viernes, 31 de diciembre de 2010

"Nosotros no somos de planes quinquenales"

La Nochevieja no es lo mío. Con lo que me gustan a mi las Navidades y cuánta desazón me entra en Nochevieja. La tele en la 1. El reloj de la Puerta del Sol. Las uvas preparadas (y peladas y sin pipas, me paso un buen rato previo pelando y despepitando). Me entra una angustia absurda: si cada día dan las doce y ni me percato, por qué éste día tengo que vivir el paso del tiempo ...

Algunos años he aprovechado una gripe u otra excusa barata para escaquearme, algunos años me he metido en la cama a las diez y las doce han campaneado conmigo dormida -o haciéndome la dormida-. Hubo años en que las campanadas me tenían al lado de mi abuela. Yo me aferraba a ella, en el brazo de su butaca habitual y la miraba de reojo mientras tragaba las uvas. Cuando acababa y ya era el nuevo año, me abalanzaba sobre sus tetas rotundas para comérmela a besos. Un año más.

Pero "nosotros no somos de planes quinquenales" , me dice E. y con eso, sin darse cuenta -o quizás intuyéndome, porque a menudo nos decimos cosas sin hablar-, me quita la intranquilidad. ¿Qué importan las doce de esta noche? ¿Qué importa el día uno del año dos mil once? ¿A qué planificar, a qué poner barreras,establecer límites temporales, anudar fechas?

¿A qué planificar, a qué desear ventura, precisamente hoy, esta noche, mañana por la mañana? No somos de planes quinquenales, Amor, sino más bien volterianos. Acoplamos la riqueza de las naciones a la nuestra y valoramos la productividad diaria, gramo a gramo, en un marco libre. De libre mercado o quizás un tanto keynesiano, dado que nuestra relación tiene su componente D/s, y no hay que descartar el poder de control del Amo, en momentos de recesión.

(No obstante, y dadas mis reminiscencias radikales con k ... no puedo acabar sin desear lo que todos desean un día como hoy. )

2 comentarios:

Sara dijo...

Mi recuerdo también para tu abuela, para la mía...sin ellas hay que volver a dotar de sentido a las cosas y renovar los rituales.
Un saludo.

seibra dijo...

Las abuelas permanecen vivas si mantenemos sus rituales, tienes toda la razón. Gracias Sara. Un cordial saludo.