sábado, 17 de noviembre de 2012

Poesía en movimiento

Con lo que me gustaba a mi leer poesía y lo bruta que me estoy volviendo. Yo, en mis tiempos, era de las que se embriagaba de poesía y lloraba de pasión. Buscaba poetas conocidos y desconocidos y pensaba que ser poeta era algo tan sublime, tan heroico, que todos los pecados quedaban perdonados por ello.

Para mi, tener un novio poeta era el auténtico triunfo. Estuve a punto de lograrlo, el triunfo digo. Paco2 escribía poesía y una tarde en su piso, tras aquel sexo nuestro, algo sucio y déspota, compartimos nuestros poemas. Yo le enseñé los míos, que eran atolondrados y postadolescentes y él los suyos, que ya no recuerdo. En esa época yo estaba loca por él: estaba bueno, era enigmático, follaba bien, era perverso, era un cabrón y encima, poeta. El no va más.

Luego no hubo más novios poetas hasta Pedro, que en realidad no hacía poesía pero le gustaba Antonio Machado y me recitaba "A un viejo olmo", lo cual me llenaba de ternura por él.  Además, me leía poemas zen de Deshimaru, sin ánimo de adoctrinarme, pero igualmente me dejaba rendida a sus pies. Lo que es estar cegada. O encoñada. Ahora todos los poemas zen me parecen el mismo.

Yo es que, de un tiempo a esta parte, tengo la sensibilidad de un ladrillo.

6 comentarios:

May Mercurio dijo...

jajaja ¿la sensibilidad de un ladrillo? la tienes eso seguro, a mí también me pasa a veces que mi coraza se vuelve más densa y la poesía no se filtra,(o más bien no la dejo pasar) supongo que en cada persona tendrá su explicación...
Por mi parte estoy intentado ablandar mi coraza, no quiero ser un robot, y en el fondo también soy pues poetica y veo belleza a mi alrededor, hasta en la miseria con lo cual, como es normal me duele.
Es curioso tu post, por qué uno de mis próximos regalos que me voy hacer es el libro de poesía de Louise Gluck -Averno.

Un beso:)

yara dijo...

En mi, el gusto por la poesía va y viene, igual he pasado temporadas en las que leía asiduamente y temporadas en que apenas hacía caso de ella, lo que si he descubierto es que la poesia dulzona y con rima dejó de gustarme, ahora me gusta que me haga pensar que no solo emocione mi espítu sino que me haga abrir una línea de pensamiento y reflexionar sobre ciertas cosas, emociones o sensaciones, hace poco paso por mis manos la obra de Jaime Sabines "Te quiero a las diez de la mañana", me hizo pensar en las mil caras que tiene el amor para las personas,
un placer como siempre leer tus post,

Sara dijo...

Porras...se me borró el comentario (con lo bien que me había quedado...)
Vale, hablaba yo de mi sensibilidad y blabla y de la que siempre me faltó para la poesía.
Pero como siempre hay un roto para un descosido, eso fue hasta que conocí a Toro Salvaje.
No podría decir si es que me pilló tontaca con la muerte de Kroft o simplemente que di con "mi poeta" pero como diría el tonto: " a mi me guzzzta".

Un besico y yo creo que tu de "brutícola" tienes más bien poco.

Mar dijo...

Si, más bien no la dejo pasar, siempre me das ideas, nena.

Me apunto la poeta.

Beso muy grande.

Mar dijo...

También lo apunto, yara. Desde luego, tengo enormes lagunas en poesía.

Oye, sois geniales

Un beso.

Mar dijo...

Que pena que se te borrara el comentario, con lo que gustan tus comentarios a mi.

De tu blog ya conocía el blog de Toro Salvaje, es bueno, si.

Bruta soy a ratos. Un beso grande.