martes, 20 de noviembre de 2012

Cuestas, cruces, puentes.

Mi momento de meditar es el trayecto casa-trabajo, ida y vuelta. Son treinta minutos de meditación que dicho así suena muy cool pero en el fondo es caminar pensando y ya está.

Yo soy muy metódica, como buena Capricornio, y siempre voy por el mismo camino, la misma acera, cruzo por los mismos pasos de cebra (siempre uso los pasos de cebra) pero a veces, a mi ruta, le marco pequeñas variaciones.  Puedo estar meses pillando por la misma calle hasta que algo, cualquier chorrada, me hace cambiar y elegir la calle paralela.

Subo un par de cuestas rompepiernas, cruzo una autovía, veo amanecer. Me salen al paso gente que también camina al trabajo y adolescentes que van a clase, señoras que pasean al perro, algún jubilado madrugador, el barrendero fumándose un cigarrillo. Les miro y durante unos segundos imagino algo de ellos, es algo que hago con frecuencia, imaginar vidas ajenas.

En los treinta minutos de ida y los treinta de vuelta me da tiempo a planificar entradas para este blog, preparar mentalmente el día de trabajo, pensar en quieres quiero, añorar cosas, desear otras, relajarme, espabilarme, autocompadecerme a ratos, es una buena hora y le saco provecho. Cuando llego al trabajo estoy que me como el mundo, cuando llego a casa, me como lo primero que pillo en la nevera. Caminar me produce hambre, toda el hambre real y metafórica que puedan imaginar. 

Hay días, como hoy, que resultan casi desastrosos en el trabajo, días en los que metes la pata una y otra vez, días en los que se desmorona lo que empezaste a levantar, días en los que pierdes un poquito la esperanza. Esos días se hace largo el camino de vuelta a casa.

6 comentarios:

James dijo...

No creo mucho en eso del zodíaco, pero por casualidad o no, tengo tus mismas costumbres -una manera de decir- y tu mismo signo. Mi ida y vuelta al trabajo es distinta, pero los pensamientos parecidos. Creo que soy más estructurado y mucho más obsesivo, casi seguro. Compartimos el hambre de la vuelta a casa.
Me quedó pendiente de otro comentario: verdaderamente sos simpática.
Un beso grande

Sara dijo...

Sólo un beso (nunca sé que ponerme para las ocasiones y ni como decir las palabras adecuadas para animar a alguien...)y un abrassssito señora metódica (los nervios que te ibas a agarrar conmigo que me paso los días improvisando :P )

ohma dijo...

Yo de metódica nada,un desastre, :)
Muy buena entrada,Mar.
Besos.

Mar dijo...

Me daba el corazón que eras así, como te acabas de describir. Y eso que no soy buena "descubriendo" formas de ser. Pero lo reflejas bien en tu blog, eso creo.

Besos.

Mar dijo...

Yo tampoco se nunca cómo dar ánimos, soy bastante desastrosa en esas cosas. Pero bah, cuando me pongo ñoña en el blog, se me pasa casi al instante. El blog es un poco el cubo de la basurilla (en el buen sentido).

Besitos.

Mar dijo...

No te creas, ser metódica también puede resultar algo desastroso.

Gracias, ohma. Muchos besos.