jueves, 16 de agosto de 2012

Rompiendo una lanza por las 50 sombras

Es el libro del verano, literatura consumible sin calidad. Es aburrida como suelen ser las novelas eróticas mediocres. Leer la descripción de polvos, más o menos adornados, es aburrido. Está llena de estereotipos de novela rosa. Es una novela rosa de príncipe azul y cenicienta tímida. Es lo que hay. Es previsible y ñoña. A mi me ha aburrido y algunas páginas las he pasado sin leerlas, de lo previsibles que eran.

Pero bravo por E.L.James.

Verán, yo detesto a ciertos elitistas del BDSM, esos a los que se les llena la boca proclamando que el BDSM es un modo de vida, los que abominan del "rollito sado" y los "jueguecitos" con cuerdas. Los elitistas del BDSM son una panda de snobs que han hecho de esto una cosa de gente rara y chunga. Llevo unos cuantos años analizando pelis donde aparecen retazos de BDSM y el ochenta por ciento representa al sadomasoquismo, bondage y a las relaciones de Dominación y sumisión como propia de gente desequilibrada. Así se ve desde "fuera", gente rara.

Por eso, si Cincuenta sombras de Grey empuja a una pareja convencional a fantasear con nuevas posibilidades eróticas, bravo por E.L.James.

Si Cincuenta sombras de Grey puede empujar a una pareja vainilla a montárselo con "jueguecitos" con cuerdas, bravo por E.L.James.

Si Cincuenta sombras de Grey, por muy mala obra literaria que sea, empuja a una pareja a sesiones de sexo duro combinada con azotes light combinada con el sexo convencional de siempre, bravo por E.L.James.

A los elitistas del BDSM a lo mejor se les abren las carnes: vainillas jugando al BDSM, qué horror. Y a lo mejor echan de menos aquellos viejos buenos tiempos de cuando no había Internet, cuando no entraba morralla en los chats y en los foros del tema, cuando el BDSM era sólo de unos pocos elegidos. Pero qué quieren, por mi que se jodan.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

Desapruebo las elites de todo, como también a todo grupo cerrado que se siente dueño de algún saber o alguna característica exclusiva. Desconozco la del BDSM, pero supongo que no será mejor.
En cuanto a la introducción de las prácticas sexuales "no convencionales", no sería categórico en considerala positiva o negativa. No tengo aún opinión formada, aunque tengo alguna sensación corporal (no por debajo de la cintura) que siento como premonitoria.
Un beso grande

Marlowe dijo...

No he leído ninguna de las novelas, como ya comenté en mi blog. Pero, aun así, por una vez y sin que sirva de precedente, creo que disiento contigo.

Creo que fue Wilde el que dijo algo parecido a que no hay literatura moralmente buena o mala, sino simplemente buena o mala literatura. Sin pretender llegar a tales alturas de criterio, y ciñéndome un poco a los argumentos por los que sacas las lanzas en su favor, tengo la impresión de que, más que sexo duro y saludable, es más probable que obras "rosas" como ésta conduzcan o impulsen a entender el BDSM como el territorio de la fantasía romántica absoluta. La entrega como máxima sublimación, el "haz conmigo lo que quieras y ámame sin reservas".

Quizás no sea así y yo solo sea un tipo anticuado y algo paranoico, pero creo que al BDSM lo que le hace daño es el exceso de ortodoxia. En cualquiera de sus interpretaciones.

Un abrazo,

Mar dijo...

Pues si, James, la ortodoxia nunca es saludable. Y muchísimo menos en relaciones humanas.

Besos.


Marlowe, como tengo varios argumentos ante tu comentario, voy a permitirme escribir un post. Si no, me iba a salir un comentario demasiado extenso. Mil gracias por dejar tu opinión.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Tengo una opinión al respecto. :)

Primero decir que me parece alucinante que un libro despierte tantas pasiones encontradas. Eso per se me parece un gran logro, no sé si de la autora o de la publicidad pero al cesar lo que es de cesar.

Segundo, si un libro por muy mediocre que sea consigue que gente que no lee ni el prospecto de la medicina que se toma, consiga que tanta gente gaste sus cuartos en matar su curiosidad es otro tanto que se tienen que apuntar.

Tercero, A veces leo críticas en determinados blogs que cuadriplican el nivel de azúcar de la puta trilogía de puto Grey que me da la risa. Pero bien sabido es que criticar es un deporte nacional.

Cuando los leí, no iba buscando la prosa de un premio nobel. Para eso tengo sobre mi mesilla un par de tochos sobre la segunda guerra mundial de Churchill.

Ni siquiera los leí por curiosidad, entré en amazón que es una de mis webs favoritas y dije, anda mira un librito donde se dan azotes... Esto mola para ir a la playa. Y tan contenta que me quedé con mi compra. Evidentemente, no es un novelón, la segunda parte es si lo quieres infumable, y la tercera es Corín Tellado en estado puro. Pero a mi esas horas me las cubrieron de vicio...

Para mi lo malo del libro no es el pastel, que evidentemente no es acto para diabéticos. Lo malo es que todo sigue igual, y se nos sigue viendo como putos enfermos, que O bien hemos tenido una infancia problemática o algo falla en nuestro interior porque coño... Los seres "normales" no disfrutan con esas cosas. No analizo el libro, no se lo merece. Es literatura playera. Pero me jode ese mensaje.

En cuanto a los Master en BDSM tampoco pienso pronunciarme. Estoy hasta las pelotas de las sentencias. Y comparto totalmente lo que dice Marlowe del exceso de ortodoxia, tan dañina.

Hay demasiado boato y poco bocado. demasiado BDSM de arte y ensayo y poca naturalidad. Yo eso ya lo tengo mas que superado.

Por lo demás os recomiendo "La espuma de los días" del gran Boris Vian... Literatura de la buena, Lo releí hace un par de meses y sigue siendo una delicia para los sentidos.

Besos sin sobras pero con ese viento de poniente que viene del oeste revoltoso y juguetón. ;)

Mar dijo...

Fijate, sonndemmar, vi en una revista del corazón (también leo esas "cosas") que a ver que recuerde... bueno, una famosilla y su novio famosillo con la novela en la piscina. Ya la leen hasta los de las revistas!!!

Pero al menos, leen, no?

Me quedo con tus besos!!!