Si un tío no me quiere, que se largue con viento fresco. Nosotras, mis hermanas y yo, le decimos, sí, mami, pero tú lo dices porque papá te quiere y siempre te querrá. Pero no es tan fácil, que del dicho al hecho va un largo trecho. No es tan fácil, pero se puede y se que mi amiga C. lo acabará logrando. Hay pollas que son perfectamente prescindibles.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Zen, deseos.

Pedro  es la única persona que practica el budismo que he conocido. Él me hablaba largo y tendido sobre el zazen, me explicaba la posición para meditar, su ambición de ser un buen budista y fundamentalmente, desprenderse de todos los deseos. Quizás para él era más sencillo que para mi, porque en aquella época el tenía casi cuarenta años y yo tenía veintipocos,  lo deseaba todo y estaba dispuesta a comerme el mundo para ello. A veces me gusta pensar que yo fui el último deseo -inmoral- de Pedro y que, después de mi, alcanzó la plenitud zen.

Ahora, a punto de cumplir los cuarenta y cuatro años, tengo un buen puñado de deseos locos. Me acompañan y me dan calor. A veces les paso la mano por el lomo, que se eriza y me hace cosquillas. Me he acostumbrado a la compañía de mis deseos y, normalmente, no me dan mucha lata. A veces les echo de comer. A veces, mis deseos se reproducen, porque los deseos son entes promiscuos que no tienen reparos en fornicar y dar hijos al mundo. Los nuevos deseos son acogidos en mi hogar, les echo un vistazo y me despreocupo. Suele pasar en familias numerosas.

Yo jamás sería una buena budista. Soy demasiado sureña y apasionada. Me gusta vivir, tocar, probar, arriesgar, tirarme en picado. Jamás podré desprenderme de esos deseos tontos, locos e irrealizables. Qué más me da. En el fondo son buena gente y no me molestan para dormir.

martes, 22 de noviembre de 2011

Popularidad

- Mamá, ¿tú eras popular o impopular en el cole?
- ¿Yo? Popular.
- Pues yo soy impopular.
- ¿¿¿¿ ... !!!
- Bueno, no, en realidad soy normal.
- Yo tampoco era popular. También normal.
- Ah, vale.
- ¿Sabes que les pasó a las que eran populares en mi cole? Ahora las veo por la calle y están gordas, feas y viejas.

En realidad, la mayoría de las veces, en el cole, yo transitaba en el ambiguo estrato de la normalidad. Ese en el que no destacas necesariamente por nada. Buenas notas, sin ser repelente. Buen comportamiento, sin ser una pava. Pero a veces era popular. Y otras, impopular. Fueron unos años muy moviditos.

Situación A de impopularidad: clase de gimnasia.

Eres impopular si no sabes saltar el potro (ya no se salta al potro en Educación Física, qué tiempos). A mi me costó, pero acabé saltándolo. Pero también había cachondeo si saltabas y dabas con el culo en el potro. Eso me pasaba con cierta frecuencia. Las populares siempre saltaban al potro con gracia y donaire.

Situación A de popularidad: agitación de masas.

En sexto lideré una manifestación para exigir que la señorita sustituta no se fuera, porque le habíamos cogido mucho cariño. Además, la maestra a la que sustituía era una bruja. Organicé la salida de las niñas de la clase, hasta el patio, con pancartas a boli y consignas de "Que se quede la señorita!". Me enfrenté al director y al de matemáticas, ahí, con un par. El de matemáticas no daba crédito. Ese día fui extremadamente popular.

Situación B de impopularidad: jugar al matar.

En el baremo de impopularidad, quedar de las últimas para formar equipo es un buen indicativo. Que las populares no te quieran en su equipo. Que te maten con el balón a la primera. Que dejes escapar el balón porque tienes los dedos de corcho. Ser una pava jugando al matar quita muchos puntos.

Situación B de popularidad: organizar una campaña ecologista


Por ejemplo, de defensa de los tiburones y contra el mucho daño que estaban haciendo Spielberg y Tiburón. Junto a mi compañera Isa, planifiqué una bonita y apasionada campaña con manifiestos en pro del derecho de los tiburones a comer carne humana. Isa hacía los dibujos -tiburones con las fauces sangrientas-. Esa campaña nos dio un enorme prestigio en octavo.

Moraleja: si eres mala y matas por ser popular, acabarás siendo fea, gorda y vieja. Si la popularidad te la ganas acumulando buen karma, acabarás como yo. 




viernes, 18 de noviembre de 2011

Cutreciudad



Mi cutreciudad fue bonita una vez. Esa escalera tuvo que ser magnífica y la vista desde lo alto, bellísima. Escaleras como esa, hay varias en mi cutreciudad. Fachadas arruinadas, edificios imposibles, plazas sin sentido. Mi cutreciudad se ha quedado fea y descuidada y, como suele pasar, a más descuidada, más implacables somos con ella.

Si preguntas a cualquier habitante de mi cutreciudad, te soltará pestes de ella y también un amor desbordado. Es duro de llevar. Poner de vuelta y media este desastre urbano es tan fácil. Y amarla ... no conozco a nadie que no la eche de menos cuando se va lejos. Mi cutreciudad es un desastre, pero como todos los hijos desastrosos, se le coge cariño, un cariño desmedido e irracional, es una ciudad de mierda, pero la muy bastarda se hace querer.

En mi cutreciudad guardo recuerdos, citas y esperanzas, secretos, mi primer beso de amor, despedidas, proyectos de aventura, encuentros, tardes de pipas y confidencias, noches de borrachera, música, escapadas, lágrimas, cabalgatas de Reyes Magos, abrazos, reencuentros, esperas, primeros pasos, bares, tiendas, colegios, quioscos, esquinas, callejones, escaleras.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Historia vs. novelón


Éste tochaco de Historia de Roma dormía el sueño de los justos en una estantería. Ayer lo rescaté, está viejo y las hojas gloriosamente trabajadas, como un veterano legatus del frente germano.

Su rescate debe agradecerlo al novelón -otro tochaco- de la derecha. Va de la dinastía Flavia y de lo malo que era el Imperator Domiciano. Tan malo me lo pinta Santiago Posteguillo que no me lo creo. Tan malo no podría ser. Yo no recuerdo a Domiciano tan malo. A Calígula sí. A Nerón también. Incluso a Cómodo, aquel emperador que quería ser gladiador, el imbécil (Cómodo siempre tendrá la cara de Joaquin Phoenix).

Por eso rescaté el tochaco del camarada Kovaliov y ahí estaba el Imperator dándole caña a los catos, a los dacios y a los legatus rebeldes. Metiéndose en el bolsillo a la plebe a base de espectáculos y demagogia. Ampliando el Coliseo. Todo lo malo que un autócrata temeroso del veneno y la puñalada trapera podría llegar a ser.

Pero prefiero la novela. Me he vuelto frívola y perezosa y el novelón es un gustazo por las noches. Las conspiraciones, la sangre en la arena, los aullidos de los catos cruzando el Rin, ese Trajano imperturbable, manteniendo el tipo... es brutal. Bendito sea recordar.

martes, 15 de noviembre de 2011

Reuniones de trabajo

Vengo de una reunión, que en mi trabajo no se llama así sino que utilizamos otro nombre raro y repelente.

Hoy me pinté los labios de rojo, aunque me gustó más mi cara por la mañana. Me puse rojo en los labios para ir a juego con un jersey rojo que me pongo por segunda vez. Cuando hago eso me parezco muchísimo a mi hermana, la pequeña. Me gusta ir copiándola, lo cual es un poco patético, que la mayor copietee a la chica, pero es que ella tiene un estilazo y yo soy una pardilla. 

Yo siempre acudo a las reuniones henchida de ganas que luego se me van desinflando. Como buena Capricornio, yo soy tremendamente práctica. No me gustan las disgresiones y le saco partido a cada minuto -en mi despacho compartido da gloria verme-. Cuando me ha tocado "liderar" alguna reunión, siempre he terminado sacando al alien borde, para que la gente no se disperse y sobre todo, no cotillee. Este año, no me toca "liderar" ninguna reunión de nombre repelente, así que pongo cara de buena y dejo el tiempo correr.

En realidad, es un problema de chulería.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Pedante

Cuando soy pedante a E. se le pone dura. Es uno de esos misterios masculinos. Una se pone ingenuamente a escribir sobre libros que lee, sobre cuadros que ama, sobre el teatro que ha visto y la reacción deviene en erección. Yo creo que es por la mezcla de pedantería e ingenuidad. Porque mi pedantería no es de las malas, de esas que van aplastando al que tienes delante. Yo soy una pedantilla humilde, que usa su blog para molar, pero en el fondo, en un bis a bis, soy una pava que habla poco y sólo sabe sonreir.

Si me encuentras en una reunión, yo soy la típica que se queda en el fuego cruzado de frases. La gente se pone a contar sus batallitas y yo soy la que se queda atrás, hago así, mmm, ejj, ahmmmm, pero siempre hay un listo que se me adelanta. Claro que a veces, cuando pillo la vez, te puedo soltar una frase brillante, o una frase graciosa -no olvidemos que vengo de familia carnavalesca- y hago que la gente se parta de risa conmigo. Pero la pedantería de viva voz no me suele salir a no ser que esté en petit comité y con gente de muchísima confianza. Entonces, cuando suelto mi chorrada pedante, siempre hay un alma caritativa que me hace aterrizar. Por eso digo que no soy mala. 

Y aquí, pues seguiré de vez en cuando con mis gilipolleces, porque si el resultado es el que arriba expongo, no hay mal que por bien no venga.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Teatro

En mi cutreciudad no hay teatro. Escribir ésto no saben cuánto duele. Qué verguenza reconocer que hace años que no veo una función de teatro. Yo que iba para actriz. Yo que protagonicé ¡una! obra -y ese día único de representación me vi cruzando alfombras rojas y todo (pero qué coño, fue un gran día).

Hace años que no veo una función pero si que he visto a algunos grandes. A Verónica Forqué y a Luis Galiana en Ay, Carmela, y conseguí sus autógrafos a la salida. A Luis Merlo en Calígula y estaba tan cerca que le veía escupir en sus monólogos. Los Dagoll Dagom, a Charo López, a gente maravillosa que se dejaba la piel en escena y me hacía sentir una terrible envidia por no estar ahí.

También he visto obras ridículas, ese teatro insoportable que quiere decir GRANDES cosas y se queda en grandilocuente. Obras que se representan con soberbia y el objetivo de epatar... recuerdo que cuando salía de ver funciones así me encendía un fortuna y miraba a la gente que venía conmigo de reojillo. A ver quién es el listo que dice algo. A ver si alguien se atreve a decir que ha sido una pasada de obra. Y siempre había algún carajote que lo decía.

Lo cierto es que la gente con la que solía ir al teatro eran gafapastas del tipo carajote y probablemente yo tenga muchos prejuicios aún hacia ese tipo de gente del teatro. Eran muy víboras. Recuerdo noches de beber y rajar de otros grupos de teatro de la localidad. Y luego, cuando te encontrabas con la gente de esos otros grupos, mucho jijijaja. Pero, aún cuando les guarde inquina, fueron el medio que me llevó a ver teatro, buen teatro y teatro nefasto, que también es conveniente ver, para aprender humildad.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Decoración de interiores


Camelot 3000
La primera imagen que decoró este blog fue la portada de Camelot 3000. El ejemplar que tengo es una edición de los 80 y la encontré en un puesto de libros de ocasión. Es un ejemplar viejuno y manoseado, con algunas hojas sueltas y huele un poco a rancio. A poco de conocernos, E. y yo hablamos de este cómic y yo empecé a pensar en casualidades, paralelismos y tontaditas así.

El cuadro de Lucien Freud
Es bastante evidente: ponerlo en lo alto del blog declaraba todas mis intenciones erótico-cultas. Como ir diciendo, ojo, ésta es una cachonda pero sabe de arte.

La foto del perfil
Es una foto de estudio de Fay Wray para la promoción de King Kong. La he utilizado en varios sitios porque también daba el pego de ojo, ésta además de pintura sabe de cine clásico -que mola más-. Además, queda como una imagen muy sumisa pero poco vista. Y además King Kong es una peli mítica de mi infancia, que ya lo tengo escrito por ahí.

Las citas de Camelot 3000 y de Rayuela
Las dos hablan de casualidades y del eterno retorno que son fantasías muy adolescentes que permiten conciliar muy bien el sueño. Son compatibles con hacerse mayor y dan calor y esperanza. Además, Rayuela es una novela mítica de juventud-aunque ya muy denostada por mi parte-.

La letra de Roxanne
El primer disco que me compré fue Synchronicity. El primer baile lento que bailé fue Every breath you take. Es que The Police son muy míos y yo soy una criatura de los ochenta. Yo usaba el nick de roxanne porque molaba mucho (además ya lo he escrito antes) y E. se fijó en mi gracias a él -aunque me confundió con Cyrano-.

La cita de Borges
Ojo, yo no soy la típica que va de pedante y cita a Borges -pedante soy pero Borges me parece sobrevalorado, aunque en ocasiones sea grandioso-. Pero Emma Zunz fui yo una vez y también es cierto que a veces sólo son falsos uno o dos nombres propios, que así la vida resulta más fácil.


lunes, 31 de octubre de 2011

Contradicciones sobre ir en cueros

Yo no soy nada pudorosa y ponerme en cueros me sale natural. En mi casa, de pequeña, mi madre siempre se ha paseado en bolas en verano y siempre se ha entrado en el cuarto de baño sin llamar. En mi casa materna, la falta de pudor siempre ha estado bien vista, lo cual nos ha hecho, a mis hermanas y a mi, naturales y felices en nuestro cuerpo.

De adolescente si me daba verguenza quedarme tetas al aire ante mis amigas, pero era por falta de costumbre. En realidad tengo amigas para todos los gustos: algunas siempre se han cambiado de ropa en el baño, lo cual me parece ridículo ahora; otras se despelotaban sin problema delante mía, lo cual me parecía envidiable. Pero eso era antes.

Me gusta mirarme y remirarme en el espejo del baño. Hay días que me veo perfecta; hay días que me veo gorda y flaccida y vieja. Hay días que tengo la barriga hinchada. Otros pienso que me comería a besos. Algunas veces me he masturbado frente al espejo del baño y me he excitado con mi desnudez: masturbarse frente a un espejo es el perfecto ejercicio onanista. Te estudias el movimiento de los dedos, la vulva que brilla, la cara encendida. Te estudias las contracciones del cuerpo al correrte y cómo se te queda la cara. Mira, pero qué guapa y cuánto me quiero.

Lo que me resulta raro es verme desnuda en fotos. Aunque raro es un eufemismo -pero no sé qué palabra usar-. En una foto los defectos permanecen inalterables. Me veo desnuda frente al espejo y la redondez de un lado y el pellejo del otro pasan. Solo tienes que cambiar de postura. Te mueves frente al espejo y vas buscando tu lado bueno. Pero en las fotos el culo, la barriga, las tetas salen sin excusas. Hay que hacer muchas, muchas fotos para quedar satisfecha y nunca del todo porque piensas joder, ¿de verdad ese es mi culo y esas molllitas son mías, así me ven?

Me hice muchas fotos y sólo me quedé con tres.




martes, 25 de octubre de 2011

Reacción en cadena

¿Qué pasa si me corro en tu cara?

1. Cierro los ojos. Es un acto reflejo. No es que no te quiera mirar, Amor.

2. La boca abierta como una boba, no, yo intento mantener la dignidad aún en los momentos más obscenos. Cerrada, tampoco, queda feo. Entreabierta, en plan sugerente, en plan como... ah, me encanta que te corras en mi boca.

3. Nada de éxtasis. Que te corras en mi boca no es un acto trascendente porque no debería ser inusual. Al contrario, debe ser habitual y no producirme sorpresa o alucinaciones.

4. Nada de orgasmos mentales. Eso es leyenda urbana-bedesemera de baja estofa.

5. Me río. Por sana alegría. No pienses que me burle o que me entre la risa histérica, qué cutrez. Una buena eyaculación en el rostro es motivo de alegría y risa, todo en el sexo lo es.

6. Hay una probabilidad alta de que me preocupe por mi flequillo. Soy así de gilipollas y además tiendo a estar en varios sitios a la vez -mentalmente-. Suena fatal, lo sé, pero para qué vamos a mentir. Pienso en los efectos desastrosos que los líquidos -o semilíquidos- producen en mi flequillo ... y no me gusta estar fea en el sexo. (Solución: tener las planchas a mano).

7. Nada de frases maravillosas. El sexo y la alta literatura son contraproducentes. Mejor, nada de frases.

8. Sobre todo, nada de momentos cursi-sumisos, adoraciones y demás tontadas. Yo creo que las pavas que hacen esas cosas nunca han experimentado una buena corrida facial. Y la subliman.

9. Entonces, ¿no es un momento mágico, profundo, intenso, etc? Sí. Por eso me río.

y 10. Luego vienen posts como estos, que E. me provoca sin saber -¿o sí que lo sabe?- y que tanta falta me hacen para demostrarme que puedo seguir ágil y creativa.







jueves, 6 de octubre de 2011

Con D de dragones y despacho

Mi despacho compartido con C. fue al principio territorio hostil. No quería ir, porque le tenía miedo a lo nuevo. Nuevas tareas, gente que llama, cosas que decidir y mi mirada hosca frente al PC. ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si meto la pata? ¿Y si no resulto ser lo que esperaban? Y lo malo no es meter la pata porque las cosas terminan arreglándose, lo malo es mi hosquedad. La de los lunes y los martes. A veces son días petardos y bordeo el pánico a equivocarme, pero eso no justifica ser una borde. Debo cambiar. Sonreir cuando vienen a interrumpirme, porque ningún papel es más importante que una conversación. 

Los dragones están en un momento surrealista. Aún no ha muerto nadie, pero se ve venir (hay personajes con todas las papeletas para palmarla pero ya). Lo bueno de leer en pantalla es que no puedo adelantar tramas. Ni se me ocurre leer la última página, eso que con un libro de papel ya hago por vicio. No tengo ni puñetera idea de qué va a ocurrir y es emocionante. Hay personajes nuevos, personajes que antes eran secundarios y ahora son jugosos protagonistas supermalos (los Bolton!!!) y un lío gordísimo entre los que vienen y se van. Me quedan unas doscientas y pico de páginas -pero no me angustia porque tengo más libros prometedores en espera. Es una deliciosa sensación. 

sábado, 24 de septiembre de 2011

Biorritmos


Yo antes no enseñaba los pies y ahora los luzco que da gloria. Gracias a mi parejita de podólogos, una parejita encantadora que me trata cada dos meses y me cuida estas uñas miserables.

Me cambié el nick y ya no es nick sino mi medio nombre. Cosas de los biorritmos y los cambios de estación. Me encuentro más cómoda con mi medio nombre -el que inventó E. y suena tan bonito y tan bien cuando lo pronuncia-. Igual de cómoda que con mis pies podológicamente tratados y reinsertados en la sociedad.

Le conté a mi hermana, a mediodía, cosas de los biorritmos. Pseudoteorías mías con cosas leídas aquí y allá. Ella me decía, jo cuántas cosas sabes. Y es que yo soy la hermana lista de las tres -las otras se reparten otras cualidades que a veces envidio-. En realidad no tengo muy claro qué coño son los biorritmos pero el otoño me sienta bien, este fresquito y la luz de las tardes. Me gusta estar en vaqueros en casa. En vaqueros y chanclas, yo tampoco usaba antes chanclas, por no enseñar los dedos.

En otoño me vuelvo más trabajadora, quizás me venga la inspiración. Estuve leyendo un artículo sobre Jonathan Frazen -me compro Libertad en cuanto la coloquen en las estanterías- y sentí una envidia TREMENDA.

Dejé Salvajes a medias porque he empezado Danza de dragones y ya no puedo parar.

lunes, 29 de agosto de 2011

Caleta


No es la playa más bonita del mundo y un domingo por la tarde rebosa de gente del barrio. El día de la foto hacía un levante terrible, pero en la Caleta el viento no llegaba. No había olas y el agua estaba templada. Yo, que estoy hecha al agua helada en las playas de mi ciudad, sentía el agua de la Caleta como agua de pucherete.

En medio de la Caleta, un cachito de Atlántico manso, con el cielo encapotado y rayos que se filtraban entre las nubes, entre el Castillo de Santa Catalina y el Castillo de San Sebastián, con decenas de barquitas ancladas a estribor. No es la playa más bonita pero yo estaba en la gloria.

viernes, 26 de agosto de 2011

Little sisters

Los pies de la izquierda son los de mi hermana mediana. Los de la derecha. de la pequeña. Me llevo cuatro años con la mediana y once con la pequeña. Somos una piña, las tres. La gente nos confunde por teléfono, tenemos idéntica voz. La mediana se parece poco a nosotras, la mayor y la pequeña. Me refiero al parecido físico. La pequeña y yo a veces somos dos gotas de agua, a veces no.

Tenemos idénticas manías y somos capaces de estirar una conversación horas. Tenemos batallas de abuela Cebolleta que aburren a cualquiera.

En la foto faltan mis pies, pero también llevo idénticas uñas pintadas, aunque mis pies son los más grandes de las tres. Y mis sandalias eran marrones.

Hemos exprimido las horas y no hemos dejado ni media gota para el resto del mundo.

martes, 16 de agosto de 2011

Cualquier dibujo pasado no fue mejor

Siempre está el falto de imaginación de turno -y falto de empatía de turno- que abomina de los dibujos animados actuales y dice aquello de que los dibujos animados de antes eran mejores que los de ahora. De paso minusvalora el criterio de la chavalería y les condena a la entidad de generación boba.

Yo odio Tom y Jerry. Los niños lo ponen en Boomerang y me tengo que ir. Qué asco me dan y eso que son dibujos animados clásicos, esos que se supone veíamos siempre los niños inteligentes y cualificados que fuimos en su día. Los odio por pesados, por tener siempre el mismo argumento maniqueo, por ser tan simples que aburren, por estridentes.

Buscando Isla Dulce
Me gusta muchísimo Flapjack, ese niño rubito y adorable que quiere vivir eternas aventuras. Adoro al Capitán Muñón, a Bubbie y al Tonel de Golosinas. Salen eructos y mucha mugre y también historias memorables sobre la amistad, el amor materno, los sueños y los deseos.

Buford en acción
Soy fan de Phineas y Ferb porque tratan a los niños como gente capaz, con iniciativa e ideas propias. Siento debilidad por Candance, uno de los más agudos personajes de adolescente que he visto -y sí, un poco arquetípico, pero qué adolescente no lo es-. Es una serie repleta de buenos secundarios, como Buford -otro al que adoro- el matón filósofo y por siempre, el pobre Doctor Doofenshirtz (que tuve que googlear para ver cómo se escribe su nombre).



Panini acosando al pobre Chowder
Tampoco me canso de Chowder y la forma tan imaginativa de crear personajes, lugares y sobre todo, gastronomía: ese chuletazo parlanchín es único. Hay episodios delirantes como aquel en que Escalope tiene que ir al banco: delirante y casi angustioso con esa cola que nunca acaba y cuando llegas a la ventanilla pasa algo que te vuelve a dejar atras de otra inmensa cola. Y ese pedo-mascota de Chowder, no me digan que no es brillante: a todos los chavales les encanta lo escatológico.

Son series que no me resultan imbéciles ni estúpidas, al contrario, favorecen el sentido de la ironía, la risa surrealista y la fantasía más absurda y sana. Y no sigo porque sería ya un rollazo (pero me dejo a Bob Esponja, a Billy y Mandy, a Ed, Edd y Eddy ...)

miércoles, 10 de agosto de 2011

Más cosas (o gente) grimosa

La lista grimosa de hoy va de gente que canta y me da una grima que no puedo con ella. Normalmente no escucho a esta gente pero de vez en cuando se los topa una en revistas que les alaban, o con amigas/os y conocidos/as que les alaban; yo suelo reaccionar de forma muy visceral en esas situaciones. Lo noto en la forma en que me miran, con un puntito de alarma, porque cuando yo me pongo visceral doy algo de miedo. 

No soporto a Russian Red. Va de ahhhh y ohhhh, no me gusta su voz tipo susurritos y esta versión de la sin par Cindy Lauper es una ofensa a toda una generación:



No me gustan Los Delinqüentes y la primavera trompetera directamente me da blejjjjjjjj. Mi amiga ES me torturó en su coche en una viaje con esta canción, que asco por Dios. Van de gaditanos graciosos y yo que soy gaditana y entiendo del tema afirmo que no lo son.



Pero si ya quieren sacarme de mis casillas, pónganme a Los Delinqüentes con la inigualable Bebe, esa perroflauta-pija. Bebe tiene la facultad de sacar todo lo peor que hay en mi:







Bunbury me parece un  tipo sobrevalorado. Cuando tocaba con Los Héroes si me gustaban y los escuchaba casi a cada hora, pero ahora todo ese rollo performance y sobre todo... esa forma de imitar a grandes del bolero, o al gran Raphael. Es un quieroynopuedo, un bluf, un paripé.



Pero si alguien me pone enferma cuando canta, pero enferma de verdad es Chavela Vargas, que es el paradigma de cómo explotar una biografía y sacarle buenos réditos. Me gustan las canciones de amor, hay canciones desgarradas y cantantes desgarrados que me pueden emocionar, pero ella nunca me ha llegado al alma.

lunes, 8 de agosto de 2011

Culona y cobarde

"Me pone saberte culona y cobarde en la playa".

Un momento, un momento, esto hay que matizarlo. No tengo nada que objetar a lo de cobarde, lógicamente lo soy y no solo en la playa, E. lo sabe bien. Soy cobarde en muchas ocasiones y circunstancias: soy la típica mamá asustada que cuando sus niños dan volteretas tienen que contenerse para que no le de un ataque. También soy cobarde cuando viajo, cuando tengo que preguntar direcciones o cuando tengo que elegir restaurante. Soy cobarde en la playa y en la montaña, jamás me verán haciendo escalada y deportes de riesgo -aunque me encantan los cacharritos "peligrosos", todavía voy proclamando que me monté en el Jaguar en junio pasado-. Soy la típica cobarde que en situaciones límite -y por situación límite debe entenderse situaciones plenamente subjetivas-, se echa al hombro la cobardía y actúa. Soy cobarde para muchas cosas y arriesgada cuando menos te lo esperas.

Pero, ¿culona? uyuyuy. Soy adicta a mirar culos -femeninos-. En la playa miro todo culo que se me pone delante. Miro y comparo. Hay mucho culo plano. Y algunos culos superexhuberantes. Y culos bien puestos. El mío pertenece a la categoría intermedia entre bien puesto y exhuberante. Pero no superexhuberante. ¿Es sinónimo de culona? El espectro en que nos movemos a la hora de calificar culos es amplio e incluso prolijo. ¿Es qué escala está el adjetivo "culona"?

Pero al final E. me llama BUENORRA, así con todas las letras en mayúscula. Ahora comprendo lo de "culona" y se que lo dice con la intención del que tiene ganas de culo entre bien puesto y exhuberante -como el mío- y sabe disfrutarlo, a conciencia. Yo también le llamo TIO BUENO.



viernes, 5 de agosto de 2011

Baño


 Voy todos los días a la playa pero no me baño siempre, no. Cuando era pequeña me parecía abominable que alguien fuera a la playa y pasara el día sin meterse en el agua. Alguna de mis tías lo hacía. Yo me ponía superpesadita con ellas. Que se metieran en el agua, que qué aburrimiento, les tiraba de la mano, las empujaba pero nada. Cuando yo era pequeña me metía en el agua y tenían que sacarme a rastras a la hora de irnos. No se por qué pero el agua se ponía más calentita y agradable al atardecer, justo antes de marcharnos.


Ahora para que logren que me meta en el agua hay que echar instancia. Unas veces es por el pelo. Si me lo lavé el día antes (porque me bañé en la playa), me lo pienso mil veces antes de mojarmelo en el mar. Porque es un coñazo venir de la playa y estar un buen rato de champú, de mascarilla, de peinarlo tan largo como lo tengo y la cantidad de pelos que se me caen. Y luego peinarme el flequillo y planchármelo, porque detesto que se me rice. Así que a veces, si hace mucho calor y no hay más remedio que bañarse, hago eso tan PATÉTICO de nadar con la cabeza erguida. Pero por lo menos el pelo se me queda intacto.

Otras veces no me baño porque es levante y en verdad que en levante bañarse en la playa es un coñazo porque luego sales y no te secas en dos horas, que el levante es un aire húmedo y pesado. Y en poniente a veces no me baño porque el agua corta de fría. Y si hay olas tampoco, que me dan miedo. Y si hay basurilla, menos aún.

Por tanto, me dedico a dar paseos, a mirar a los niños que no salen del agua ni a tiros y a veces me siento en la arena -pero no saco la toalla, porque prefiero sentarme en la arena y luego sólo me sacudo-. Los niños salen empapados del agua y me piden abrazos, los puñeteros, sabiendo que voy a dar grititos de espanto -no me mojeis, jodíos, que estoy seca!!!- y los ahuyento a cosquis.

Si decido bañarme hago el canelo un buen rato. Son momentos de gran patetismo: grititos cuando la ola me llega al culo y mucho rato pensando me tiro o no me tiro, hasta que por fin me decido y me tiro y entonces, qué gusto. Me encantaría ser como mi madre, ella llega y mete en el agua del tirón. Yo soy una gallina.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Antiteoría D/s

No hay nada mejor que estar un tiempo sin leer blogs específicos D/s. Yo suelo entrar aquí, para ver qué se cuece pero como es verano y estoy perezosa y más chula que nunca, ya llevaba un buen tiempo sin entrar. Como ya digo, más chula que nunca, que acabo de entrar y me desespero de aburrimiento.

En la blogosfera D/s hay romance cursi, mucho, mucho romance cursi, con flores, duendecillos y glosas al amor viril y machote de caballeros dominantes. También hay relatos que ya me dicen poco porque no me los creo (Oh, roxanne, ¿acaso ya no eres sumisa y ya no te mola la D/s?). No me los creo porque son siempre los mismos relatos y siempre sentimientos que nunca ahondan y casi siempre vienen marcados por el estereotipo.

También en la blogosfera D/s hay varios tocho-tratados de BDSM que estarían muy bien si:

a) fueran un poquito más breves.
b) fueran un poquito menos cursis (hoy en día cualquier autor de blog se cree con derecho a teorizar, generalizar y sentar cátedra. Y sobre BDSM, ja.).

Hay blogs que leo con gusto, algunos son sencillos como la vida misma porque hablan de eso, blogs cotidianos, sin ínfulas y sin misterios. Y sin cursiladas.

(¿Y ya no eres sumisa? ¿Qué hace mi blog en ese directorio de blogs BDSM? ¿Es serio preguntarse semejantes sandeces? ¿Qué gilipollez es esa de preguntarse si soy o no soy sumisa? Si me pongo a escribir sobre ello seguro que saldría un post semicursi, semitocho. Vade retro.)

Pleno verano

Un par de días ahí. Pero no muchos porque los niños acaban aburriéndose. De verdad que como la playa no hay nada. Así que playa por un tubo casi a diario.





Potter frente a Lord "estreñido"Voldemort

Y también un poquito de cine, por supuesto el final del amigo Potter, que acabó como debía ser, a lo grande. No quise verla en 3D para no distraerme con las puñeteras gafas.

La única pega: ese horroroso doblaje de Ralph Fiennes. Si yo fuera poderosa como Lord Voldemort haría todos los encantamientos del mundo para tener una voz melodiosa y no esa de estreñido. Y tampoco tendría esa cara de reptil, sin nariz, por Dios, con los dientes picaos ...
Els Barrufets!!!!!
(De todas formas tuve que caer en las redes del 3D con Cars2 y salí del cine con dolor de cabeza. En verano, también cine a tutiplen para los niños: el próximo día que haya levante fuerte y no se pueda ir a la playa caerán Los Pitufos).

Por fin!!!!!
Leo y picoteo lecturas de aquí y allá. Dudo si leerme Danza de dragones en inglés o esperar más de un año para que aparezca la traducción. ¿Sería capaz de leerla en inglés? Es un reto.

miércoles, 13 de julio de 2011

Consulta

Dentro de unos veinte minutos salgo para el médico y es una de esas cosas que mas tirria me dan, porque cuando voy al medico, el de atencion primaria, siempre paso mucho corte, con lo grande que es  una ya. Balbuceo y tartamudeo. Pienso que no tengo nada y que qué coño hago yo allí perdiendo mi tiempo y haciendole perder a él su tiempo. Le voy a pedir análisis, otra cosa que me jode porque pienso que si no me los receta, es que no tengo nada y entonces para qué he ido. Y si me los receta, es un coñazo porque tendre mañana que ir con el estomago vacio y luego volver a ir dias despues otra vez al medico de cabecera y ver los resultados. Estoy mareada y escribo sin ton ni son. No tengo tiempo ni ganas de revisar los acentos.

miércoles, 6 de julio de 2011

Alles Gute zum Geburtstag


El idioma alemán es jodidillo, si, pero mola un montón. Tiene su lógica y hasta es posible entender algunas cosillas básicas como que calle se dice grasse o Volkstheater es el Teatro del pueblo (me encanta esa palabra, volks, que tanto juego da). Es un idioma contundente y racional y suena, según la zona, paradójicamente bien.

Pero para felicitarte por tu cumpleaños he tenido que recurrir a google. Y fíjate qué complicado. No sabría ni pronunciarlo. Alles Gute zum Geburstag. Suena raro, raro, pero me hacía ilusión.

Dices que es una edad extraña, que es extraño cumplir los años que cumples (un dato que queda para Ti y para mi). A mi me gusta tu edad y me siento orgullosa de estar a tu lado un año más, felicitarte un año más, haber llegado a tiempo para darte besos de cumpleaños.

Te amo.

Aunque a veces no te lo diga tanto como debiera.

lunes, 27 de junio de 2011

Golondrina


Ha entrado una golondrina en mi casa. Es una golondrina adolescente. Tiene el pechillo pardo y la cola corta. La pobre está asustada y no da pie con bola para salir. Si me acerco se asusta más así que he optado por dejarla a su bola. Confío en que salga, tengo todas las ventanas y puertas abiertas.

De pequeña tuvimos un gorrión en casa de mi abuela. El típico gorrioncejo que se cae del nido y no atina a encontrarlo. Le dábamos pan mojado en agua, el tío tragaba y tragaba. Y también le dábamos pera. Le pusimos Pichi, como el gorrioncito de Heidi. Era un amor.

No tengo mascotas pero para qué. En mi casa hay arañitas. Nunca las mato, las dejo al libre albedrío. También se me cuelan salamanquesas. Hace un par de noches descubrimos una salamanquesa bebé en la entrada. Era una ricura de salamanquesa. El patio lo tengo lleno de ellas y suelen colarse en casa, a saber lo que haran. 

Ya veremos qué nombre le ponemos a la golondrina.

domingo, 26 de junio de 2011

Despacho

De nuevo tengo despacho. Dije que si, porque soy hiper-responsable. Pensé: si digo que no, pasaré un infierno de culpa. Y qué coño, el jueves, C., con la borrachera que las dos teniamos, me abrazó y me dijo, ay qué bien que aceptaras el cargo. Y las dos nos enzarzamos en una muy seria disquisición sobre lo buenas profesionales que somos y el estupendo equipo que formanos -la vanidad hervía en el ambiente-.

Ahora pienso que me gustaría decorarlo un poco. El despacho anterior, ese que tuve hace cuatro años, lo tenía soso y desangelado, lleno de papeles y sin pizca de personalidad. C., cuando se hizo jefa, le dio a su despacho un toque maternal sublime -porque C. es hiper-madre-. Puso cortinas, retratos de sus niñas, una monada todo. Yo debería poner también cortinas a mi nuevo despacho o algo así, pero ya digo que soy rematadamente sosa -e hiper-profesional-.

Conclusión. Vanidosa conclusión: las directivas en mi trabajo somos todas madres de niños pequeños y no nos asusta echarnos encima más cargas. Podemos con todo -hasta con la decoración-. Los tíos se han escaqueado de los puestos de responsabilidad. Allá ellos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Ponerle letras a un orgasmo

Leí este artículo de El País Semanal del tirón. A mi El País Semanal me dura la semana entera. El domingo le pego un repaso general y cada mañana, en el desayuno - largos y lentos desayunos de las 7 de la mañana, porque me levanto media hora antes sólo para poder desayunar tranquila-, cada mañana me leo uno o dos artículos. Me dura la semana entera.

A menudo me salto artículos tostón, últimamente El Semanal viene más tostón de la cuenta. Pero este de los orgasmos me lo leí el mismo domingo. Lo cierto es que los artículos de temática sexo me los leo siempre el primer día y del tirón. Soy una ob-sexa.

No trae nada nuevo, aunque la historia del principio me encantó. Las fotos sí, son chulas y hasta entrañables. La gente mientras se corre -tan indefensa y tan feliz- tiene un punto brutal de ternura. Da un poco de verguenza mirarlos, es entrar en un momento íntimo. Ves cuánto de falso tienen las corridas pornográficas y ves cómo cada corrida real es diferente y personal, cúanto nos parecemos y qué diferentes somos. Y sobre todo, lo imposible y lo ridículo que resulta ponerle palabras a un orgasmo. Por eso son tan aburridas las novelas eróticas. Si alguna vez intento hacer una descripción de un orgasmo, que me caiga el cielo sobre la cabeza.

lunes, 13 de junio de 2011

Roche


Ahí abajo apareció una cala por sorpresa. Un baño en ese mar me ha quitado los restos de la fiebre y el sudor de la semana.

martes, 7 de junio de 2011

Decumanus


No me gustan los museos arqueológicos. Me abruman las colecciones de piedras, de estatuas, estelas, sarcófagos, de relieves e inscripciones. Llegas a un museo arqueológico y la Historia se te cae encima. Antes, cuando estudiaba, iba a los museos empeñada en verlo TODO y estudiarlo TODO. Una catetada. Y como lo analizaba TODO acababa trastornada y con dolor de cabeza. La Historia a mis espaldas. Estatuas tan silenciosas y siniestras. Y tantos museos siniestros.

Ahora cuando viajo intento evitar los museos del tipo "aquí se guardan todos los restos excavados y sacados a la luz". Me llevas a una pinacoteca y soy feliz y te puedo hasta llorar de la emoción. Pero no me lleves a ver piedras entre paredes porque me deprimo. Soy así de simple.

En cambio, me plantas ante ese soberbio decumanus maximus, con el levante dándote latigazos en la espalda y con el Atlántico al fondo y ahí si me rindo. A los pies de un pasado no muy diferente a nuestro presente, al menos en esta tierra, y a los pies de la sombra de quienes pasearon por ahí.

Hubo un terremoto, hace muchos siglos. El enlosado de la vía está aún roto y deformado por el temblor de tierra. Pisas ahora por ahí y piensas en cuánta gente pisaba diariamente, iba al macellum, charlaba en el foro, chismorreaba en las tabernae. Hay un teatro pequeñito y resultón, te imaginas a la plebe -casi paisanos míos- desternillándose con la comedia de moda. Tan lejos y tan parecidos.

sábado, 21 de mayo de 2011

Contra la abstención

He mandado al ostracismo a un blog que seguía habitualmente. El tipo proclamaba ufano su abstencionismo político y aunque lo dijera de coña, joder, esas cosas me revientan y como soy bastante visceral en según qué temas, pues al carajo el blog.

No me gusta la gente apolítica. Desconfío de los indiferentes, de los que proclaman con orgullo que nunca votan ni votarán. Gente así miraba para otro lado cuando las SS se llevaban a sus vecinos judíos. Gente así se beneficia de lo que critica. Los quejicas, los llorones, despreciables llorones que nunca levantan un dedo. Gente cobarde y muy mediocre que no abre el pico cuando toca cobrar.

viernes, 20 de mayo de 2011

Revolution

Unas elecciones municipales cambiaron nuestra Historia, el 14 de abril del 31. Otro contexto y otra España. Quizás las elecciones del día 22 no tengan una repercusión tan radical. O quién sabe, las revoluciones pueden tomar la forma de una marea lenta e implacable.

El domingo veremos qué pasa. Hay que empezar por ir a votar el 22 y utilizar el voto como un arma de repulsa. Nunca la abstención. Y ocurra lo que ocurra, que ésto no pare.

jueves, 19 de mayo de 2011

Excusas para no escribir

El trabajo. Me tocó un trabajito extra. Pensé iba a ser un coñazo y al final es hasta entretenido.

El libro del amigo Ken Follet, en su línea ... ¿cómo decía yo? Antisoporífera total. Con sus amores y ahora, en la parte que estoy leyendo, la tensión post atentado de Sarajevo. Mejor en que el Palmer y Colton (una blasfemia, lo se, pero estoy ya a la vuelta de muchas lecturas).

La casa. Armarios que se renuevan, qué bonito, qué linda la ropa de verano, mis vestidos de tirantes, las camisetas de colorines de los niños. Lavar para quitar el olor a guardado. Tender. Planchar (¿Comenté alguna vez que me ENCANTA planchar?)

Juego de tronos. Enganchada. Absolutamente enganchada a la serie, con revisión de libros incluida y repaso a lo que se cuece en el foro de asshai. Ya vamos por el capítulo 5º y el 6º promete sangre.

Pereza mental. Tenía ganas de escribir algo maravilloso, irónico, original, tierno, divertido,  inteligente... pero ninguna gana de transformar en letras tanta maravilla. Blej. Qué mala manera de caer bajo (literariamente bajo).

Pero E. me dio la respuesta válida. "No escribes en el blog porque estas viviendo". Joder, es cierto. Aunque suene cursi, en realidad no escribía porque estaba ocupada viviendo. Y amando. Dios bendito, suena MUY cursi, pero es gratificante.

(Ag, cuánto me gusta la intro de Juego de tronos!!!!)

miércoles, 11 de mayo de 2011

Foros

El primer foro en el que participé fue uno de cine. Tenía yo un nick muy nerd y gafapastoso. El propio foro era supergafapastosísimo. Hablábamos de cine a machamartillo, había gente que escribía posts brutalmente culturetas y también gente divertida que despellejaba las pelis sagradas. Pasé muy buenos ratos en aquel foro, hacíamos concursos de adivinar frases de películas y chorradillas de esas, se proponían quedadas, lo típico. Eran buena gente y compartíamos un amor cinefilo brutal.

Cuando descubrí que existían foros dedicados cien por cien al BDSM traicioné a mis compinches cinéfilos y me pasé al nuevo bando. Gafapasta forever, cuando escribía en foros BDSM lo hacía sobre todo para hablar de cine. Ahora sería incapaz de releerme, probablemente me daría cabezazos por cursi. 

He entrado en alguno de esos foros, hace un rato, me entró un poquito de nostalgia. Nostalgia de mi época virtualmente sociable. He conocido a muy buena gente en esos sitios y me he reído un montón. Ahora me da enorme pereza volver a entrar. No tengo ganas de ponerme a sentar cátedras y no tengo ganas de socializar. Me he vuelto una terrible ciberhuraña. O quizás ya no necesite sentir que formo parte de algo. De una comunidad de cinéfilos. O de una comunidad de bedesemeros.

Estuve tentada de inscribirme en este foro tan chulo , por las mismas razones, entrar en la piña, pero bah, qué pereza.

martes, 10 de mayo de 2011

Leyendo

Además del novelón de Ken Follet -en su línea antisoporífera- estoy leyendo el libro de la izquierda. Nunca había leído un libro sobre gastronomía. No sé dónde encontré una recomendación acerca de Harold McGee. Ha sido un acierto.

Casi  nunca me gusta cocinar. Hace muchos años si me gustaba  -o la gente pensaba que me gustaba-. Cuando vivía en mi piso de estudiantes, yo era la que guisaba mejor. Las demás no salían de la tortilla a la francesa y yo preparaba unos guisoteos de lujo. Iba a la plaza los sábados, ese precioso Mercado de Cádiz, y me empeñaba en preparar a mis compañeras comidas sanas y tradicionales. Yo era famosa, entre la gente que frecuentaba el piso, por mis habas con jamón, las cocinaba con muchísimo cuidado, echándole caldo del puchero y jamón de bueno. Era la receta que aprendí de mi madre.

La mayoría de las cosas que cocino son lo que aprendí de mi madre y de mi abuela. Hago la misma carne guisada que hacen ellas, con su majado de pan frito. Hago las mismas lentejas que mi madre, con poquísima pringue. Y la salsa boloñesa que un día aprendimos, a la vez, mi madre y yo, con su apio, su puerro y sus zanahorias. Tengo varios libros de recetas, el que tiene todo el mundo de Simone Ortega, uno de cocina gaditana que siempre consulto para el atún encebollao y las papas con choco. También tengo una libreta gorda donde he ido recopilando recetas que encuentro en revistas. La mayoría nunca las hice. Y algunas que hice fueron un rotundo desastre.

Hay muchas cosas que no se hacer, o que nunca cocinaré. Me veo incapaz. Soy nefasta en las presentaciones. Yo te zampo la comida en el plato, pero no me pidas que la presente con mariconadas ni perejiles. No se, no me sale, no tengo tiempo. De vez en cuando me gusta hacer algo nuevo, pero sencillito. Y que se haga rápido. Comer si que me gusta. Eso sí.

El libro de Harold McGee no es de recetas, eso no me interesa. Es un libro sobre alimentos, sobre lo que ocurre cuando se cocinan, lo que les pasa a las proteínas, a los hidratos y a las grasas. Sobre técnicas y lo que ocurre cuando se asa, cuando se fríe, cuando se hierve. Es un libro fabuloso.

sábado, 7 de mayo de 2011

Mamá mona contra la pediculosis

Es un tema asquerosito, lo se, pero es lo que hay, no vamos a estar todo el día que jijijaja. Hay temas asquerositos y obviarlos sería irreal. Piojos. Piojos en las cabecitas de los niños y en la mía propia.

Yo vivía feliz en un limbo de  ignorancia y cabezas impolutas y ahora lo se casi todo acerca de liendres y ninfas. Que nombre tan lindo para un bicho asqueroso. Las ninfas son piojitos pequeñines con sus patitas pequeñinas. Son incombustibles, inmortales, invencibles. Llevo días enteros agarrada a la liendrera -palabra repugnante- pensando que este es el último huevecillo que queda.

Creo que ya estan muertos, los huevines, pero no me fio del todo. Creo que ya arrastro cadáveres con las púas diminutas del peine devastador. Es desesperante.

Soy una mona que pasa horas hurgando y despiojando a sus monitos.

Tengo un arsenal. Vinagre, gorros, huesos de chirimoya, colonia, liendreras, mis propios dedos. Venceré.

domingo, 24 de abril de 2011

Con mi segunda mejor amiga

No la veía desde Navidad y anoche quedamos. Cervezas, tapas, gin-tónics y conversación a ratos fluida. A veces nos quedábamos en silencio. Una vez el silencio se me hizo largo. Pero supongo que es lo normal cuando ves a tu segunda mejor amiga de vez en cuando y piensas que hay cosas de las que ya no volvereis a hablar.

El tiempo,  la distancia, los motivos mediocres de siempre. Y sin embargo me sorprendió verla más relajada que otras veces. Maldito facebook. Ella a veces asoma gruñona, quejica y me cabrea. No le hago comentarios, la dejo a su bola con sus gruñidos y sin embargo, no era real. Ayer noche si era real. Ella estaba relajada, tranquila y nada gruñona. Conversamos del trabajo, porque las dos nos dedicamos a lo mismo y podemos tirarnos horas hablando del asunto. Hablamos del trabajo y resulta que no gruñó ni un ápice, yo que pensaba que no iba a parar de despotricar. Hablamos de viajes, de libros y de películas - yo no sabía que le gusta el cine gore, joder-. Hablamos de nuestras amigas en común. No hubo tiempo para recordar tiempos pasados, qué curioso, porque ese es un tema en el que las dos nos recreamos indolentemente.

Su sentido del humor, único y peculiar. La cabrona parece arisca pero tiene un corazón de oro. Y te ríes con ella. Quizás no todo el mundo se ría con ella, pero yo si y quizás no a todo el mundo caiga bien, tambien yo a veces la pongo a parir, pero eso sólo ocurre  cuando la tengo lejos o cuando la tengo demasiado encima. Mi segunda mejor amiga es compleja y puñetera. Ya no hablamos de ciertas cosas de las que si hablábamos mucho antes, en los buenos viejos tiempos. Pero tampoco es algo que yo eche especialmente de menos.

Porque en canciones como ésta se guardan todos nuestros recuerdos, los de los buenos viejos tiempos. 

viernes, 22 de abril de 2011

Leyendo página 89, línea 5ª

En su blog, minerva me invita a uno de esos juegos que me resultan encantadores.

Aún no he acabado La caza del Octubre rojo, por simple pereza. En la página 89, 5ª línea leemos:

" ... se hallaba encorvado sobre su mesa de instrumentos, con el cuerpo fláccido..."

Habla de un operador de sonar metido en sus cosas. Hay que dar caza al submarino desertor!!! Aunque es una novela tendenciosilla -ya sabemos cómo las gasta el amigo Clancy- yo estoy divirtiéndome mucho y aprendiendo mucho argot militar. Ahora se cómo funcionan los submarinos nucleares!!!! Mola mucho. Mejor que en un manual.

También estoy releyendo Canción de hielo y fuego igual que lo están haciendo todos los frikis de la saga tras el estreno de la serie. Voy de un libro a otro y ahora he pillado el tercer tomo de Tormenta de  Espadas. En la 5ª línea de la página 89 leemos:

"... se dejó caer de rodillas y vomitó.  "Mi pobre Florian", pensó ... "

Lo pensaba la buena de Sansa del borrachín Ser Dontos. Nunca sabes a qué atenerte respecto a un personaje de Canción de hielo y fuego. Sansa es una damita tonta y a la vez uno de los protagonistas más carismáticos de la serie. Ser Dontos es un patético caballero que pretende salvarla y durante unas cuantas páginas nos llegamos a creer que es un verdadero heroe disfrazado de bufón.

(Pensaba que mis lecturas son bastante poco serias. En este juego habría quedado superbien unas líneas de algún autor insigne y laureado. O de algún clásico. En su lugar, un bestseller maniqueo y una novela de ficción-fantástica ... Muerte al gafapastismo!!!!)

jueves, 21 de abril de 2011

"matando muerte en vida la has trocado"

Soy creyente y no tengo ningún mérito. Hablar de la fe y de las creencias no es un tema que domine. Es íntimo y cuando hablo o escribo sobre ello el resultado es infantil, ingenuo y quizás hasta ridículo. Cualquiera podría emprender una batalla dialéctica conmigo y dejarme sin argumentos. Aunque en cualquier caso, mi fe -la fe- no tiene argumentos racionales, ni bases coherentes ni sólidas. Yo no voy por ahí ejerciendo de adalid de mis creencias. Además, no me gustan las batallas dialécticas donde desde el principio soy la perdedora.

Imagino que ayer no salió ninguna procesión, porque estuvo lloviendo. Me da lástima por la gente que lo disfruta. A mi me gusta encontrarme procesiones al paso y me emociona ver a la Virgen mecida al compás, el esfuerzo de los costaleros... todo eso. La música, el incienso, las imágenes de dolor y redención, son ayudas, o recuerdos que aupan mi emotividad religiosa. Yo soy una creyente de colorines. Creo en la Virgen de Fra Angélico y en esa Virgen que mecen los costaleros de mi pueblo. En ese Cristo que percibo tras una imagen de pasión. Como ven, se me puede rebatir por todos los costados. Aunque es algo que me la suda bastante.

Para mi, pensar que Dios es amor y que el amor nos salva está chupado. Lo dicho, no tiene mérito alguno. Podría callármelo pero anoche soñé con un páramo y no me gustan los páramos. Estoy lejos, doy un paso y me caigo al agua, doy dos pasos y soy africana. Estoy lejos, sólo puedo dar amor y ningún consejo, ¿puedo transformar ese páramo? Optimistas que dan asco, como yo, siempre dirán que si. 

miércoles, 20 de abril de 2011

¿Infidelidad?

Ayer vi La mirada violeta, una peli entretenida pero mala, que de esas hay en el cine a patadas. Cayetana Guillén Cuervo, la protagonista, actua fatal y sale en cada escena con la misma cara de pasmo. Además, la cabrona liga cada vez que chasquea los dedos y ya digo, es Cayetana Guillén Cuervo, no Charlize Theron. Más quisiera Cayetana Guillén Cuervo.  Pero como decía, la peli me entretuvo porque iba a un ritmo medianamente ágil y por el tema que plantea, aunque no por cómo lo desarrolla.

Escribir sobre infidelidad me supone un problema de pedantería: la palabra "infidelidad" de por si me es contraproducente. No voy a hacer la tontería de analizar su significado, ni haré análisis alguno sobre el tema, porque nunca hago esas cosas. Perder el tiempo teorizando no es lo mío. La peli sí que teorizaba: la protagonista ama a su marido pero se acuesta con otros. Luego pasan más cosas que ya me interesan menos, pero el meollo es ese. ¿Dónde está escrito que el matrimonio implica la pérdida de la individualidad?

¿Puedes ser feliz en tu matrimonio y a la vez llevar una vida externa a él? ¿Puedes mantener una relación en pareja estable y plena y a la vez tener relaciones sexuales y afectivas con otros hombres? ¿Por qué si se tienen amigas con las que disfrutar -independientemente de tu pareja- no puedes tener amantes?

¿Por qué hemos planteado nuestras vidas como una sucesión de restas? ¿Por qué no ir sumando, si es mucho más gratificante y sobre todo, nos proporciona una vida mejor y más valiosa?
 
Ni quiero teorizar ni ir sentando cátedras a diestro y siniestro. Quizás sean preguntas gilipollas, las arriba planteadas, quizás impliquen una visión de la vida egoísta y artificial. Todo el mundo equipara "infidelidad" a engaño y a deslealtad y plantear tesis contrarias es como poner una pica en Flandes. Además, es un tema que se presta a juicios de valor gratuitos y ese es un asunto que detesto con toda el alma. 


Trailer la mirada violeta por separte

lunes, 18 de abril de 2011

"Las cosas que hago por amor"

Tyrion en un mal momento
El primer capítulo de Juego de tronos ha durado una hora justa y se me hizo corto. Es tan bueno como imaginaba, bravo por la HBO. Peter Dinklage haciendo del enano Tyrion está fantástico, tan cínico y pervertido como debe ser.  Y el momento bestia de la boda dothraki, que ya no recordaba ( y es que una boda dothraki debe tener al menos tres muertos para que no sea aburrida).

El final del capítulo ("las cosas que hago por amor") ha sido brutal, tan brutal como la escena que adapta.

domingo, 17 de abril de 2011

Winter is coming

Hoy estrenan Juego de tronos en los EEUU y supongo que en breve se podrá ver aquí. Ya vi los primeros minutos y parece  que no se echa nada en falta: el Muro y Más allá del Muro aparecen tan siniestros como imaginaba y los Otros dan pavor. Me encanta que Sean Bean sea Lord Stark e Invernalia es tan agreste y dura como la imaginaba.



Este verano se supone que sale la edición en inglés de Danza de dragones. Claro que no la leeré, porque a tanto inglés no llego, pero el hecho de que POR FIN se edite es un alivio.

sábado, 16 de abril de 2011

Primer ABC


Guardo este maravilloso libro en casa de mi madre. Yo era una mocosa con gafas cuando lo leía. El ABC de la belleza femenina, editado por Círculo de Lectores, que traía miles de consejos para ser guapa. Una guapa de los años sesenta, pero guapa al fin y al cabo.

El libro es una monada. Trae consejos de alimentación al estilo yanqui, con su pomelo para desayunar. Yo nunca había visto un pomelo de pequeña e imaginaba que debía estar riquísimo - puag-. Yo le decía a mi madre cómo debíamos comer para estar guapas y mi madre prometía preparar comidas sanas con su pomelo y todo. Pero el puchero con su pringá tira mucho.

Trae tablas de gimnasia para fortalecer todo lo fortalecible: yo las hacía todas, los abdominales, los ejercicios de gluteos, la gimnasia facial, todo menos el pino, que nunca lo he sabido hacer. Hacía la tabla pero sólo un ratito. Las tablas de gimnasia me parecen lo más aburrido del mundo.También trae un capítulo sobre "la belleza en el transcurso de los tiempos" con anécdotas del tipo "Cleopatra se bañaba en leche de burra". A mi madre y a mi nos encantaban ese tipo de anécdotas.

Pero lo mejor del libro eran los consejos de maquillaje y moda. De los sesenta, ya digo, pero a mi me valían. Como yo era pequeña -y mi madre se ocupaba que mi estado de pequeñez durara lo más posible- no me maquillaba ni me ponía supervestidos, pero iba tomando nota. Yo creo que memoricé todos los dibujitos del libro, donde salían chicas ideales con vestidos de cóctel y con pantalones Capri. Memoricé todos los consejos de moda y maquillaje para el día en que pudiera lucirme así. Y, sobre todo, memoricé muy bien los consejos vitales, esos en los que la autora, la inefable y misteriosa Lilo Aureden, te decía que para ser bella lo importante era el buen gusto y la actitud (a veces se ponía machistorra, pero yo se lo pasaba por alto).

Me hice mayor y mi madre ya no pudo seguir vistiéndome con vestidos de punto de abeja, pero tampoco llegó la hora del ABC, porque me hice jipi-punki, de esas que no usan mascarilla de pepino ni sujetador. Fue una pena y un desperdicio.