lunes, 9 de febrero de 2009

Lo más complicado


Con mi primer niño tuve, sin querer reconocerlo, una depresión posparto, que es la cosa más asquerosa que se pueda tener. No quería reconocerlo porque cómo-me-iba-a-pasar-eso-a-mi. A Doña Perfecta. Yo quería ser la mejor mamá del mundo, pero la depresión -que no sabía que era tal- me duró casi un año. Fue un verano repugnante. En mi piso daba el sol de poniente y yo sudaba como una cerda. Daba de mamar al bebé y leía libros. No le miraba mamar, leía. Devoraba libros. Veía películas mientras le daba el pecho. No le miraba.

Quería quererle con locura y sólo a veces lo lograba. La mayor parte del tiempo me moría de angustia. Miraba el reloj, sólo veía cuestas, sudor, llantos sin saber cómo enfrentarme a ellos. Y el pobrecito lloraba como cualquier otro niño, lo normal. Salía a la calle, pasaba horas paseando, empujando el cochecito. No me miraba en el espejo, estaba gorda y tetona. Era un pozo de autocompasión y culpa.

Como soy tan burra nadie supo lo que me pasaba, me tragaba la ansiedad y la disfrazaba de mal genio. Y como todos saben cómo las gasto, nadie se daba cuenta. Ni siquiera yo misma. Ni siquiera mi niño, porque la culpa me hacía comermelo a besos, aunque a menudo sentía que no me salían del corazón. Qué horrible sensación.

Luego se sale. Las hormonas vuelven a su sitio, la razón se aposenta. Dejas de mirar el reloj y de pensar en el llanto. Los besos salen sin esfuerzo, se te saltan las lágrimas de ver lo bonito que es, un año después de parirlo... Y viene lo más complicado. Ser mamá.

2 comentarios:

James dijo...

Qué mujer tan lúcida Mar!

Quedo sin palabras ante tanta madurez. Me siento un "boludo atómico" para decirlo en argentino, haciendo adivinaciones pelotudas, haciéndome el simpático.

Supongo que el equilibrio no es fácil (y me estoy refiriendo a los tres post que me indicaras). O tal vez sea fácil para alguien equilibrado como parecés.

Mar dijo...

Gracias, James. El equilibrio lo da la edad, supongo, tampoco pienso mucho en ello.

De boludo nada, al contrario, me has hecho pensar en cosas que me importan. Besos.