jueves, 16 de octubre de 2014

Varonil vanagloria

A mi me gustan mucho los hombres que se vanaglorian de su polla. Los que se pasean por casa en bolas y duermen en bolas, los que hacen nudismo en las playas correspondientes y hablan de su desnudez sin pudor; sobre todo, los hombres que no me escamotean su polla empinada y exigente.

Me gustan esas pollas exigentes. Los hombres que presumen de polla suelen saber usarlas, yo al menos tengo esa experiencia. El primero al que descubrí vanagloriándose de su hermosa verga fue J., que no fue el primer hombre con el que me acosté pero si el primero que me hizo reír. Le recuerdo paseándose y paseando a su animal por el cuarto del hotel, fanfarroneando, presumiendo de buen pollón y de emplearla a fondo y con pundonor. Coño si cumplía lo que prometía.

Esa fanfarronería no hace daño, es buena cosa degustarla. A mi siempre me ha traído seguridad: hombres que me enseñan lo que tienen entre las piernas sin miedo y sin vergüenza son hombres que luego me han dado lo mío. Lo que yo quiero. Sí, yo soy muy coitómana. Ahora se tiende a denigrar el coito y yo, ya saben, soy embajadora de las causas perdidas. A mi me dan una buena follada, bien trabajada y aderezada, y soy feliz.

Ya saben, yo es que soy muy simple.

2 comentarios:

Alejandro G. dijo...

Tuve una primera reacción crítica, pero pensando sólo un minuto me di cuenta que esta entrada es un compendio de verdades. A veces para comprender hay que ponerse en situación y si cambio la entrada de género y transformo a tu ideal masculino en una mujer con un par de lolas de exportación y un culo reef, también aplaudiría cuando se contonea sin pudor.
Es que tenemos una sociedad dominada por mujeres pero diseñada por hombres, y como parte del diseño machista es la mujer la que se exhibe. Otra consecuencia de la construcción machista, es creer que sólo los hombres somos capaces de pensamientos impuros -dije impuros para ser suave-, pero de la misma forma que nos conmueven -sigo siendo suave- ciertas zonas de la geografía femenina, las damas llegan a perderse por alguna que otra parte del cuerpo del hombre.
Celebro esta entrada como un alegato a favor de la igualdad de género.
Besos

Mar dijo...

Por mi parte celebro más la actitud exhibicionista que el cuerpo en sí. Se puede tener un cuerpo diez y una actitud insignificante. Y poseer una barriga cervecera y calvicie incipiente y sin embargo, la actitud de un Dios del Sexo.

Besos.