viernes, 14 de febrero de 2014

BDSM romántico

BDSM y romance no casan bien. Idealizar el amor que te une a  Lord X ya es un error. Si además, idealizamos a ese ser que llamamos Amo, le adornamos de todas las sublimes cualidades que nos enamoran y soñamos con la vida sumisa perfecta a su lado, entonces ya vamos peor que mal. Fatal.

Las sumisas románticas son un error, caer en el romanticismo en una relación BDSM es error. Idealizar es cometer errores uno tras otro. Claro que sólo hablo de sumisas, porque es el terreno que conozco (ya otro que escriba si le place de otros roles) y se cómo fluye el laberinto de los romances BDSM. Haya Amo o no lo haya el caso es que  mantenerse eternamente en el plano del BDSM rosa nunca lleva a la felicidad. Esa por la que suspiran todas las románticas.

El Dominante no es un ente ideal. Es la frase de perogrullo que todas las sumisas dicen. Pero puede olvidarse cuando aparece el candidato a enamorar. Llega el Amo Ejemplar y se olvidan todas las precauciones. El Amo Ejemplar nunca es inseguro, nunca duda y siempre tiene un plan. No se tira pedos. Nunca pichafloja. Una nunca se aburre a su lado. Y siempre la tendrá a una a sus pies porque él siempre manda. Nunca se cansa.

He ahí el gran error de la sumisa romántica: confía en el BDSM  y confía en el Dominante varonil que dará sentido a su vida. No tiene ojos para otros ni para otros tipos de relaciones, se obceca en un decorado de cartón piedra que ha visto en pelis y leído en libros (empezando por la temible Historia de O y terminando con las 50 sombras). Construye un palacio cristalino y puro donde el BDSM asegura felicidad eterna y donde el Amo da refugio y calor. Y eso yo solo lo he encontrado sugerido en los cuentos. Lo de vivieron felices y comieron perdices.

Usar el BDSM para dar sentido a tu vida lleva al desastre. El Amo nunca es la solución de los problemas ni el superhombre que pondrá orden en tu existencia. Queda muy bonito todo ese rollo de entregarse, muy romántico e ideal, pero es de mentira. Puedes entregarle a la persona amada todo el amor y el afecto que seas capaz, pero no se debe ser la gilipollas que lo hace sin pedir nada a cambio. Queda muy bonito y heroico pero no es honrado. Entregamos porque queremos un Amo varonil que nos de la vida que no tenemos. O que no nos parece suficientemente buena. O que somos incapaces de construir solas.

Hay que leer menos historias románticas, poner menos corazoncitos al blog y darse baños de realidad. Porque la realidad puede ser fea pero es un material con el que se puede trabajar. O reformar si no termina de gustar. Hay que usar el BDSM, no vivir por él. Explorar, divertirse. Aprender a identificar los momentos de disfrute. Olvídarse de todas las normas BDSM que una se encuentra en internet, construir la propia relación BDSM divertida. Light o dura da igual, el BDSM lo hago yo. Y si es con alguien que se ama (de verdad, no utopía) al lado, genial.

10 comentarios:

damadrid dijo...

Brillante( por lo real)...

Mar dijo...

Cuánto tiempo, damadrid, te perdí la pista y ahora ya te sigo de nuevo.
:)

tu.sumisa.preferida dijo...

Maravilloso... muy muy educativo... me lo tomo con cariño como una advertencia...;)
Dependencia... mala consejera, y si es del amor utópico que nos venden y mezclado con BDSM como tu dices... desatre jejeje

Besitos con Amor :) hay cosas que no cambian...
tu.sumisa.preferida
EntregadayExigente

dav tor dijo...

Un blog muy interesante !!!
saludos

Mar dijo...

Los besitos siempre con Amor, sumisa preferida. Que no hago advertencias, solo escribo pa reírse.

Un beso.

Mar dijo...

Bienvenido, dav tor, encantada de ser de interés.

Saludos.

Niña Mala dijo...

Tan lúcida como siempre, es un placer leerte.
Un beso

Mar dijo...

Placer el mío, si me lees. Un beso.

carmesí dijo...

Hola, es lo más real que he leído en años. No se porque mezclamos el romanticismo con el BDSM.
Te felicito por tu blog.
Saludos

Mar dijo...

Gracias, carmesí. Yo creo que tendemos a mezclar el romanticismo con muchas cosas y que hasta que no descubrimos las trampas que tiene no aprendemos a rechazarlo.

Saludos.