La Nochevieja no es lo mío. Con lo que me gustan a mi las Navidades y cuánta desazón me entra en Nochevieja. La tele en la 1. El reloj de la Puerta del Sol. Las uvas preparadas (y peladas y sin pipas, me paso un buen rato previo pelando y despepitando). Me entra una angustia absurda: si cada día dan las doce y ni me percato, por qué éste día tengo que vivir el paso del tiempo ...
Algunos años he aprovechado una gripe u otra excusa barata para escaquearme, algunos años me he metido en la cama a las diez y las doce han campaneado conmigo dormida -o haciéndome la dormida-. Hubo años en que las campanadas me tenían al lado de mi abuela. Yo me aferraba a ella, en el brazo de su butaca habitual y la miraba de reojo mientras tragaba las uvas. Cuando acababa y ya era el nuevo año, me abalanzaba sobre sus tetas rotundas para comérmela a besos. Un año más.
Pero "nosotros no somos de planes quinquenales" , me dice E. y con eso, sin darse cuenta -o quizás intuyéndome, porque a menudo nos decimos cosas sin hablar-, me quita la intranquilidad. ¿Qué importan las doce de esta noche? ¿Qué importa el día uno del año dos mil once? ¿A qué planificar, a qué poner barreras,establecer límites temporales, anudar fechas?
¿A qué planificar, a qué desear ventura, precisamente hoy, esta noche, mañana por la mañana? No somos de planes quinquenales, Amor, sino más bien volterianos. Acoplamos la riqueza de las naciones a la nuestra y valoramos la productividad diaria, gramo a gramo, en un marco libre. De libre mercado o quizás un tanto keynesiano, dado que nuestra relación tiene su componente D/s, y no hay que descartar el poder de control del Amo, en momentos de recesión.
(No obstante, y dadas mis reminiscencias radikales con k ... no puedo acabar sin desear lo que todos desean un día como hoy. )
viernes, 31 de diciembre de 2010
jueves, 30 de diciembre de 2010
Una lista de películas navideñas (no específicamente navideñas)
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| El walkie, la perdición de Gruber |
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| Alan Rickman pecando en Navidad |
Los fantasmas atacan al jefe: casi cualquier versión del Cuento de Navidad de Dickens me mola y ésta es la más petarda. Ese crack que es Bill Murray es aquí un Mr Scrooge muy cabroncete y todo lo que le pasa bienvenido sea. Hace mucho que la vi, pero ocupa un lugar privilegiado en mi corazoncito, planta "mitos ochenteros".
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| Dios ante el pavo de Navidad |
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| Es ella, Ángela Bassett |
miércoles, 29 de diciembre de 2010
En el paraíso
Me gusta la D/s que transgrede normas y que va a contracorriente. Me resulta muy aburrida la D/s de pensamiento único. Me gusta la gente que se ríe de si misma, que se divierte con la D/s. La D/s no es -no debería ser- una forma de vivir doliente y lastimosa. Que ya hay muchas penas por el mundo para encima echarnos una más a los hombros, joder, la sumisión debería ser un paraíso en la Tierra (o en Gor, también en Gor, ay esas barras de bar en Gor, con solitarios Señores que beben paga).
El problema es que la D/s se utiliza, en ocasiones, como medio y no como fin. Medio de superar soledades, medio para doblegar voluntades, medio para controlar al otro, medio para vencer autoestimas bajas. No se puede - no se debería- ser sumisa si la vida la machaca a una: un Amo no soluciona nada. Las soluciones las pone una misma. (Joder, me leo y pienso, dónde vas tú, creída de mierda... pero es lo que hay). Las mujeres que optan por el placer de la sumisión deberían tener plena conciencia de ese concepto: PLACER, no un dolor más que echarse a las espaldas.
Probablemente soy una creída del carajo, me la suda. Me lo tengo creído porque tengo mis puñetas, mis estupideces y mis neuras tontas ... pero también soy dura como una piedra. E. dice estar orgulloso de mi y la forma que tiene de usar ese adjetivo es crucial en mi admiración hacia Él. No me lo dice cómo el amo gilipollas que habla de lo orgulloso que está de su perrita, tan lista y tan graciosa. Está orgulloso porque no soy sumisa. Está orgulloso porque es el único hombre que me ordena que me arrodille y lo hago sin dudar, con mis dos ovarios bien puestos. No hay morbo ni juego. Hay puro placer de amor, de lealtad, de admiración hacia Él. Es el paraíso.
El problema es que la D/s se utiliza, en ocasiones, como medio y no como fin. Medio de superar soledades, medio para doblegar voluntades, medio para controlar al otro, medio para vencer autoestimas bajas. No se puede - no se debería- ser sumisa si la vida la machaca a una: un Amo no soluciona nada. Las soluciones las pone una misma. (Joder, me leo y pienso, dónde vas tú, creída de mierda... pero es lo que hay). Las mujeres que optan por el placer de la sumisión deberían tener plena conciencia de ese concepto: PLACER, no un dolor más que echarse a las espaldas.
Probablemente soy una creída del carajo, me la suda. Me lo tengo creído porque tengo mis puñetas, mis estupideces y mis neuras tontas ... pero también soy dura como una piedra. E. dice estar orgulloso de mi y la forma que tiene de usar ese adjetivo es crucial en mi admiración hacia Él. No me lo dice cómo el amo gilipollas que habla de lo orgulloso que está de su perrita, tan lista y tan graciosa. Está orgulloso porque no soy sumisa. Está orgulloso porque es el único hombre que me ordena que me arrodille y lo hago sin dudar, con mis dos ovarios bien puestos. No hay morbo ni juego. Hay puro placer de amor, de lealtad, de admiración hacia Él. Es el paraíso.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Renovación
He cumplido cuarenta y tres años.
He renovado mis votos hacia E.
Ahora yo podría escribir un bonito, arrebatado y romantiquísimo texto sobre la entrega y la sumisión, pero está claro que no. Si pusiera por escrito palabra por palabra todas las que se pronunciaron, saldría un post rebosante de pasión esclava. Saldrían palabras bonitas y místicas. No es mi estilo.
Porque no encuentro las palabras exactas -yo, que adoro la exactitud linguística- para nombrar lo inefable. La voz de E., las palabras seguras de E., su tacto cálido. No encuentro adjetivos. Era E. y puedo llamarle Amo, puedo nombrarle de las múltiples maneras que denominan a la persona amada y poderosa, pero al escribirlas no le hacen honor.
Tampoco puedo trascribir la plenitud, la dicha, la serenidad. Ni la pasión. Porque no fueron palabras ni actos producto de mi calentura -aunque la tuviera- . No me da la gana escribirlo, joder, no me da la gana escribir cosas bonitas sobre entrega, sumisión y Dominación porque saldría una cosa ñoña y sin sentido. Y mis votos, lo que he recuperado, los vínculos que se han renovado entre los dos no tienen palabras que los definan.
He renovado mis votos hacia E.
Ahora yo podría escribir un bonito, arrebatado y romantiquísimo texto sobre la entrega y la sumisión, pero está claro que no. Si pusiera por escrito palabra por palabra todas las que se pronunciaron, saldría un post rebosante de pasión esclava. Saldrían palabras bonitas y místicas. No es mi estilo.
Porque no encuentro las palabras exactas -yo, que adoro la exactitud linguística- para nombrar lo inefable. La voz de E., las palabras seguras de E., su tacto cálido. No encuentro adjetivos. Era E. y puedo llamarle Amo, puedo nombrarle de las múltiples maneras que denominan a la persona amada y poderosa, pero al escribirlas no le hacen honor.
Tampoco puedo trascribir la plenitud, la dicha, la serenidad. Ni la pasión. Porque no fueron palabras ni actos producto de mi calentura -aunque la tuviera- . No me da la gana escribirlo, joder, no me da la gana escribir cosas bonitas sobre entrega, sumisión y Dominación porque saldría una cosa ñoña y sin sentido. Y mis votos, lo que he recuperado, los vínculos que se han renovado entre los dos no tienen palabras que los definan.
viernes, 24 de diciembre de 2010
En Nochebuena
La mejor historia que he leído para este día es Cuento de Navidad, de Charles Dickens.
Mi deseo es la frase con la que acaba, en boca del pequeño Tiny Tim:
Mi deseo es la frase con la que acaba, en boca del pequeño Tiny Tim:
Y que Dios nos bendiga a todos.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Contemplación, no baboseo
Hace tiempo escribía yo sobre el noble arte de la felación dándomelas como es habitual de listilla. He tenido que ir a buscar esa entrada porque quería pillar el tono que empleé, dado el tema que quiero tratar. Lo que pasa es que no termina de convencerme del todo ese tono y me veo repipi. Cosa que en este tema preciso no conviene para nada, porque hablar del objeto de mi contemplación nocturna y emplear un tono repipi no cuadra en absoluto.
Solo quería explicarme, porque para eso está este espacio y porque me apetece.
Yo escribía sobre cómo mamar una polla en condiciones y ahora quería hablar de cómo admirar una polla en condiciones. Es un post similar, pero no me importa, ya digo que me apetece.
No me gusta babosear mientras admiro. Admirar con baboseo quita veracidad al acto de mirar. O se mira o se babea. Si me pongo a babear me desconcentro. Pienso "¿estaré babeando bien?" , "¿quedará Él encantado con mi babeo?".
Y no. Yo soy más hierática en mi contemplación, porque destino mis sentidos al único acto de mirar. Digamos - chorramente- que aplico el método empírico a la contemplación de la polla amada. Observación, formulación de hipótesis, comprobación de resultados. Así que si me distraigo babeando, no sacamos nada en limpio.
No, no voy a babear. Me voy a limitar a mirar, a admirar, a sacar conclusiones. Quizás sean conclusiones que me hagan levitar, quizás sean conclusiones que me lleven a la catarsis, sean las que sean, por mi parte nunca habrá tópicos, ni pasos en falso. Ni habrá ñoñerías, ni espiritualidad mal entendida, ni adjetivos muy sonoros que no dicen realmente nada.
(Tú sabes que no me gusta hablar por hablar)
Solo quería explicarme, porque para eso está este espacio y porque me apetece.
Yo escribía sobre cómo mamar una polla en condiciones y ahora quería hablar de cómo admirar una polla en condiciones. Es un post similar, pero no me importa, ya digo que me apetece.
No me gusta babosear mientras admiro. Admirar con baboseo quita veracidad al acto de mirar. O se mira o se babea. Si me pongo a babear me desconcentro. Pienso "¿estaré babeando bien?" , "¿quedará Él encantado con mi babeo?".
Y no. Yo soy más hierática en mi contemplación, porque destino mis sentidos al único acto de mirar. Digamos - chorramente- que aplico el método empírico a la contemplación de la polla amada. Observación, formulación de hipótesis, comprobación de resultados. Así que si me distraigo babeando, no sacamos nada en limpio.
No, no voy a babear. Me voy a limitar a mirar, a admirar, a sacar conclusiones. Quizás sean conclusiones que me hagan levitar, quizás sean conclusiones que me lleven a la catarsis, sean las que sean, por mi parte nunca habrá tópicos, ni pasos en falso. Ni habrá ñoñerías, ni espiritualidad mal entendida, ni adjetivos muy sonoros que no dicen realmente nada.
(Tú sabes que no me gusta hablar por hablar)
martes, 21 de diciembre de 2010
Gracias, minerva
Porque también me ha concedido el premio Esencia y certeza absoluta, en Una sirena mirando al sur. Sí me gustan los premios. Es que si no me gustaran sería imbécil. Un premio reconforta, alienta, enorgullece. Por supuesto que me gusta que me lean y que haya personas que piensen en este blog a la hora de un premio. Significa que de una u otra forma lo que se escribe aquí no cae en saco roto. Es un honor. Si no le diera importancia al hecho de que me lean, este blog sería privado.
Ya otras veces he escrito que las redes que se crean en el entorno bloguero me resultan hermosas. Hace mucho que no entro en foros, ni de BDSM ni de nada. Soy tan huraña que esas relaciones de pseudohermandad que se dan en los foros -por no hablar de chats, arg- me revientan. Lo siento, de verdad, es mi problema y el de mi misantropía. Ojalá yo fuera más cibersociable.
Pero los lazos creados en la blogosfera son otra cosa. Leo a personas que me gustan y a las que admiro. Aunque la comunicación sea menos fluida, si es más cercana, más intensa, más profunda -todo lo profunda que te permite la red. Leo asiduamente a minerva, a kaya, a sondemar, a Maiko, a shurime ... también a otras mujeres que no pertenecen al mundo BDSM pero que me aportan experiencias, risas, lejana complicidad. O también disensión, desacuerdo, debate, porque no son conceptos negativos, esos, sino vivificadores y reales (de verdad que no me gustaría vivir en un mundo de pensamiento único y el mundo BDSM a veces es peligrosamente de esa manera).
Por eso reaccioné ayer así y escribí lo que escribí, sin querer menospreciar nada ni a nadie.
De todo corazón, muchas gracias minerva. Te dejo una de las canciones que más me gustan de Carlos Cano. Desde mi tierra.
Ya otras veces he escrito que las redes que se crean en el entorno bloguero me resultan hermosas. Hace mucho que no entro en foros, ni de BDSM ni de nada. Soy tan huraña que esas relaciones de pseudohermandad que se dan en los foros -por no hablar de chats, arg- me revientan. Lo siento, de verdad, es mi problema y el de mi misantropía. Ojalá yo fuera más cibersociable.
Pero los lazos creados en la blogosfera son otra cosa. Leo a personas que me gustan y a las que admiro. Aunque la comunicación sea menos fluida, si es más cercana, más intensa, más profunda -todo lo profunda que te permite la red. Leo asiduamente a minerva, a kaya, a sondemar, a Maiko, a shurime ... también a otras mujeres que no pertenecen al mundo BDSM pero que me aportan experiencias, risas, lejana complicidad. O también disensión, desacuerdo, debate, porque no son conceptos negativos, esos, sino vivificadores y reales (de verdad que no me gustaría vivir en un mundo de pensamiento único y el mundo BDSM a veces es peligrosamente de esa manera).
Por eso reaccioné ayer así y escribí lo que escribí, sin querer menospreciar nada ni a nadie.
De todo corazón, muchas gracias minerva. Te dejo una de las canciones que más me gustan de Carlos Cano. Desde mi tierra.
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