miércoles, 11 de enero de 2017

Embate de la indignada

Yo llevo muy mal cuando la gente cabreada por algo intenta atraparme. Una compañera andaba enfadada por el retraso de una obra en el edificio donde trabajamos. Era uno de esos cabreos contra los que poco se puede hacer y además su fastidio era por un hecho que podría o no podría ocurrir. Es muy absurda la ira si desconocemos lo que va a pasar, es como una pérdida de tiempo, un desgaste inútil de energía, una especie de autoenvenenamiento.

Mi compañera me hablaba irritadísima. Su cólera me llegaba a oleadas, una ola, otra ola, una marea acongojante. La edad. eso es madurar: aguanté sin mover un músculo de la cara su fastidio. Yo la veía venir: quería atraparme, liarme en su mosqueo, es que me conoce y sabe lo tonta que soy y cómo me meto en la red yo solita. Pero no, ya digo que es la edad. Yo veía venir sus embates sulfurados y yo estoica, ciega no pero casi sorda. Intentando ser sorda. 

No va conmigo.
No me interesa.
No pico, joder. 

Y ella bla,bla,bla, tan enfadada, tan ineficazmente indignada. 

Acabé agotada pero limpia como una patena. 


domingo, 8 de enero de 2017

Llegar a vieja y ser una cutre

Esta frase la tengo al final de una entrada de hace tiempo, me gustó y la apunté como título de un post que quedó en borrador. Tengo muchas entradas en el borrador y las dejo como muestra arqueológica de lo que pensaba hace meses o años. La he intentado recuperar varias veces sin inspiración y ni siquiera se si hoy la lograré terminar.

Terror,ser vieja y cutre. Me tiraría por un barranco o me sometería a cualquier otro tipo de muerte rápida si me vuelvo una vieja cutre. No voy a poner aquí chorradas de esas de la juventud que se lleva en el corazón, incluso ahora que me empeño en repetirme frases bonitas para ser feliz.

(Eso también, lo de la felicidad)

 Llegar a vieja con orgullo, qué pasa, aunque falta ¿mucho? aún, pero se que seré una vieja que reivindique el término. Hasta acaricio la idea de ir dejándome, en unos años, el pelo blanco ideal de la muerte. Vieja filosofante, vieja plácida, vieja caminante, vieja reflexiva y locamente mindfullness; se intentará aunque el cutrerío aceche.

lunes, 2 de enero de 2017

Lo que hice en este tiempo

Lo que no hice fue escribir.

He intentado desintoxicarme. La larga primavera fue un período de envenenamiento y no digamos el mes de junio. Cuando destilas toxicidad es mejor no escribir, es una norma que tengo. Escribir envenenada es caca. Yo lo que hago es leer, dejar correr el tiempo y hacer como si nada. Disimular es lo mío.

Luego vino el verano y caminé mucho, me harté de caminar playa arriba y abajo; mientras caía en la cuenta de qué pesadez de tía soy, joder.

Así no hay quién escriba.

Cuando una se cansa de ser M. y todos los recuerdos que lleva a las espaldas.

El 31 de agosto, mi último día de vacaciones, a las nueve y pocos minutos, hubo un pequeño temblor de tierra. Se movió la mesa de mi patio, la silla de plástico, fue divertido y aterrador. Aterrador en tres milisegundos, luego fueron largas risas nerviosas, charlas por whatssap y consultas a twitter. Mi último día de vacaciones y un otoño lleno de expectativas.

Mi error, las mierdosas expectativas. El otoño fue tenso, criminal, interminable. A veces tenía ganas de escribir pero no tiempo. A veces tenía ganas de ser la de 2008, o la de 2010. O la del mismo 2015.

Pero es que ni siquiera la recuerdo, a esa.


domingo, 10 de abril de 2016

Un sueño preciso y precioso

Fue un sueño y pienso que a la vez una premonición, uno de esos sueños muy vívidos que suceden justo antes de despertar. Soñé con Pedro y fue una despedida. Nos abrazábamos veinte años después, era el mismo olor el de su piel, la misma espalda pecosa, sólo tengo conciencia de un largo abrazo que era una despedida.

Fue un sueño premonitorio aunque ponerlo por escrito resulta pueril. O puede que no lo fuera, nada de presentimientos, un sueño levemente erótico y muy tierno nada más. Pero mientras soñaba me despedía de Pedro y era la despedida que nunca tuvimos y algo más; llevo años pensando que se habrá muerto -aunque ahora no debe tener aún los setenta-. Ese sueño que tuvimos la otra noche -el otro amanecer- fue un adiós pero no dramático. Me desperté feliz y me duró todo el día. Puede que fuera cerrar nuestro círculo o constatar que él ha cumplido aquella promesa que me hizo.

En el sueño no le veía la cara ni hablábamos, no recuerdo bien su voz y su cara la confundo con la cara de Richard Gere en Oficial y Caballero, que fue lo primero que me enamoró de él (ya digo, sumamente pueril). Pero era él y era su olor que identifico perfectamente, después de tantísimos años. No ando enamorada de él ni de su fantasma, es otra historia que no se contar, una especie de plenitud, de llegar a término, de cumplir la palabra, de certidumbre o esperanza.


jueves, 7 de abril de 2016

En abril

En abril del año pasado yo andaba de subidón, Parece que por estas fechas se me disparan las hormonas, se me mezclan con la euforia primaveral. Lo se porque acabo de borrar lo que tenía escrito en abril del año pasado y guardaba el borrador de este blog. No lo publiqué por culpa de una redacción horrorosa. Contaba que estaba dicharachera y muy sociable. Supongo que exactamente como anteayer, que me subía de optimismo por las paredes.

Temo los días así, tan cauta y reservada como soy, porque tiendo a la metedura de pata. Me salen un par de chorradillas bien, supero mi timidez, alardeo de simpatía y frivolidad y me creo la reina del mambo. Me embalo, las emociones se me desenfrenan, se me van de las manos la ingenuidad y mi fe en la bondad del género humano. Me lío, vamos. Yo supongo que el subidón de adrenalina de ciertos días de abril y mayo lo vivo con mayor vehemencia por el contraste con el feo invierno. Feísimo de gris y tacaño.

Y anoche, anoche tuve un sueño tan preciso y precioso...

viernes, 1 de abril de 2016

Qué sale de ésto

Planes que no llegan a término y planes en planificación.

Contraseñas que se olvidan. También letras de canciones (claro que san google y santo youtube ayudan)

"entre nublado y nublado hay trozos de cielo añil" (aunque parece que la lluvia se olvidó de esta primavera)

Proyectos, miniproyectos, como siempre, intentos de revolución, o de mini-revoluciones.

El pelo que me dejo rizado, los labios que me dejo sin pintar y zapatillas de deporte a todas horas.

La culpa. Los intentos, a veces histéricos y menopáusicos, de decirme la verdad, de recordarme, de reconocerme. El difuso temor.


sábado, 27 de febrero de 2016

Decíamos ayer

He acabado de pasar unas doscientas fotos del móvil al portátil y de ahí al disco duro externo que acabará por transformarse en un mini-espacio-diógenes. Mi viejo pc lo petó ayer mismo. Fui a encenderlo y no encendió, consulté al doctor google sobre posibles soluciones, por consolarme pero se que no tiene arreglo. Era viejísimo, tardaba eones en arrancar y el ventilador sonaba como un viejo achacoso.

He repasado todas las fotos que acabo de archivar, fotos que van del otoño pasado al último viernes (como siempre, constato que salgo en pocas y bien, en menos; nunca jamás lograré ser fotogénica) y compruebo que he pasado el mismo tiempo sin escribir.

A mi me ha parecido un océano de tiempo que ha resultado fantástico: no he echado nada de menos este blog -a veces un poquito cuando sonaba alguna de esas canciones-. Hasta, lo reconozco, me he solazado este invierno con mi maldad de ex-escritora o ex-bloguera que mantiene en el olvido a su criatura. No ha sido sequía creativa, ni falta de inspiración. Ha sido un puro y avieso experimento de "a ver qué pasa conmigo" y mi poda radical de emociones.

Mi viejo pc estuvo meses arrinconado y creo que se me murió por inanición. Dejé de alimentarlo, yo que lo aporreaba a diario con mis dramas. Pobrecillo, tanta tabarra que le di durante años para acabar olvidado y un poquito despreciado. Lo que es el tiempo:unos meses tan solo -con un cambio de año entremedias- y parezco otra. Me gustaría saber ya qué sale de ésto.