sábado, 16 de marzo de 2013

A many splendored thing

Una cosa esplendorosa y requetesplendorosa es el amor. Yo vi el amor por primera vez en esa escena de El violinista en el tejado, donde hay una boda mágica y llena de velitas y suena el Sunrise, sunset. Tenía muy pocos años y es una maldad intuir el amor de esa manera: velas, penumbra y magia. Mi tierno corazoncito comenzaba a esponjarse y a elucubrar.

El amor es una cosa muy esplendorosa y yo lo he elucubrado desde pequeñina. Amor romántico mamado en mil y una películas, en mil y una canciones de amor, en una sinfonía harto masoquista. Yo soy muy clásica cuando me muevo en las esferas del amor romántico. Me gustan las películas clásicas -no necesariamente en blanco y negro- y las canciones de amor clásicas, lo cual modela un tipo de romanticismo a la antigua usanza, de cuidada estética.

No seré yo quien reniegue del amor romántico. Cuando leo por ahí a gente muy guay que echa pestes de las trampas del amor, yo salgo huyendo. Si renegara yo del amor romántico qué insulsa me volvería. No lloraría con finales felices o trágicos y no soñaría en las puestas de sol. Y nada de estremecerme con las viejas canciones, nada de navegar adormilada al amanecer.

Cierto, me conozco todas -casi todas- las trampas que va dejando por ahí, el dichoso AMOR. En algunas -muchas- caí. Como una pardilla. Por muy lista que parezca, yo soy una pardilla que gusta de enamorarse y tararear canciones. Y no me quejo y no reniego, el día que reniegue no seré yo, me habrán cambiado por otra y qué triste y aburrida.

No soy una de esas guays que le niegan el pan y la sal al ñoño y esplendoroso amor romántico. (Pero, Dios me perdone, tampoco me lo tomo muy en serio.)


2 comentarios:

Rick dijo...

ESe tipo de amor es ciertamente esplendoroso.
Besos

Mar dijo...

Tan esplendoroso que te puede dejar ciego.

Un beso.