viernes, 31 de diciembre de 2010

"Nosotros no somos de planes quinquenales"

La Nochevieja no es lo mío. Con lo que me gustan a mi las Navidades y cuánta desazón me entra en Nochevieja. La tele en la 1. El reloj de la Puerta del Sol. Las uvas preparadas (y peladas y sin pipas, me paso un buen rato previo pelando y despepitando). Me entra una angustia absurda: si cada día dan las doce y ni me percato, por qué éste día tengo que vivir el paso del tiempo ...

Algunos años he aprovechado una gripe u otra excusa barata para escaquearme, algunos años me he metido en la cama a las diez y las doce han campaneado conmigo dormida -o haciéndome la dormida-. Hubo años en que las campanadas me tenían al lado de mi abuela. Yo me aferraba a ella, en el brazo de su butaca habitual y la miraba de reojo mientras tragaba las uvas. Cuando acababa y ya era el nuevo año, me abalanzaba sobre sus tetas rotundas para comérmela a besos. Un año más.

Pero "nosotros no somos de planes quinquenales" , me dice E. y con eso, sin darse cuenta -o quizás intuyéndome, porque a menudo nos decimos cosas sin hablar-, me quita la intranquilidad. ¿Qué importan las doce de esta noche? ¿Qué importa el día uno del año dos mil once? ¿A qué planificar, a qué poner barreras,establecer límites temporales, anudar fechas?

¿A qué planificar, a qué desear ventura, precisamente hoy, esta noche, mañana por la mañana? No somos de planes quinquenales, Amor, sino más bien volterianos. Acoplamos la riqueza de las naciones a la nuestra y valoramos la productividad diaria, gramo a gramo, en un marco libre. De libre mercado o quizás un tanto keynesiano, dado que nuestra relación tiene su componente D/s, y no hay que descartar el poder de control del Amo, en momentos de recesión.

(No obstante, y dadas mis reminiscencias radikales con k ... no puedo acabar sin desear lo que todos desean un día como hoy. )

jueves, 30 de diciembre de 2010

Una lista de películas navideñas (no específicamente navideñas)

El walkie, la perdición de Gruber
Jungla de cristal: una superfiesta navideña al estilo Los Ángeles que se convierte en ensalada de tiros. Me gusta Bruce Willis con esa camiseta que poco a poco se va rompiendo más. Y -oh, placer culpable- me gusta Alan Rickman, qué morbazo me da ese tío (aunque aquí sale feo, pero qué me dicen de su Coronel Brandon en Sentido y sensibilidad?). Jungla de cristal es mítica, mítica, tiene frases que nunca cansan (diez millones de terroristas en el mundo y tengo que matar a uno con el pie de mujer) y el buen rollito que destilan McClane y el sargento Powell a mi me enternece un montón.

Alan Rickman pecando en Navidad
Love Actually: ese final, ese final me mata de gusto. A mi las pelis de historias entrecruzadas me entretienen una barbaridad y si encima acaban como acaba ésta, es el remate; me doy el hartón de llorar de puro corazón henchido, qué cosa más absurda y más agradecida también. Además, sale Alan Rickman.

Los fantasmas atacan al jefe: casi cualquier versión del Cuento de Navidad de Dickens me mola y ésta es la más petarda. Ese crack que es Bill Murray es aquí un Mr Scrooge muy cabroncete y todo lo que le pasa bienvenido sea. Hace mucho que la vi, pero ocupa un lugar privilegiado en mi corazoncito, planta "mitos ochenteros".

Dios ante el pavo de Navidad
Los teleñecos en Cuento de Navidad: es que aquí Mr Scrooge es nada menos que Michael Caine, no hay más que hablar. Michael Caine es Dios. Y sale Gonzo. Gonzo es mi teleñeco favorito.


Es ella, Ángela Bassett
Días extraños: tengo fijación por esa película, esa atmósfera chunga, Ralph Fiennes pasándolo fatal y metiendo la pata todo el rato, el año 2000 a punto de comenzar y no se sabe si llegará el apocalipsis, Los Ángeles lleno de tipos malos muy sucios y feos y ... Ángela Bassett, ay, Ángela Bassett ...

miércoles, 29 de diciembre de 2010

En el paraíso

Me gusta la D/s que transgrede normas y que va a contracorriente. Me resulta muy aburrida la D/s de pensamiento único. Me gusta la gente que se ríe de si misma, que se divierte con la D/s. La D/s no es -no debería ser- una forma de vivir doliente y lastimosa. Que ya hay muchas penas por el mundo para encima echarnos una más a los hombros, joder, la sumisión debería ser un paraíso en la Tierra (o en Gor, también en Gor, ay esas barras de bar en Gor, con solitarios Señores que beben paga).

El problema es que la D/s se utiliza, en ocasiones,  como medio y no como fin. Medio de superar soledades, medio para doblegar voluntades, medio para controlar al otro, medio para vencer autoestimas bajas. No se puede - no se debería- ser sumisa si la vida la machaca a una: un Amo no soluciona nada. Las soluciones las pone una misma. (Joder, me leo y pienso, dónde vas tú, creída de mierda... pero es lo que hay).  Las mujeres que optan por el placer de la sumisión deberían tener plena conciencia de ese concepto: PLACER, no un dolor más que echarse a las espaldas.

Probablemente soy una creída del carajo, me la suda. Me lo tengo creído porque tengo mis puñetas, mis estupideces y mis neuras tontas ... pero también soy dura como una piedra. E. dice estar orgulloso de mi  y la forma que tiene de usar ese adjetivo es crucial en mi admiración hacia Él. No me lo dice cómo el amo gilipollas que habla de lo orgulloso que está de su perrita, tan lista y tan graciosa. Está orgulloso porque no soy sumisa. Está orgulloso porque es el único hombre que me ordena que me arrodille y lo hago sin dudar, con mis dos ovarios bien puestos. No hay morbo ni juego. Hay puro placer de amor, de lealtad, de admiración hacia Él. Es el paraíso.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Renovación

He cumplido cuarenta y tres años.

He renovado mis votos hacia E.

Ahora yo podría escribir un bonito, arrebatado y romantiquísimo texto sobre la entrega y la sumisión, pero está claro que no. Si pusiera por escrito palabra por palabra todas las que se pronunciaron, saldría un post rebosante de pasión esclava. Saldrían palabras bonitas y místicas. No es mi estilo.

Porque no encuentro las palabras exactas -yo, que adoro la exactitud linguística- para nombrar lo inefable. La voz de E., las palabras seguras de E., su tacto cálido. No encuentro adjetivos. Era E. y puedo llamarle Amo, puedo nombrarle de las múltiples maneras que denominan a la persona amada y poderosa, pero al escribirlas no le hacen honor.

Tampoco puedo trascribir la plenitud, la dicha, la serenidad. Ni la pasión. Porque no fueron palabras ni actos producto de mi calentura -aunque la tuviera- . No me da la gana escribirlo, joder, no me da la gana escribir cosas bonitas sobre entrega, sumisión y Dominación porque saldría una cosa ñoña y sin sentido. Y mis votos, lo que he recuperado, los vínculos que se han renovado entre los dos no tienen palabras que los definan.

viernes, 24 de diciembre de 2010

En Nochebuena

La mejor historia que he leído para este día es Cuento de Navidad, de Charles Dickens.

Mi deseo es la frase con la que acaba, en boca del pequeño Tiny Tim:

Y que Dios nos bendiga a todos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Contemplación, no baboseo

Hace tiempo escribía yo sobre el noble arte de la felación dándomelas como es habitual de listilla. He tenido que ir a buscar esa entrada porque quería pillar el tono que empleé, dado el tema que quiero tratar. Lo que pasa es que no termina de convencerme del todo ese tono y me veo repipi. Cosa que en este tema preciso no conviene para nada, porque hablar del objeto de mi contemplación nocturna y emplear un tono repipi no cuadra en absoluto.

Solo quería explicarme, porque para eso está este espacio y porque me apetece.

Yo escribía sobre cómo mamar una polla en condiciones y ahora quería hablar de cómo admirar una polla en condiciones. Es un post similar, pero no me importa, ya digo que me apetece.

No me gusta babosear mientras admiro. Admirar con baboseo quita veracidad al acto de mirar. O se mira o se babea. Si me pongo a babear me desconcentro. Pienso "¿estaré babeando bien?" , "¿quedará Él encantado con mi babeo?".

Y no. Yo soy más hierática en mi contemplación, porque destino mis sentidos al único acto de mirar. Digamos - chorramente- que aplico el método empírico a la contemplación de la polla amada. Observación, formulación de hipótesis, comprobación de resultados. Así que si me distraigo babeando, no sacamos nada en limpio.

No, no voy a babear. Me voy a limitar a mirar, a admirar, a sacar conclusiones. Quizás sean conclusiones que me hagan levitar, quizás sean conclusiones que me lleven a la catarsis, sean las que sean, por mi parte nunca habrá tópicos, ni pasos en falso. Ni habrá ñoñerías, ni espiritualidad mal entendida, ni adjetivos muy sonoros que no dicen realmente nada.

(Tú sabes que no me gusta hablar por hablar)

martes, 21 de diciembre de 2010

Gracias, minerva

Porque también me ha concedido el premio Esencia y certeza absoluta, en Una sirena mirando al sur. Sí me gustan los premios. Es que si no me gustaran sería imbécil. Un premio reconforta, alienta, enorgullece. Por supuesto que me gusta que me lean y que haya personas que piensen en este blog a la hora de un premio. Significa que de una u otra forma lo que se escribe aquí no cae en saco roto. Es un honor. Si no le diera importancia al hecho de que me lean, este blog sería privado.

Ya otras veces he escrito que las redes que se crean en el entorno bloguero me resultan hermosas. Hace mucho que no entro en foros, ni de BDSM ni de nada. Soy tan huraña que esas relaciones de pseudohermandad que se dan en los foros -por no hablar de chats, arg- me revientan. Lo siento, de verdad, es mi problema y el de mi misantropía. Ojalá yo fuera más cibersociable.

Pero los lazos creados en la blogosfera son otra cosa. Leo a personas que me gustan y a las que admiro. Aunque la comunicación sea menos fluida, si es más cercana, más intensa, más profunda -todo lo profunda que te permite la red. Leo asiduamente a minerva, a kaya, a sondemar, a Maiko, a shurime ... también a otras mujeres que no pertenecen al mundo BDSM pero que me aportan experiencias, risas, lejana complicidad. O también disensión, desacuerdo, debate, porque no son conceptos negativos, esos, sino vivificadores y reales (de verdad que no me gustaría vivir en un mundo de pensamiento único y el mundo BDSM a veces es peligrosamente de esa manera).

Por eso reaccioné ayer así y escribí lo que escribí, sin querer menospreciar nada ni a nadie.

De todo corazón, muchas gracias minerva. Te dejo una de las canciones que más me gustan de Carlos Cano. Desde mi tierra.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Kaya me concede un premio (que me permite un rato filosófico)

Kaya me ha concedido un premio en su precioso blog y no peco de falsa modestia (precisamente de eso no tengo) cuando afirmo que es totalmente inmerecido. Estuve reflexionando un buen rato sobre cómo abordar este premio -que me plantea conflictos, como todos los premios que le han dado a este espacio. Son meras puñeterías mías-.

El premio se llama "Esencia y certeza absoluta" y lo ha creado una sumisa llamada iara. He leído el texto que justifica dicho premio, un premio poético,  un texto vibrante y apasionado pero para mi, inmerecido.

Yo no tengo certeza absoluta de nada, o sí, solo de dos cosas que por obvias no pondré aquí. En realidad el concepto "Certeza absoluta" me resulta abrumador. Casi lindante con lo fanático.

En cuanto al concepto "esencia", no lo entiendo. ¿Qué esencia? Yo no poseo esencia sumisa. ¿Eso significa que debería ser sumisa de forma innata? Y por tanto, ¿ser siempre sumisa?. No. Yo no doy valor a la sumisión innata sino a la sumisión, dentro del espacio BDSM, como un acto de elección libre y consciente.

Tampoco creo en el concepto "esencia femenina". Es un concepto determinista y unificador, terriblemente reduccionista. ¿Qué significa "esencia femenina"? ¿Viene marcada por algo? ¿Los ovarios? ¿Ser madre? ¿Tener unas características específicas determinadas por genética, por el entorno, por la anatomía????? Me niego a pensar así. No creo en esencias masculinas ni femeninas, sí en individualidades, cada una con sus puñetas, sus glorias y sus miserias.

Me temo que me ha salido una entrada tremendamente soberbia y no quiero dar a entender que me burlo del texto ni del premio, al contrario. Si me limitara a aceptarlo sin pensar, sin debatir o disentir, entonces si creo que sería una falta de respeto hacia su autora, iara, porque creo firmemente que el debate es la puerta al entendimiento. Por eso quería explicar que son conceptos que no comparto, por una cuestión de simple respeto hacia iara y hacia kaya. Gracias pues a su autora por permitirme reflexionar y por darme pie a un post menos frívolo que los que últimamente cuelgo.

Me siento tremendamente agradecida a Kaya por concedérmelo, por leerme y por las palabras bellas que me dedica. Tú si que eres una gran mujer.

sábado, 18 de diciembre de 2010

En la barra del bar


Estoy con la mano en la barra esperando a que me sirvan el gin-tonic. Era el primero de dos. Antes me había tomado dos cervezas, dos copas de vino y la prescriptiva de cava, junto a entremeses variados, presa ibérica y postre con chocolate como ingrediente secundario. Mejor. Ya casi no como chocolate, dejó de apetecerme. 

En la otra mano tengo un Nobel. Como soy fumadora social nata, puedo pasar días sin fumar pero cuando bebo + bailo + socializo = fumo con verdadero placer. 

A mi lado está una compañera. Me gusta porque sabe escuchar y habla de sexo sin mariconadas. Es un poco obsesiva con su trabajo, lo cual nos beneficia al resto porque es una excelente profesional.

Llevo una camisa blanca de Sfera. Más abajo llevo los pitillos negros y mis zapatos de tacón favoritos. Me miré en el espejo del baño del local y realmente estoy muy buena. Al final de la noche me dolían los pies, como es preceptivo. Bailé bastante.  

Me maquillé en tonos rosa. En las fotos salgo con demasiados brillos. No soy fotogénica aunque repasando las fotos de las comidas de años anteriores, me arreglo mejor, me peino mejor -el pelo muy largo me favorece- y estoy más buena.

Hoy tengo la voz un poco cazallera, pero nada de resaca. Llueve sin parar.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Campaña pre-Navidad

Me gusta la Navidad pero más la pre-Navidad. Yo no se qué me pasa cuando ya estoy metida en faena navideña, que los días se me van como arenita del mar. En cambio esta época me pone la mar de contenta. Por muchas cosas, por ejemplo:

- las pelis yanquis de Navidad. Ya hablé de ellas. Es que me gustan una barbaridad y eso que siempre son igual: niño de un pueblo del Medio Oeste, muy bonito y muy nevado, que no cree en la Navidad y un Santa Claus que entra en crisis por ese motivo. Suele haber perritos, renos, elfos y cosas así y al final el niño cree, hay nieve, regalos, más renos y Santa Claus jojojo. Yo siempre acabo llorando.

- el día de la Lotería. Yo como mucho llevo un décimo del trabajo y nunca toca pero me gusta el ambientillo: el soniquete de "miiiiiiil euroooos" y la frase típica: "Ya ha caido el segundo premio", etc. Nunca toca pero siempre se ilusiona una, es que la publicidad tiene mucha tela. Y luego, que yo soy pamplinosa, me emociono con la gente que sale en el telediario superfeliz porque le ha tocado el Gordo. Es que yo tengo mucha empatía.

- el concurso Papanoeles: para jugar con los peques cuando los llevas de paseo. Cada Papanoel que se ve colgando en una ventana o balcón, son 10 puntos. Si son Reyes Magos, son 20 puntos. Si es una colgadura del Niño Jesús, 30 puntos. Y si es una colgadura del Nacimiento, la rehostia ya, 50 puntos por la cara. Los puntos se los lleva el primero que los ve. Es un concurso de mucha tensión y nunca exento de polémica. Y el paseo se hace muy entretenido.

Y hay más cosas pero ya no tengo ganas de escribir más. Eso si, que no le guste a uno la Navidad es absolutamente respetable. Hubo una época en que a mi no me gustaba nada. Lo que no aguanto es a la gente que adopta esa actitud desafiante de "NO me gusta la Navidad" y ojito al que me contradiga. Como si fuera muy cool eso de odiar la Navidad cuando no es más que una opción personal.

martes, 14 de diciembre de 2010

Regreso

He recibido un comentario de sondemar -cariño, no lo publico por ser tan personal, prefiero responderte con esta entrada-. Desde ya digo que la esperaba. Porque ha vuelto a publicar en su precioso blog y porque sus escritos tienen un nuevo aire, o el mismo pero diferente... vamos, yo me entiendo: su erotismo cegador y a veces agresivo parece que va renaciendo.

Anda que no me ha hecho ilusión que me escriba. Debo ser franca: pensé que lo nuestro se había acabado, como tantas amistades vía virtual se acaban. También pensaba en lo que realmente ha pasado... hay momentos en que no se está para nadie, yo misma soy así, cuando no estoy, no estoy.

Pero ella no es mediocre. Las mediocres no resisten el paso del tiempo y olvidan a sus amigas. Solo son capaces de entablar mediocres amistades. Efímeras. Que no son amistades ni son nada. Y sondemar no es mediocre, que ya la tenía yo calada desde los tiempos de sométeme. Qué tiempos aquellos.

(Así que mi preciosa Dama del Norte, gracias por volver, por leerme y por no olvidarme. Yo tampoco lo hice.)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Una lista de cosas grimosas

Hay cosas muy grimosas a las que tengo especial manía. Una vez E. se dio de lleno con una de esas cosas. Él pensaba que era algo que me haría reir y resulta que no, que me daba fatiguita. No iba yo a disimular: cuando una cosa me da fatiguita tengo que confesarlo. El bicho en cuestión era un muñequito de peluche que salía en un anuncio. No le tengo manía a los peluches y tampoco a ciertas marionetas, pero sí a los peluches-marionetas que hablan y se suponen son divertidos.

También les tengo una manía horrorosa a los payasos. A todos sin excepción. Hay una pelicula que no veré jamás, la última de Álex de la Iglesia, que además de un título horrible (Balada triste de trompeta, por una canción de Raphael)  tiene un trailer grimosísimo. Una vez conocí a un payaso de verdad, de profesión. Lo conocí sin maquillar, claro, pero tenía la cara y el cuerpo como desfigurados, de tanto hacer muecas y retorcerse. Yo le contaba mi manía hacia los payasos y el tío se partía. No acababa de entenderme, mi manía, y me enseñaba un payaso que tenía tatuado, qué cabroncete.

Pierrot en la Luna, doblemente detestable
Y a los pierrots. Por Dios, que pierrotfobia. 

Combinación sol/luna francamente repelente
Los soles, las lunas y las estrellas con caritas. También los detesto. Y todas esas imágenes de tipo mágico-ñoño, con brujitas, elfitos y duendecillos. Ojo, las imagenes. Me encantan los elfillos y los duendecillos pero no la imaginería cursilona con la que se suelen representar.

 O los gatitos y perritos cursis. Cuando se supone que debo decir, ayyyy qué monada, yo lo único que siento es la sonrisa congelada. Voy a poner un gatito horroroso para congelar mi sonrisa, a ver que tal:

Gatito con patitos, se supone que es lindisimo... glups.
Con toda esta chorrada la conclusión a sacar es que soy una chica dura. Que no me mangonean con payasetes ni gatitos monos.

O que soy masoquista en extremo porque decoro el blog con imágenes que me provocan urticaria.

O que sigo siendo más chula que un ocho y alardeo de mis gustos diferentes.

O yo que se.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cinefilia inconfesable

Oficial y caballero. Un 6.8 en IMDb.

Richard Gere es un actor de recursos limitadísimos pero a mi me gusta un montón (o me gustaba,  antes de que se volviera tonto con el budismo). Me gustan sus ojos achinados y ese contoneo de caderas que tiene. En Oficial y caballero está guapo a morir. Me gusta la escena de cama con Debra Winger (¿pero qué fue de ella?, me encantaba)  y la escena de la pelea con el sargento instructor Foley. Y la escena del baile, con ese uniforme... pero que bien sienta a Richard Gere el uniforme de gala de los marines. Y el final, buah, siempre lloro con ese final, que no acaben nunca los finales como ese.

Armas de mujer. Un 6.6. en IMDb.

Me gustaba Melanie Griffith antes de ponerse silicona en los labios. Desde que se casó está desaprovechada y es una pena porque en esta peli demostraba que era una payasa de las buenas. Y Harrison Ford, también limitadito, pero estupendo aquí (porque hace buena química con la Griffith). La estética ochentera es impagable: los cardados, las hombreras, la oficina de tecnología paleozoica... Y Let the river run. Yo la canto a grito pelao, no puedo remediarlo. Es casi un himno. (Y también se me saltan las lágrimas).

Dirty dancing. Un 6.3 en IMDb.

Bendito, bendito Patrick Swayze. Yo no tengo palabras. Limitadito también pero ... era un icono, era un mito!!! Dirty dancing es la peli que me gusta ver con mis hermanas. Nos sabemos diálogos de memoria, son diálogos que se elevan al cubo de lo absurdo ("no permitiré que nadie te arrincone", toma ya!!!!!). Y los bailes, anda que no los hemos imitado veces ("este es tu espacio y este es el mío"). Es la peli de las tres, forever and ever.

Luego están las películas confesables que encandilan a casi cualquier cinéfilo que haya mamado los ochenta (pero esas no las pongo porque son extremadamente correctas)

viernes, 3 de diciembre de 2010

Maternidad y libros de instrucciones

En casa tengo unos tres libros del tipo: "Cómo ser una mamá superguay". Hay uno especialmente terrible, se llama ... no recuerdo cómo se llama, lo tengo abajo, pero va de cómo entretener al niño haciendo con él toda clase de juegos superestimulantes y enriquecedores. Yo lo leía y me agotaba. Si te pones a hacer todos esos juegos superestimulantes, tiempo para trabajar y limpiar, cocinar, tender y esas cosas no hay. Esos libros me los regalaron con toda la buena intención del mundo, pero nunca me fueron de utilidad.

En realidad lo que siempre he utilizado ha sido la experiencia. La de mi propia niñez, que fue bastante feliz. Básicamente el manual de instrucciones de mi niñez se resume en:

- pasar mucho rato con los abuelos, pero no para jugar. A mi lo que me gustaba era sentirlos cerca. Por ejemplo, con mi abuelo C. me sentaba a verle trabajar y a ver la tele. Con mi abuela M. se sentaba a leer cuentos -leerlos yo sola o mirar los dibujos, ella estaba a lo suyo. Con mi abuela P. desayunaba y la miraba hacer la comida. Con mi abuelo R. iba al parque a echar migas de pan a los palomos.

- mi madre rara vez jugaba conmigo, siempre estaba muy liada. ¿Era algo que yo necesitara, que jugara conmigo? Pues no. Mi madre limpiaba, cocinaba, cosía y yo jugaba. Cada una a su rollo.

- yo jugaba: a) sola, b) con mi hermana, c) a veces, con vecinitas. Prefería jugar sola y montarme mis historias: vestir a la Nancy, jugar a las cocinitas, recortar mariquitinas, montar el exincastillos...

- mis padres me llevaban con mucha frecuencia de paseo. Si íbamos de tapas me sentaba formal y me tomaba mi pepsi y mi ensaladilla rusa. Si íbamos al campo o a la playa me pasaba el día trotando y jugando con mi hermana a la pelota y a dar brincos. Ningún adulto dirigía mis juegos ni proponía actividades educativas o estimulantes.

- nadie me dirigió en mis lecturas, yo leía lo que pillaba. Nunca me proporcionaron lecturas instructivas o educativas y propias de mi edad. De pequeña lo que más me gustaban eran los Mortadelos y las Joyas Literarias.

- el tiempo se me iba en ir al cole, hacer deberes, jugar, leer  y ver la tele. Una hora al día iba a particulares de inglés. Me acostaba temprano y leía en la cama hasta que me entraba sueño. Mi hermana hacía lo mismo que yo. Los fines de semana nos despertábamos tarde y jugábamos en la cama hasta que nos entraba ganas de levantarnos. Tenía un horario de niña, no un horario de adulto, como tienen muchos niños cargados de actividades extraescolares (superestimulantes)

En resumen, lo normal. El resultado creo que aceptable. Creo tambien que es el referente más sensato para mi propia experiencia de ser madre.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Desafío de las 7?

Repateante. Pero que no se diga, me repatea pero no soy cobarde. A mi me ponen la palabra "desafío" por delante y allá vamos. Así que Maiko, petardilla, contesto a tu desafío (si en el fondo me gusta que me hagan de rabiar y todo. Ya sabes que soy masoquista.). 6 preguntas y 7 respuestas cada una.

1) Aquello que me gustaría hacer antes de morir. (Esta pregunta es MUY repateante)
1. no hago planes
2. hacer planes no va con mi personalidad
3. antes lo pensaba, ya no
4. hace tiempo tenía una lista, hay cosas que ya hice, otras no me las planteo
5. no plantearse cosas no es no soñar que se hagan alguna vez, pero prefiero no tener deseos insatisfechos
6. no soportaría estar a las puertas de la muerte con deseos insatisfechos
7. soy demasiado chula.

2) Lo que más digo
 1. ea
2. ojú
3. a ver...
4. vale?
5.  ehmmmm
6. buenoooo
7. einnnn????

3) Lo que hago bien
1. dar besos
2. dar mimos
3. dar achuchones
4. dar abrazos
5. no hacer planes
6. no hacer listas
7. salirme por la tangente


4) Mis defectos (algunos, porque me pongo a pensar y tengo a pares, leche)
1. tengo mucho genio
2. nunca hago planes (aunque creo que no es defecto)
3. no se organizar cosas tipo cenas familiares o fiestas
4. soy antisocial, acabaré mis días hecha una ermitaña, joder.
5. me preocupo demasiado 
6. soy más desaliñada de lo que me gustaría.
7. soy más políticamente correcta de lo que me gustaría.

5) Mis Virtudes 
1. nunca hago planes
2. soy cariñosa y no me cansa dar besitos y mimitos
3. pero no soy ñoña
4. tengo un nivel de empatía alto (eso a veces es defecto, de los buenos,  pero no mola en ocasiones)
5. soy buena en mi trabajo y me gusta mucho hacer lo que hago
6. soy individualista (eso conlleva a mi pequeña fobia social pero me gusta ser individualista a tope)
7. eso no quita que me guste la juerga, cantar, bailar y liarla (pero de vez en cuando)


6) Aquello que Amo (tambien repateante, mucho, pero bendita sea)
1. esta persona
2. esta otra persona
3. y a ésta
4. y por supuesta  a ésta
5. a ésta tambien
6. a esta persona cómo no
7 and last but nor least, a esta otra. 


(Me salió un formato de letra disparatado, pero estoy demasiado cansada para poneme a cambiarlo)


Gracias, Maiko, por darme que pensar. Te quiero un montón.

lunes, 29 de noviembre de 2010

I don´t want to be perfect

Ayer leí este artículo de Elvira Lindo, cuánta identificación madre mía. Yo ya experimenté la experiencia "madre perfecta" y ahora soy una renegada. Recuerdo cuando estaba yo tan feliz con el método Estivill y leía en foros de madres a las madres talibanas que ponían el grito en el cielo. Dejar llorar al niño para que aprenda a dormir... un horror según las talibanas. Una madre talibana se mete al niño en la cama hasta que echa las muelas. Y a la pareja que le vayan dando. Imagino yo que las madres talibanas, que son tan perfectas, ya no tienen sexo. 

O la tele y los videojuegos: las madres talibanas no dejan que sus nenes vean dibujitos chungos. Una vez escuché a no se quien (taliban era fijo) que Doraemon era malo para los niños. Yo siempre me veo a mi misma, de cría: como a casi toda mi generación, me tiraba muchas tardes y gran parte del sábado enchufada a la tele. Y aquí está la nena, tan mona y tan lista.

Las madres perfectas a las que Elvira Lindo hace referencia son víctimas del neomachismo de buen rollo. Ese que eleva al éxtasis la lactancia natural y el parto doloroso. La lactancia natural no es el éxtasis. Para nada. Te jodes y das de mamar al peque porque es lo mejor para él, pero duele, es un coñazo, te sientes pringosa y hueles a leche cortada, es antisexy. Es mentira que adelgace. Yo me puse como una foca y tenía siempre hambre y mucha sed. Cuando dejé de dar el pecho, al acabar la baja maternal, sentí que me quitaban un peso de encima... y una enorme culpabilidad por sentir eso. La lactancia natural es lo mejor para los bebés, por supuesto, pero que no nos vendan la moto de que  es ma-ra-vi-llo-sa para las madres porque no lo es.

martes, 23 de noviembre de 2010

Releyendo a Harry Potter

Como estrenan Las Reliquias de la Muerte, me puse a leer por segunda vez el último libro de Harry Potter. No se si iré al cine a verla, me da rabia que se haya dividido en dos partes y que haya que esperar al año que viene para ver la segunda (pero si encarta ir, seguro que me apunto).

La piedra filosofal y La cámara secreta me las leí antes del boom, entre diciembre 2000 y enero 2001. Lo recuerdo porque aprovechaba las siestas de mi peque para leer. El libro que más me ha gustado ha sido El prisionero de Azkaban, porque la aventura comienza a adentrarse en terrenos más siniestros. Soy una friki de Harry Potter. Pregúntenme lo que sea, que lo respondo.

Soy una firme defensora de su lectura como forma de iniciar a los adolescentes en la literatura. No entiendo que se les inicie, en la ESO, con El Lazarillo de Tormes: es una puerta hacia el aborrecimiento literario. Que si, que es una obra magna, pero no para adolescentes.

Yo me inicié en los "libros sin dibujos" con Julio Verne y con Luisa May Alcott. Con catorce años me leí Crimen y castigo y hubo cosas que no entendí pero me gustó (o más bien me sobrecogió). Siempre he alternado best-sellers con clásicos. Siempre he sido caótica en mis lecturas y lo único que pido es que la lectura me entretenga. Detesto los tochos pseudofilosóficos. Me encanta la novela policiaca, estoy empollada en clásicos franceses, norteamericanos, británicos y, un poco menos, rusos. Me entusiasma Benito Pérez Galdós pero no he leído El Quijote y por el camino que voy nunca lo leeré. La lectura es mi placer. Ya no leo por obligación. Por eso no leo ensayos, ni biografías.

Me entusiasma la literatura fantástica y la ciencia ficción, aunque conozco menos de lo que quisiera. La serie Harry Potter  me parece una digna representante del género fantástico y una excelente forma de iniciarse en la literatura, aunque para el insigne crítico Harold Bloom, sea "una porquería". Él se lo pierde.

viernes, 19 de noviembre de 2010

La telebasurilla y yo

A esta hora la tele está monopolizada por Phineas y Pherb. Son unos dibujitos muy divertidos. La tele estará una hora y media encendida, más o menos. Luego volverá a encenderse hacia las 8 y media y estará monopolizada por Bob Esponja una media hora larga. A veces me siento a verlo, me encanta todo lo que ocurre en Fondo de Bikini. Y ya no veo nada más. Es muy raro que me siente a ver la tele porque me entra sueño y me gusta dormir mucho.

En vacaciones y los fines de semana sí veo películas, por la noche. A series no me suelo enganchar, más por pereza que otra cosa, y es una pena porque se están haciendo series muy buenas. Empecé con Mad Men, luego con The wire, pero no tengo remedio. Qué pereza.  Aunque siempre me digo que cuando tenga tiempo me las descargaré y las veré de un tirón.

Pero a veces tengo necesidad de telebasura. Ver telebasura es una inyección de anestesia en vena. No la veo en la tele. Entro directamente en las páginas web. Un chute rápido y efectivo.

Lo más digno que veo es Pekín Express. Este es el primer año que lo sigo y es enganchante. Alternativamente aprecias o detestas a cada pareja. Siempre corto el vídeo cuando están a punto de eliminar a alguien, por mí seguían todos.

Lo peor que veo es Gran Hermano. Ya digo, sólo resúmenes. Un programa entero soy incapaz, a no ser que lo vea con mis hermanas y entonces es partirse el pecho. Gran Hermano es catatonia pura. Un rato de catatonia viene muy bien para la mente: es una especie de peeling mental.

Pero lo que más me gusta, de todas todas es Mujeres ricas. Ay, es tronchante. Es el mejor programa de humor de la tele actual. Ver a Mar Segura flipando en colores no tiene precio. A mi me hace el efecto de veinte sesiones de risoterapia.

Ya digo, una vez al mes tiene consecuencias terapéuticas. Es como comerse de vez en cuando un buen paquete de papas fritas con sabor a ketchup. Y qué leche, Intereconomía sí que tiene peligro.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Tirititran

Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Así, con letras bien mayúsculas. Pero qué bien suena.

Yo de flamenco entiendo más bien poco. Lo típico y lo justo. No se diferenciar los palos. Tampoco se reconocer a cantaores, excepto los superconocidos. No se bailar, qué rabia. Ni cantar, qué rabia. Las palmas si las puedo tocar, estaríamos buenos.

Pero unas alegrías de Cádiz me sublevan el alma. Con una saeta desde un balcón me recorren escalofríos por el espinazo. Una buena Zambomba de Jerez  quita todas las penas. Y con Paco de Lucía, con Camarón, con Lole y Manuel, pierdo el sentío.

martes, 16 de noviembre de 2010

Gente con cero empatía

Alucino con gente de mi trabajo, un trabajo en el que tener dosis de empatía proporciona resultados extraordinarios. Pues no, hay gente en mi trabajo con empatía a nivel cero. Cualidades como la sensibilidad extrema les traen al pairo (la sensibilidad extrema la considero una cualidad, que puede resultar a veces dolorosa, pero mejor ser sensible a ser de cartón piedra). Qué gente, de verdad. Y luego, qué trabajito cuesta ir simpáticamente por la vida. Esas caras agrias desde la mañana temprano... Qué gente.

La gente con empatía que conozco es más feliz.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Intimo BDSM

En esta preciosa entrada , mi querida Maiko me ha hecho reflexionar, a mejor. Como hace mucha gente de la BDSM-blogosfera, estoy siguiendo una serie de escritos que hablan de maltrato y escritos que lo niegan. Lo leo porque está ahí, si está ahí puesto, a la vista,  es para que todo quisqui hurgue y lea y se entrometa leyendo. Mi opinión me la reservo, más que nada porque me resulta absurdo exponer opiniones sobre circunstancias que sólo aprehendo al leerlas.Y además en la red. En blogs. Otro gallo cantaría si conociera realmente a las personas. Realmente. Pero como ni las conozco ni las conoceré y sólo se lo que leo, opinar me parece un absurdo.

Pero reflexionar, si que lo hago y al principio pensaba que vaya mierda adonde estamos llegando a parar. (Pero seguía leyendo, para ver si llegaba a puerto por fin).

Al final, buf,  entro tras varios días sin entrar en el espacio de Maiko y Libélula y leo la preciosa entrada que ya dije. Ah, por fin, gente a la que conozco, tengo los pies en la tierra.

Pienso, tras leer a Maiko, concluyo, que qué bien estar retiradita de la vida social-internáutica del BDSM. Es un pensamiento seguramente mezquino y presuntuoso. Delata mi soberbia y chulería. Pero es lo que hay. Mi fobia social se incrementa cuando descubro esos tumultos. Y pienso, en mi santuario, que tumultos así son extraordinariamente dañinos.( No para la gente, joder, yo qué se lo que piensa la gente). Dañinos para mi: soy tan ilusa, tan ingenua y pienso que la gente es buena de cojones. En fin.

El caso es que me doy besitos por llevar esta vida tan recondita, con mi E. de mi alma y pare usted de contar. Que el BDSM está pero el mundo sigue girando y hay muchas cosas bonitas para ver y contar.

Mrs Oates y Don Camilo

¡Qué magnífica novela, la de la señora Oates! La hija del sepulturero me ha durado más de lo que pensé, porque hubo días que no la leí y noches en que leía dos páginas y ya tenía que apagar la luz de sueño.

Una amiga me ha recomendado Blonde, como me fio mucho de su criterio literario, se que será una estupenda novela, pero me echa para atrás saber que es una historia muy real y muy desgraciada. Ya veremos.

Ahora tengo entre manos al inefable Don Camilo y al no menos inefable Pepón. Hace mucho pusieron en la sesión de tarde de los sábados el ciclo de Gino Cervi y Fernandel, maravillosas comedias que ya poca gente recuerda (pero si E.). Tenía muchas ganas de leer los cuentos de Giovanni Guareschi -en foto tiene una formidable pinta de buena gente y sobre todo, de honesto y coherente- . El libro lo he tomado en préstamo, estaba en una estantería olvidado, quién sabe cuándo iba a volver a leerse. Un libro olvidado y sin leer es casi un crimen cultural. Prometo devolverlo, dentro de un año, si Dios quiere.

domingo, 7 de noviembre de 2010

La culpa, la culpa.

Desde el extinto Ministerio de Igualdad hasta la cosa rara que hay ahora, desde todas y cada una de las administraciones encargadas de los temas de igualdad de género están empeñados en echarnos más y más basura encima. A las mujeres. A las feministas. Tengo la teoría de que la mayor concentración de misóginos está en esas administraciones, tenemos al enemigo en casa.

Porque gran parte de lo que hacen esas administraciones y se publica (lo que leemos en prensa) es una grandiosa chorrada. A veces siento que el feminismo se encuentra bajo mínimos y que somos el hazmerreir. Levantar la polémica por una reforma en la prevalencia de apellidos es una de las mayores chorradas que me he encontrado últimamente. Una reforma puramente formal, que sólo me parece crucial en los casos de maltrato. ¿De verdad seremos más iguales cambiándonos el apellido?

Mientras somos el hazmerreir, seguimos echándonos la culpa de todo. Somos madres, trabajadoras en casa y fuera de casa, qué voy a decir que no se sepa ya. En el reportaje de El País Semanal del domingo pasado sobre las grandes empresas españolas las mujeres se cuentan con los dedos de una mano. No hay mujeres en cargos de relevancia económica. Las que hay se dedican a tareas "femeninas" (temas sociales, educativos, de cooperación). La paridad en política es un instrumento indigno: cargos para las mujeres porque sí, no por sus méritos. Pura misoginia.

Yo dejé mi cargo directivo por simple y llana culpabilidad: me restaba tiempo de dedicación a los niños. ¿Qué puñetero hombre hace eso? Nosotras somos nuestras mayores enemigas. En vez de marear la perdiz con polémicas absurdas, en vez de lamentarnos de manera vacía, en vez de fomentar el absurdo al que se está reduciendo el feminismo, deberíamos hacernos un autolavado profundo del cerebro y extirparnos esas neuronas de la culpabilidad, dondequiera que estén.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Entre cómics

Todo empezó con Camelot 3000: lo encontré en una Feria del Libro de Ocasión. Es un número original, nada de reedición. Está algo desencuadernado y lo he leído un montón de veces: cómo cansarse del nuevo Camelot. Fue creo, mi primer cómic y fue el primer cómic del que hablamos E. y yo. Camelot 3000 siempre mágico.

No tengo muchos cómics, porque aunque siempre me gustaron nunca supe cómo conseguirlos. En mi pueblo es difícil porque no hay tiendas especializadas y hasta que internet no llegó a my life, mi salud comiquera estaba bajo mínimos.

No me gusta bajármelos: leí on-line La broma asesina y la verdad es que la disfruté a medias. No hay nada como tener el volumen entre manos e ir desmenuzando la historia poco a poco. Compro todo lo que puedo, pero es bastante poco y tengo muchas lagunas. Me gustaría ser una superfriki del cómic, pero bueno poco a poco ya iré tomando posiciones.

Resulta que E. se ha comprado la edición nueva de La muerte de Superman. Es un tomaco asi de grande. Me encanta. Lo quiero. Lo quiero pero ya. Será mi próxima adquisición. Superman nunca fue mi superhéroe favorito -si para E., pero yo prefiero a Batman- pero ahora que E. me cuenta cosas, me está entusiasmando. Y tengo ganas de verle sufrir un poquito, a Superman ¿Tendrá su lado oscuro? Eso me emociona.

Y claro, también tengo pendiente a The Sandman, pero eso es ya harina de otro costal.

martes, 2 de noviembre de 2010

Cambiar (y no morir en el intento)

Mi madre hoy me dijo: "uy, te has cambiado de look" y también "qué mona" y eso es porque llevaba una chaqueta nueva. El cambio sólo era una chaqueta gris y ceñida que me compré el sábado. El resto de la ropa era una camiseta de rayas marineras, unos pitillos negros y las bailarinas, un conjuntito que me ha dado por repetir este otoño. Sólo la novedad de la chaqueta y ya era otra, tan mona.

A veces me dice alguien: "uy, tú has cambiado mucho". A veces alguna amiga a la que veo poco y se sorprende de que ya tenga menos mal humor o sea más alegre o menos radikal. Este verano mismo me lo dijeron. Lo que me alucina es que me lo digan con sorpresa. ¿Qué tiene de raro "cambiar mucho"? Yo creo que cambio cada día. Permanecer inalterable e inalterada debe ser aterrador.

 Por supuesto, no soy la misma de hace un año. Ni siquiera la misma de hace un mes, ni la misma de ayer. Cambios lentos e imperceptibles si estas comnigo día tras día. Cambios "sorprendentes" si me ves de vez en cuando.

La anécdota de la chaqueta es sólo ilustrativa: la ropa es el aderezo a actitudes vitales cambiantes. No tiene nada de malo: se trata de mejorar.

sábado, 30 de octubre de 2010

En Tosantos(+Halloween)

Mi leyenda de Bécquer favorita es El monte de las ánimas, que transcurre en la Noche de Difuntos. De adolescente, me llevaba el libro -un tomito precioso en papel de seda- al campo y me sentaba a leerlo junto a un arroyo. Es la leche: leer El monte de las ánimas, junto al bosque galería, con hojas de alisos que caen y un rumor semisiniestro... pasaba yo un miedo muy dulce.

Ahora vamos al Mercado, que abre por la tarde, y compramos castañas y frutos secos. Venden también chirimoyas, granadas, caña de azúcar, el Mercado se pone a reventar. Los niños van disfrazados y también algunas pandillas de gente joven. Me encanta la mezcla. Compras castañas asadas junto a un niño vestido de calavera.

Me gusta Halloween y me importa un pimiento que sea una fiesta importada. Se combina muy bien con nuestra tradición de la Noche de Difuntos, tradición que ya se iba olvidando: contar cuentos de miedo esa noche y no pegar ojo. Ahora no se cuentan cuentos, pero los niños se dan la fiesta con sus disfraces y por la tele ponen pelis de terror (que  yo no veo por miedosa, pero el caso es que las ponen).

Asi que al Mercado con disfraz y si caen caramelos junto a las castañas, mejor que mejor. (No soy una brujita, porque ni soy físicamente pequeña ni mucho menos una bruja -y además es un término muy cursi-,  pero la foto me la hice para E.)

viernes, 29 de octubre de 2010

Leyendo y cayendo en la tentación

La hija del sepulturero avanza a buen ritmo, pero no puedo remediarlo:

ME HE LEÍDO TODOS LOS FINALES YA!!!!

El final de La hija del sepulturero. El final de Lo que esconde tu nombre. Y el final de Maldito Karma. Y el de Don Camilo no, porque como son relatos cortos, no emociona.

¿Por qué lo hago? ¿Por que?????????

Y el caso es que no me importa. (En la peli Cuando Harry encontró a Sally, Harry también leía los finales. No le he copiado. Siempre lo he hecho).

jueves, 28 de octubre de 2010

El vaso medio lleno.

Ayer leí un artículo de opinión de un viejo profesor de la Facultad que escribe de vez en cuando para el Diario. El hombre se quejaba del buenismo que existe entre cierto tipo de gente y, yendo al grano, arremetía contra lo que él llama pseudofilosofías de tipo oriental (algo así decía, que no tengo el artículo delante).

Glups, me sentí como cuando me ponía exámenes dificilísimos (era bastante cabroncete).

Buenismo tengo yo un saco lleno, a ver que pasa. Y me va bastante bien. A veces ando de mala leche pero la conclusión, cuando acaba el día, suele ser poco agria. No pienso que todo el mundo sea bueno, pero ingenua soy un rato. Duermo bien por las noches. A veces odio a alguien, deseo que alguien se pudra en el infierno, pero me dura un día, o dos. El resto del tiempo ando feliz como una perdiz, mucho a mi bola y yastá. En plan jipi, vamos (pero jipi limpia, detesto los perroflautas).

Respecto a pseudofilosofías orientales, ahí si que le doy un poquito de razón, al profe. No podemos ser budistas ni taoístas ni zen, aquí, en estas culturas epicúreas. Me gusta esta vida sureña, la verdadera vida sureña, de sol y contemplación, alarga la vida y no desmerece a ningún estado-nirvanaoriental. Pero lo material nos pierde y es cosa sabida que para ser un buen budista hay que despegarse de ataduras materiales. (En el Diario de hoy leo sobre la apertura de un nuevo macrocentro comercial en Jerez, con gente haciendo cola toda la noche para ser los primeros en entrar. Puñetazo en toda la boca a la crisis).

En cualquier caso, lamento el avinagramiento del profe y también el de cierto número de gente que me rodea: quizás yo sea un poquito imbécil por ser tan optimista, quizás me esté cayendo de un guindo ahora mismito, pero bueno, me da igual.

EDITO: leo lo del mierda de Sánchez Dragó y agriarme no, pero pensamientos muy malos hacia el tipo, si. Cuánto daño ha hecho la Lolita de Nabokov, joder. 

http://lahuelladigital.blogspot.com/2010/09/iii-cibercampana-2010-contra-la.html

martes, 26 de octubre de 2010

Algunas pequeñas cosas que dan felicidad (2)

Un buen día de trabajo, con risas incluidas.

 Llegar del trabajo y sentarme un ratito a leer el periódico del día.

Primeras compras de Reyes -unos Gormiti- aún en octubre. (Este año no me pilla el toro).


Tres libros pendientes por leer, que prometen mucho (Don Camilo, Lo que esconde tu nombre y Maldito Karma. Es que no se por cual empezar!!!!)

Mail de E. (me dice que me ama. Entre otras cosas bonitas)

jueves, 21 de octubre de 2010

Erótica obsesiva

Ningún acontecimiento erótico existe aislado, para ser experimentado sólo una vez y luego olvidado. Lo erótico existe sólo en la memoria: recordado, reimaginado, revivido una y otra vez en un presente incesante.
JOYCE CAROL OATES


Leyendo La hija del sepulturero -lentamente, voy por la mitad y la disfruto, me voy a hacer fan de esta escritora-, encontré este fragmento. Rebecca, la protagonista, tiene su primer encuentro sexual con Tignor, el que será su marido (no desvelo nada de la trama); esa primera experiencia la deja caótica y extasiada, aunque no fuera perfecta. 

Los grandes momentos eróticos de la biografía, polvos monumentales, orgasmos que te llevan al punto de las lágrimas; pero también polvos mediocres con personas que deseaste hasta morir; y también juegos eróticos y de seducción, encuentros, citas, planes previos a las citas... todo eso existe porque se puede revivir una y otra vez. ¿Fuimos plenamente conscientes de disfrutarlos en el preciso momento en que se producían? ¿O más bien el recuerdo de los momentos gloriosos es lo que de verdad nos lleva a la felicidad?

Nunca me he excitado recordando "acontecimientos eróticos", más bien me han servido para quedarme dormida por las noches. Los días aburridos o tristes los he usado para entretenerme, o consolarme. A veces los he revivido de manera obsesiva y agotadora. A veces los he dejado muy desgastados y ya casi ni me sirven. A veces redescubro alguno, muy remoto o muy escondido o estratégicamente olvidado para no sufrir.
Sean como sean ahí están, sin nostalgias, formando parte de la memoria y en un cajón especial.

martes, 19 de octubre de 2010

Evolución del blog

Encontré este blog de roxanne en un directorio de blogs BDSM y pensé: si viene alguien buscando BDSM en este blog menudo chasco se va a llevar. Porque este no es un blog de temática BDSM. Ni siquiera empezó como tal, hace más de dos años. No lo es por varias razones:

1. Me resulta imposible hablar sólo de un tema. No tengo tanto carrete. Me repetiría y esto sería un petardo de blog (quizás lo sea pero a mi me gusta, que es lo que importa).

2. El blog está destinado a E., aunque el objetivo sea mi limpieza emocional y mi recreación literaria (bueno, ejem, pseudoliteraria). La relación de E. y mía no se basa exclusivamente en el BDSM, lo cual es maravilloso, porque las relaciones unidireccionales y planas están destinadas al fracaso.

3. Me gusta hablar de todo y poco a poco me voy soltando. Hasta hago posts que son semiteóricos y todo. Eso es una evolución que mola mucho. Cuando leo posts antiguos me veo más rigida y cortadita. Qué bonito es evolucionar.

4. Soy vanidosa, egocéntrica, frívola, exhibicionista. Me gusta escribir. Me gusta experimentar con la escritura. Este blog es mi herramienta y me lo paso francamente bien.

Así que si algún visitante tiene la amabilidad de aparecer por aquí y busca temas de sado, bondage, relatos de sumisas muy chachis y de sesiones guays, pues le pido disculpas. Pero sobre todo, le agradezco su visita.

Panorama de blogs BDSM

Llevar un blog sólo de temática BDSM es una proeza (el blog que tengo de cine y BDSM no lo es porque no se limita a cine BDSM, que no existe, sino que en él meto lo que me da la gana). Yo no sólo leo blogs de BDSM, que sería ser una persona muy limitadita, pero si que leo muchos de esa categoría.

A veces leo Blogs recopilatorios, cuando traen algo que me interesa y tengo el día poco ocupado. Sus autores se pegan un buen tute y vienen fenomenal para aprender. Digamos que son blogs didácticos que recopilan temas de aquí y allá y a los perezosos como servidora les hacen un grandísimo favor. No obstante, desconfío de la teoría BDSM, para una antiasociacionista y ácrata como yo, el BDSM tiene más de intuición e instinto que otra cosa. Así que los blogs de tono paternalista los suelo obviar.

Me suelen gustar los Blogs que describen sesiones reales. Es lo suyo: la peña pone sus fotos de sesiones y se exhibe sanamente, lo cual me parece muy loable. Me gustan excepto cuando se ponen en plan místico-trascendente. Los blogueros místico-trascendentes me hacen desconectar ipsofacto.

Me gusta leer Blogs íntimos: mi aplauso para ellos. Tiene tela marinera desnudar los sentimientos al personal internáutico, aunque en tu vida los vayas a conocer. Los blogueros (y sobre todo blogueras, que tienen menos pudor) que muestran sus sentimientos, ya sea en plan poético o en plan vivencial, me merecen el respeto más profundo. Hacen un ejercicio de autoconocimiento absolutamente digno. Son mis preferidos por pura empatía.

La asignatura pendiente del mundo bloguero-bedesemero son los Blogs desmitificadores,en mi opinión. Que ahora recuerde, sólo conozco el blog de Spirit (si alguien conoce otro blog del estilo le agradezco me lo comunique). Porque... somos tan serios, tan poco dados al humor, a reírnos de nosotros mismos. Y las cosas serias -como el BDSM- merecen humor, porque si no, corremos el riesgo del engreimiento y la vanidad incontrolada.Seguro que Groucho Marx tiene alguna cita al respecto -pero yo nunca pongo citas porque es lo más gafapasta del mundo-.

Una muestra: googleo BDSM + humor y salen posts de chistes en algún foro, lo cual es triste. Además, no me refiero a crear blogs de chistes BDSM -lo cual también esta bien- sino a que abunda la seriedad y la trascendencia, y la línea que las separa del ridículo es, a mi parecer, bastante fina.

domingo, 17 de octubre de 2010

Parir

El viernes salí con tres compañeras de cervecita y durante un buen rato estuvimos charlando de partos. Es un tema que da de si mogollón: cada una cuenta su experiencia con pelos y señales, y si cada una ha tenido más de un hijo, ya la charla es brutal, nos quitamos la palabra unas a otras, todo eso.

Todas tuvimos diferentes experiencias: cesáreas, epidural, parto natural, fases de dilatación largas y dolorosas, fases de dilatación tranquilas, un batiburrillo de experiencias, vaya, pero todas concluimos que parir fue el acto más bello e intenso de nuestras vidas. Y ninguna parió en plan guay (en el agua y esas pijadas) sino a la manera ortodoxa de la seguridad social. Con ginecólogas y matronas normales, buena gente y apañados.

Tuve a mi segundo hijo de forma natural, me dolió, vaya si me dolió, media hora de desgarro bestia. Las horas en que mi cuerpo estuvo dilatando fueron bien, el dolor iba y venía y yo era consciente de su ritmo, tenía el control, lo manejaba. Pero en el parto, sólo media hora, fui un animal -no porque gritara que tampoco me desmelené, sino porque sentía mi cuerpo expandirse y deshacerse, estallar de dolor-. Sólo media hora. Luego sale la cabecita y ya no duele nada. Entonces entras en un éxtasis bendito. Es incomparable.

Pero de ahí a la parida de este artículo, pues como que no. Joder, todas parimos y si, es brutal, es maravilloso y es horroroso. Estar embarazada es mágico y es también agotador, te sientes una reina y te sientes una barriga con patas... pero no hay nada místico, ni nada anormal... yo que se, estas feminazis-pijas  pierden la olla por momentos. Yo no se si las leo por masoquismo o por tener cerca al enemigo. 

viernes, 15 de octubre de 2010

Algunas cosas que no entiendo de la blogosfera

1. Que el autor/a del blog no responda a los comentarios. Me repito más que el ajo, pero es algo que resulta incómodo. No me molesta porque me haya pasado a mi, yo no suelo hacer comentarios en blogs, unas veces porque no lo considero oportuno (como si no viniera a cuento), otras porque ya hay tropecientos comentarios y me abruma, otras porque no hay nada que comentar. Me molesta porque me parece una falta de respeto, ya lo puse en otro post: que la lean a una ya es de agradecer. Si encima la gente que te lee se molesta en comentar, pues oye, un detalle es responderles.

Hay blogs con tropecientos comentarios, son la hostia esos blogs. Pero eso no es excusa: los blogueros buenos responden a sus comentaristas aunque se maten a escribir. Y un "gracias por comentar" no es tan complicado de teclear, ni requiere tanto tiempo (20 pulsaciones justas, incluyendo espacios).

2. Los blogs de fotos que no son propias sin textos ni nada. . Vaya por delante que respeto a todos los que se curran un blog, pero criaturitas de mi vida, hay formas y formas. Los que se montan un blog de fotos tomadas de la red tampoco se matan. No me parece mal, cada uno se entretiene con lo que puede. Lo que no entiendo son dos cosas. Una, que se cuelguen las fotos tal cual, sin indicar su procedencia, lo cual vale, puede pasar porque tampoco es ser un pejiguera... pero hay peña que pone las fotos como queriendo dar el pego de que son suyas.

Pero lo peor es la gente que comenta esos blogs. A ver, sí, fotos muy bonitas, pero, leche, son de otro. No se, me parece muy absurdo.

3. Los blogs de fotos que no son propias y que van acompañados de citas que tampoco son propias. Vale, estan algo más currados, pero a  mi me desesperan: a ver, la cita está muy bien pero por qué no ponen algo de cosecha propia, no se, exprimirse las neuronas un poquitín y comentar la cita, opinar... algo, por Dios.

El remate de los tomates ocurre cuando hacen comentarios con frases del tipo "qué bonita cita" y tal y encima el autor/a del blog copión tampoco responde. El colmo del absurdo.

4. Los juegos de "Te doy un premio pero tienes que enviarlo a diez blogs más". No lo entiendo por mi fobia social y mi manía contestataria. Cuando me sugieren algo de tipo buenrrollito me echo para atrás. Se que debería entrar en el juego, seguro que tendría más amigas y sería popular, ¿no?, pero no puedo, me entra una angustia brutal. En el fondo envidio a la gente que participa. Así que este apartado 4 no es una crítica hacia los blogs juguetones, sino algo que mi obtusa y arisca mente se niega a compartir. Mea culpa.

Puertas abiertas

Voy a permitir la publicación de comentarios porque en breve publicaré un par de posts sobre blogs que leo. Creo que es más correcto dar la opción de opinar, por si alguien se siente aludido y por el motivo que sea.

(Pero si nadie me comenta, qué bochorno, glups)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Diferentes caminos, el mismo destino.


Soy tan cateta que el metro me da pavor. Ese bicharraco que llega rugiendo por un túnel negro, negrísimo. Y la gente. Joder, la gente lo triste que va en el metro. Se te pega la tristeza y cuando te das cuenta llevas el careto asi de largo. Y tanto tiempo, joder, qué ciudad más grande, entras en el metro y parece que nunca logras llegar a tu destino.

Ser la hermana mayor da una peculiar perspectiva de las cosas. Cuando eres la mayor te sientes responsable y supercapaz de todo. (Por eso quizás nunca pregunto las direcciones). Hubo una etapa de enormes diferencias. Yo era capaz de cometer las más desenfrenadas locuras. Daba la vida, entonces, por una vida desenfrenada. Ellas, a tanta distancia, me miraban con severidad (o al menos, a mi me lo parecía).

Hubo otra etapa de vida sosegada: nada de noches locas, nada de locura, a mirar la tele envuelta en una manta. Ellas, a tanta distancia aún, me miraban con compasión (o al menos, a mi me lo parecía). Yo sentía a veces envidia de su juventud, igual que antes podía sentir verguenza de mi libertinaje. Íbamos descompasadas, descompensadas, a contrapié.

Ahora, con la misma distancia cronológica, parece que nos vamos acercando. Tenemos diferentes inquietudes, distintos objetivos y sueños. No se si por herencia genética, o por la educación recibida, o por una mezcla de ambas cosas, pero, nos parecemos tanto...

jueves, 7 de octubre de 2010

Tópicos feministas que en realidad son machistas

A este buen hombre yo le tengo mucha tirria. Dice la frase y se queda tan campante. Ole yo y ole el buen rollito que desprendo, dice su cara. A Dios gracias que no conozco personalmente muchos tipos así. Yo creo que tipos como este viven en grandes ciudades y en barrios supermolones, porque lo que es en mi ciudad del sur y en los barrios canis por donde me suelo mover, estas cosas no se dicen. Y si una suelta una frase de esas de buen rollito, la miran como a un alien.

La gente que se mueve en esos mundos del buenrollismo lo plantea rematadamente mal, lo siento por ellos. Y como he dicho en otras ocasiones, nos hacen un flaco favor, a las feministas no feminazis. Ahora googleas "igualdad de género", "coeducación" y términos semejantes y te asalta una batería brutal de sandeces estreñidas. Por eso, cuando me quiero poner estupendamente reivindicativa tengo que cuidar mucho el lenguaje. Porque te resbalas un pelo y caes en el ridículo.

Asi que recordemos:

1. Jamás usar el femenino cuando el masculino genérico suena tan bien (por ejemplo, los niños y las niñas, eso no).

2. Jamás valorar a las mujeres con cualidades que son propias de todos los sexos, géneros y especies (por ejemplo, la frase del tontolaba de arriba).

3. Usar tacos (por ejemplo, hijoputa, me cago en la mare que me pario y similares).

4. Jamás usar palabrejas como "género" , "identidad" y derivados del "multi-".

(Iba a escribir sobre mi doble llave pero pensé que no viene a cuento porque el lado "oscuro" feminista no tiene nada que ver con el lado "luminoso" sumiso... pero qué coño, tenía ganas de hacer mención de mi doble llave, que ya hacía tiempo que no chuleaba de ella)

martes, 5 de octubre de 2010

Sobre poesía

¿Me he vuelto mayor, o vulgar, o adocenada por no leer ya poesía? ¿O acaso la que leo ya no me llega a donde tiene que llegar? ¿Por qué antes leía poemas que me abrasaban y ahora no?

Aquel año que viví en Sevilla, para matar la soledad, me iba a la Biblioteca y me ponía a copiar poemas de Cernuda. Yo misma estudiaba en el Luis Cernuda, un instituto de barrio con Quisiera estar sólo en el Sur escrito en un mural en la pared.

Yo me sabía de memoria Se querían de Aleixandre. Lo recitaba con fervor. Y lloraba con A un olmo seco de Machado.  También lo recitaba con fervor. También leía a Pedro Salinas, todo lo que encontraba. Pero era anárquica leyendo, leía a retazos y no tengo una vasta cultura poética. Aún hoy leo a trozos y desdeño rápidamente lo que no me llega al alma en el primer verso. Soy  impaciente. (Y envidiosa, porque yo quise ser poeta y me aburrí.)

A veces hay una chispa. Hoy en el Diario leí un poema de Carmen Moreno (que no la conocía para nada y es gaditana) y no, adocenada no estoy.

domingo, 3 de octubre de 2010

Maraña de blogs

Antes de este blog tuve dos más. El primero lo abrí con otro nick y no tenía personalidad. No sólo era soso, es que no le pillaba el tono a mi forma de redactar. Un día recibí un comentario y casi me dio un patatús: ¡alguien ha leído mi blog!!!! Mi comentarista me fue fiel hasta el final. Yo también le era fiel a él, tenía un blog que actualizaba por temporadas, muy hardcore. Era un veinteañero genial, cachondísimo, le gustaban los Ramones y el porno, pero dejó de actualizar, su blog anda por ahí perdido.

Mi segundo blog duró un suspiro. Lo quise hacer de temática estrictamente BDSM y tenía un título de esos de sumisa lánguida. Era ridículo, patético, sin chispa de humor. Lo mandé a la mierda en tres días.

Luego conocí a E. y me puse manos a la obra con roxanne y con el blog de cine. El amor me da alas, como el redbull, y le tengo pillado el punto. Así he ensanchado el número de blogs que leo (y algunos me leen!) y se ha ido formando una mágica maraña de blogs que revisar casi a diario. Aunque nunca conozca a sus autores/as, al leerles se crean vínculos de proximidad, una comunidad que años atrás era imposible crear. Nunca desmereceré yo a los avances tecnológicos (qué estúpida me parece la gente que despotrica de conocer a gente mediante internet. Es gente que cierra puertas. ).

Casi cualquiera que escriba un blog de tipo personal merece el mayor de mis respetos. Más allá de su calidad literaria, más allá de lo vanidoso que se sea, mostrar pensamientos ahí fuera es signo de valentía. La gente que leo, opina, muestra sus debilidades y sus glorias, sobre todo, muestra el esfuerzo por conocerse a uno mismo, que es el primer paso para conocer y empatizar con los demás.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Las pequeñas cosas que dan felicidad (título tópico donde los haya)

Ayer.

1. La boda de Muriel. Los niños estaban entretenidos arriba y me apalanqué en el sofá. Casi nunca veo tele a media tarde. Vamos, nunca. Ayer daban  La boda de Muriel en TCM. Es una peli que nunca te cansas de ver, nunca te cansas de tararear, siempre te deja feliz como una perdiz.

2. Bob Esponja. Me encanta. Son dibujitos totalmente petardos y escatológicos.  Ayer Patricio intentaba esconder un donut y resultaba asqueroso, asqueroso. Vivir en Fondo de Bikini por un rato despeja la mente y te devuelve al estado preadolescente.

3. El Parque. Se estaba fresco. Se respiraba calma.

Hoy.

4. E. contándome cosas (pero está resfriado y no quiere tomar caldo).

5. Cumpleaños de mi tía. Sopló una velita y le cantamos. No se lo esperaba.

6. Clase de relajación. Mi primo se empeñó en enseñarme, extendió una esterilla en el suelo. Me decía cómo debía respirar. Los niños correteaban por el piso y mi madre daba la lata. A mi me daba la risa.

7. Premio. Entro a repasar el blog, minerva me ha dejado un premio en su Sirena mirando al Sur. Me resulta muy bello ese pequeño universo de blogs entrelazados, esa forma de irnos comunicándonos, personas que nos hacen pensar y nos dan pequeñas alegrías. Gracias.

martes, 28 de septiembre de 2010

Efectos del gin-tónic

También es mi copa preferida. Hubo un tiempo en que le fui infiel con el Jack Daniel´s. Quedaba muy sexy pedir un Jack Daniel´s solo, con hielo, en la barra del bar. Yo soy así de tonta. Si no había Jack Daniel´s me pedía un White Label, también sólo. Yo me veía así muy dura y nada remilgada -lo dicho, lerda sin remedio-. Pero una noche me pasé de Jack Daniel´s y acabé de forma bastante patética (de la cama al váter y viceversa) y le cogí asquito. Entonces volví al gin-tónic, al que nunca debí abandonar.

Lo que jamás bebo son mezclas con refrescos. Los combinados con Coca-Cola me saben a jarabe, pueggg. No me gustan las bebidas azucaradas. Ni el ron miel y esas mariconadas.

De todas formas no son muchas las ocasiones en que me tomo una copa. Si lo hago después de una cena copiosa, me entra muy bien. El gin-tónic ayuda a hacer la digestión. Una vez, con una regla dolorosa que tuve -que no suelo tenerlas- mi hermana me dijo que me pusiera un copazo. La ginebra siempre se ha dicho que es buena para la dismenorrea.

Tampoco me produce resaca, aunque yo no bebo nunca más de dos copas, porque a) me siento embuchada y b) tampoco las noches dan de si como para tomarme más de dos copas (por cansancio mío, normalmente).

Así que tenemos:

1. Digestivo.
2. Antidismenorréico.
3. No produce grandes resacas -en dosis prudenciales-.

Lo que no sabía es que también ocasiona erecciones de tamaño considerable.

jueves, 23 de septiembre de 2010

La hora del recreo


Yo odiaba la hora del recreo. De lo poco que me gustaba el colegio, el recreo era lo peor. Las niñas pavas lo pasamos realmente mal jugando al pilla-pilla o al matar. Yo siempre prefería sentarme tranquilita y si no me llevaba un libro al patio era por no destacar aún más y ser además de la pava, la rarita.

Mi hijo mayor ha salido a mi. Hoy lloró y me hizo llorar. No son cosas graves pero si pequeñas heridas. Hipersensible. Rarito. A veces poco sociable (pero otras, en cambio extremadamente divertido y payasete). Como yo.

Que se jodan los guays.

martes, 21 de septiembre de 2010

Niña desconocida


He estado mirando fotos viejas en casa de mi tía. Son un puñado de fotos que estaban guardadas en la casa de la abuela y mi tía ha encontrado rebuscando y tirando trastos. Yo nunca había visto esas fotos. En muchas salen mis abuelos, los dos delgados y resultones. En la mayoría aparecen mi madre y mi tía, de niñas y de adolescentes. Mi madre siempre flaca y elegante, con la ropa que ella misma se cosía; mi tía con pinta de chicazo, pelo corto y cara de malas pulgas. En algunas fotos sale mi padre, de novio jovencito y espabilado; en unas pocas mis tíos, el pequeño, canijo y zarrapastroso y el mayor, el que se murió joven, guapo, con su halo de misterio -el misterio de mi tío al que nunca conocí, que era culto y dejó a una novia que incluso hoy en día llora por él-.

Encontré cinco o seis fotos donde salía una niña rubia de un año.
- ¿Quién es esta niña?
- - me contesta mi madre.
- Qué leche voy a ser yo. Yo nunca he tenido esa cara.

Y es cierto, no reconozco a esa niña, que en una foto sale con mi padre, en otra con mi tía y en otra con mi abuela.

- A ver tita, que mi madre está cegata, dime tú.

Mi tía, que es muy prudente, me contesta: Pues yo creo que eres tú.

- Vaya tela, parece mentira. Mamá, que me has parido y no reconoces a tu hija. Que esa no soy yo!!!

Me ofusco, como siempre hago cuando se que llevo la razón y nadie me lo reconoce. Mi madre y mi tía calladitas, ya dudan y todo las pobres.

- Parece mentira que me confundais, que voy a ser yo esa niña, yo nunca he tenido esa cara.

Hasta que aparece una nueva foto y soy yo. La misma niña pero ahora soy yo. Es mi nariz, son mis cachetes, mi barbilla... es otro pelo, más rubio y muy lacio. Pero es la misma casa, su suelo de rombos. Es la cocina de mi abuela, veo la ventana que daba al patinillo. Es la mesa donde me sentaba cada día a comer. Es otra niña y soy yo, en fotos que nunca había visto, en una infancia que esta tarde he recuperado.

lunes, 20 de septiembre de 2010

La ciudad por detrás


Sólo viajando en tren se puede ver la ciudad por detrás. Los patios, huertos, cancelas, la ropa tendida, cuatro cabras canijas, chumberas que hacen el papel de cercado. La ciudad por detrás tiene un aire de abandono falso porque está llena de vida trasera y escondida. Hay gallinas, caminos de tierra por donde circula una única moto. Sorprendes a la gente en el patio de atrás, la gente que se sorprende del paso del tren.

Yo no veo el cutrerío. Estoy segura que el cutrerío de la imagen está ahí. El cutrerío de mi ciudad entera, aún más en la perspectiva de atrás. Pero yo no lo suelo ver. Quizás sea un problema de mi mente naif y semi-infantil.

Me encuentro a la gente y nos zampamos los dos besos, esos dos besos a los que suelo ser alérgica y que doy porque es una convención social. Tras los besos suelo soltar un catálogo absurdo de pamplinas. Creo que me ofusco. Quiero ser cortés, educada y simpática y se me trabuca la lengua y sólo acierto a decir lugares comunes y además, mal hilvanados. Qué absurdos son esos saludos, los de un instante, dos besos, tres pamplinas y adios, me alegra haberte visto. A mi no se me dan bien. Estos días he dado unos cuantos y cada vez más surrealistas, mis salidas.

Quizás por eso me entusiasman las ciudades por la parte de atrás, secretas, vitales y tan rutinarias, tan desapercibidas.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Muy punk


En el probador de Desigual me hice esta foto para que E. vea lo que llevo puesto.

Como esta mañana llovía y voy caminando al trabajo, no me pude poner las sandalias. A oscuras para no despertar a los niños busqué unos zapatos cerrados. Los únicos que iban bien con los pantalones eran esas zapatillas de deporte. Tuve en mis manos unos tacones que me encantan pero aprietan. Si yo fuera otra me habría colocado los tacones y el resultado de la foto habría sido muy diferente.

Por mucho que me empeñe en ser señorita, no me sale. Yo, con esa ropa de ahí arriba, estoy más feliz que un rucho.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Abecedario

Se la copio al blog de pétalo, me ha gustado la idea. Y voy a improvisar, a ver que me sale:

A. de anillo. Tu anillo.

B. de blog. Mi vida en un blog -qué cursi-, mis pasiones en otro y para el trabajo, este año, pretendo llevar... ¿tres????

C. de cine. Que tampoco soy tan cinéfila como pueda parecer, ni por supuesto soy una gafapasta -muerte al gafapastismo-.

D. de dedos. Me gustan mis dedos.

E. de E.

F. de familia, pero familia extensa y en plan gallina clueca.

G. de gente, me gusta mirar a la gente.

H. de hablar, tengo días de hablar como una lora y días de hablar lo justo, a veces hasta gruño. Sobre todo por las mañanas -aunque, ahora que caigo, llevo muchas mañanas con buen despertar-.

I. de ingenua.

J. de joder, pero en el buen sentido.

K. de radikal con k, que es una cosa que cada vez me repatea más. Y más.

L. de leer. O de libro. En la mesilla tengo dos bien gordos, uno acabado de empezar y otro, de chorrocientas páginas (mmmm), en espera.

M. de mar{{EJR}}

N. de navidad. Porque soy ingenua.

Ñ. de ñam. Ja, ja, ñam, ñam.

O. de ojos, que también me gustan. Los míos.

P. de pasear, que es mi deporte favorito ( y mirando a la gente. O escaparates. O el mar)

Q. de queso. Está claro.

R. de ratonear. Clarísimo, clarinete.

S. de sodomizar. Que es una acción muy propia para hacer con pañuelo palestino.

T. de tren. Nada como viajar en tren, la de idas de olla que he tenido yo mirando por la ventanilla de un tren. Las ciudades desde la parte de atrás. Y las estaciones de tren.

U. de uñas de los pies, que por primera vez en mi vida he llevado pintadas, este verano.

V. de verano. Aunque si siempre fuera verano sería un tostón.

W. de wish you were here.

X. del Xerez, ese equipo de Segunda que el año pasado estuvo en Primera. En el albúm de la Liga ocupa las últimas páginas. Aunque el Cádiz de mis amores ya ni aparece. Snif.

Y. de yoga, que es la última tontuna por la que me ha dado pensar, para ver si me relajo. Miro el horario en un gimnasio del barrio, pero no, me viene fatal. Es la típica tontuna de septiembre.

Z. de zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Rebote del día

Me encanta volver al trabajo. Los primeros días son pura novedad y un poquito de despiste, que pasa pronto porque las pilas se recargan rápido. Este año tengo un par de novedades que supondrán algo más de curre pero muy gratificante.

Me fastidia disimular las ganas con las que vuelvo al trabajo en septiembre. Porque las vacaciones son chachi piruli, pero leche, a mi me entusiasma mi trabajo. Porque me siento útil. Porque me revitaliza. Porque me da una energía extraordinaria. Pero lo típico es quejarse de lo cortas que son las vacaciones y calcular cuánto queda para el próximo puente... Y no, no soy una aguafiestas ni una obsesa del trabajo, para nada. Pero me gusta mi trabajo. Mucho.

Esta mañana pillé un rebote. Hay gente que disimula poco lo poco que le gusta este trabajo. Peor aún: disimula poco y encima fastidia. Peor aún: demuestran una profesionalidad bajo mínimos. Y pocas ganas de enmendarla. Reviví los viejos tiempos cuando tenía cargo directivo y me alegré de nuevo de no tenerlo porque los rebotes sin cargo, de tú a tú son más honestos y llevaderos.

Pero que les den.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Retomando a los clásicos

Estoy leyendo Los imperfeccionistas, que es una magnífica novela sobre el periodismo y las miserias de la gente que trabaja en él. No es demasiado larga y a estas alturas ya debería haberla terminado, pero entremedias, ay, me enganché a Batman:Año Uno. La compré en la papelería del barrio, es el primer número de una colección, la típica colección de cómics de septiembre. Así que ahora ando en plena batmanía. Tengo unos cuantos batmans arriba que he de revisar y ya me he zampado de nuevo entera la Guía de Batman, que repasa a todos los personajes y escenarios. Y me estoy bajando Batman begins, solo he visto una vez y en cine de verano, que cunde poco.

En mi camino de retorno a los clásicos, ayer vi el nuevo Karate Kid. No seré yo quien menosprecie remakes de clásicos, para nada. No tengo alma de crítica. Además, me lo pasé pipa. El nene Smith es un fiera, el entrenamiento -ponte chaqueta, quitate chaqueta- tiene menos encanto que dar cera, pero también mola, y el combate final es emocionante. Está claro que prefiero el clásico Karate Kid, pero es por una cuestión generacional. Por eso me molestó una crítica leída en prensa: si, vale, ninguna de las dos son pelis magistrales, pero la peña disfruta. Jo, al final del combate todo el cine aplaudió: a mi esas cosas me llegan al alma.

lunes, 30 de agosto de 2010

Mis amigas y el mar


Otra vez ocho. Dos coches, cuatro en cada uno. Cuatro habitaciones en un hotel con vistas al Mediterráneo. Platos para compartir.

No nos vemos con frecuencia. Coincidir todas, solas, sin niños, con tiempo para reir, es dificil, pero una vez más lo hemos logrado. Bailamos y trasnochamos, comimos hasta reventar, nos hicimos mil fotos, hicimos el payaso en el agua, recordamos viejos tiempos, nos confortamos mutuamente.

miércoles, 18 de agosto de 2010

La única canción de Sabina que me gusta

Ya digo que quemé a Sabina antes de cumplir los treinta. El disco de Juez y Parte lo puse chorromil veces y Calle melancolía..., Calle melancolía dejó de tener sentido de tanto cantarla, cada día, bien para flotar en el embeleso del amor, bien para mortificarme en la hiel de la pérdida. Princesa la detesto directamente, porque me recuerda a gente despreciable; Cuando era más joven ya no me dice nada -y antes cada uno de sus versos era una historia llena de significado-.

La única canción de Sabina que me gusta escuchar de vez en cuando -porque no querría quemarla- es Nos sobran los motivos.

Me gusta porque el primer día que la escuché iba sentada en el autobús urbano, camino del trabajo. En esa época yo vivía bastante lejos y tenía que caminar un buen trecho hasta la parada, hacer un trayecto de veinte minutos y luego, subir un pedazo de cuesta hasta mi trabajo. Me levantaba aún de noche y cuando me sentaba en el autobús, las calles apenas estaban amanecidas. Aquel día la mañana estaba gris, el locutor dio paso al tema, apenas entendí la letra pero por algún motivo, mi grisácea realidad se desvaneció.

En aquellos años grises y sin sustancia -cosa que detesto reconocer- yo nunca escuchaba música. Absolutamente nada. Era una especie de disciplina. Si había que ser gris, había que serlo con todas las consecuencias: nada de canciones estremecedoras, nada de emociones y lágrimas, nada de sentimientos a flor de piel.

Aquella mañana, escuchando en el autobús Nos sobran los motivos, algo se movió, algo gritó: Chiquilla, reacciona, despierta, tía, espabila, hostia ya. Como soy de respuestas lentas, tardé aún algún tiempo en sacudirme el polvo viejo y rancio, pero empecé, aquel día, con aquella canción. Su letra es triste pero no importa, su letra no me dice nada, fue el contexto, el momento, el lugar adecuado, yo sola y con nuevas ganas de vivir.

martes, 17 de agosto de 2010

Lluvia de verano

De madrugada se puso a llover, como antes. Tormenta de verano. Por la ventana abierta entraba el olor del patio, tierra mojada.

La nostalgia incrustada en la piel.

jueves, 12 de agosto de 2010

Conciertos de verano

Un concierto en una plaza de toros si que es algo mágico. Entras por la puerta grande y ualaa, gente en las gradas, gente en la arena, y allá lejos el escenario; expectación, cerveza, ecos, los pies manchados de albero.

Mi primer espectáculo en plaza de toros fue el de Los payasos de la tele. Creo que incluso estaba Fofó. Cantaron el repertorio completo y hasta hubo una "aventura". Fue tan emocionante que durante mucho tiempo fantaseé con hacerme artista de circo y poder ir de gira con ellos. Muchos años después tuve mi racha de conciertos como Dios manda, como en casa no me dejaban volver tarde, ir a un concierto era una ocasión única para trasnochar un poco más de lo habitual.

En un concierto de Sabina di el segundo de beso de mi vida, a los dieciocho -que ya era bien tarde, joder-. En aquella época Pako era aún jipi -cuando se hizo radikal del todo sólo escuchaba de Kortatu para arriba-. Aquel beso lo provoqué yo, claro. Fue en Calle melancolía, le puse morritos. Las pechas de llorar que me he dado yo con la puñetera canción. (A Sabina ya no lo soporto y ahora, de él, sólo me gusta una canción, que no es Calle melancolía).

Tuve otra racha de ir a conciertos antes de cumplir los treinta. Fueron un par de veranos en que me juntaba con mis dos hermanas. Íbamos ver a grupos de rock local, fue una época de cierto boom musical en mi ciudad. Yo llevaba poco tiempo trabajando y me acababa de comprar un piso, ya me estaba entrando la urgencia de ser madre y a la vez sentía una ganas tremendas de hacer locuras. Mis hermanas se ponían las botas de ligar pero yo, maldita sea, era invisible. Inexplicable, mierda de crisis de los treinta: todo se conjuraba en aquella época para hacer de mi una señora respetable.

(En aquellos años tocaba An-tonio. Poca gente le recuerda y el disco póstumo que le sacaron es difícil de encontrar. Sus letras eran magníficas. Menos mal que Los Enemigos le dieron este homenaje)

martes, 10 de agosto de 2010

Yo tenía que escribir un post sobre toros

Una vez mi abuelo me llevó a ver el Bombero Torero, lo que en mi pueblo se llamaba "la charlotá". No recuerdo casi nada porque me aburrí de mala manera. Sólo recuerdo pasar mucha calor, zamparme unos bocadillos de algo con tomate frito y desear que aquello acabara. Qué rollazo. No entendía nada. Se que además del espectáculo cómico había una "parte seria" donde se toreaba una vaquilla. Pero no recuerdo apenas.

He visto corridas en la tele, estoy más o menos al día de lo que ocurre en el mundo de los toros y me he leído el Cossío -en edición de bolsillo-. O sea, que no soy una ecologista fanática, ni vegana, ni nada de eso... y por tanto puedo decir clarito que me repugnan los espectáculos taurinos.Todos. Todos.

Me leo todos los artículos de opinión sobre el tema y aún no he encontrado argumentos convincentes entre los defensores de la tauromaquia. Ni siquiera Vargas Llosa ni Savater -¡vaya tela los argumentos de Savater!-. No es un argumento defender la primacía de la belleza y el placer estético, anteponiéndolo al sufrimiento. Es bello ver una buena faena, no lo dudo. Pero ver morir a un animal es indigno. Disfrutar viendo morir a un animal es inmoral.

Los ganaderos son hipócritas al proclamarse defensores de la especie. Su argumento no es válido: actualmente, y bajo criterios mercantilistas, las ganaderías se encuentran en franca decadencia. Hay menos bravura, los toros ya no embisten... eso leo y eso denuncian los críticos. No los toreros, claro.

Hay otras actividades que provocan el sufrimiento animal de manera injusta, claro: granjas avícolas, cría de gansos, experimentación... Estar en contra de los espectáculos taurinos también implica estar en contra de esas prácticas. Pero es absurdo denunciar como práctica cruel el comer para vivir. Es estúpido. El ser humano es carnívoro y mata animales para comer. Pero matar para procurarse un rato de diversión es malvado e inmoral.

Las luchas de gladiadores eran espectáculos que reunían multitudes. Hombres que se mataban entre sí, hombres que luchaban contra leones, osos, leopardos, sangre y muerte que el público aplaudía... Un día entraron en decadencia y otro día más, dejaron de existir. Ojalá se repita algo parecido.

lunes, 9 de agosto de 2010

En el cine

Fuimos al cine a ver Toy Story 3 y llegamos temprano, apenas hicimos cola. Como quedaban cuarenta minutos por lo menos para que empezara, nos fuimos a por un helado y a las seis menos cuarto vimos que la cola ya era enorme. Así que nos pusimos muy contentos de ser tan previsores. Después los niños se compraron palomitas y gominolas. Y esta vez no me equivoqué con la entrada a la sala. Entré por la de los impares y no tuve que dar la vuelta cargada de combos infantiles.

El aire no estaba demasiado fuerte. Ya no quiero más aire acondicionado fuerte, después de la fiebre de julio. Me encanta esperar a que empiece la película, con la gente entrando poco a poco. Pero sobre todo, lo que me encantan son los trailers. Pusieron uno de perritos y gatitos. Y la nueva de Karate Kid, con el niño de Will Smith -lo que me gusta a mi el viejo Karate Kid, dar sera, pulir sera-.

No entiendo a los padres que van de chulitos y les bajan a sus niños Toy Story antes que nadie. Yo me conozco a alguno. No entiendo que no les lleven al cine. El niño llega, el pobrecillo, diciendo, ya he visto Toyestoriiiitres. Pero no hay color. Ver Toy Story en la tele de casa...

No hay gran cosa en el cine este verano -la de Cristopher Nolan será apabullante, pero me suena a ida de olla absoluta-, pero yo ayer flipé con Toy Story. Hay risas -Buzz Lightyear con la voz de El Cigala!!!!-, hay mal rollo -el bebé Grandullón mirando la luna en el columpio-, hay romance -Barbie y Ken, jajajaja- y lágrimas -Andy despidiéndose de Woody. A mi se me saltaron un poquillo las lágrimas y salí del cine algo moqueante.

E. se ríe porque es una peli de muñequitos parlantes y es algo que me suele dar grima. Y si, el Oso Lotso es supergrimoso. Pero estamos hablando de Toy Story!!! De Pixar!!!!.