viernes, 9 de marzo de 2012

Elogio del bestseller

Ayer comencé a leer la segunda novela de Stephen King que leo en mi vida. La primera fue Misery, el verano pasado. La leí con ligereza porque ya vi la película varias veces -una estupenda película- y a veces me saltaba párrafos enteros. Ayer cogí Un saco de huesos aún con prejuicios, esos prejuicios tontos de considerarla literatura fácil y barata. Pero ya llevo más de un tercio de la novela y estoy deseando que llegue la noche para meterme en la cama y leer un buen rato (y mañana no madrugo).

Acabé Eterna y con ella, por fin, la Trilogía de la Oscuridad. No ocuparán las altas cimas literarias pero lo que yo he disfrutado con esos vampiros no está escrito. Lo único que pido: apoltronarme en una butaca y ver cómo cae la tarde con el libro en la mano; mirar el reloj, ver que son las once y media y pensar, bueno, un ratito más aunque se me caigan los párpados; desayunar con el libro al lado y prolongar el café y quizás hacerme otro. ¿Literatura fácil? Para nada, cumplen su objetivo, al menos el objetivo que yo busco al leer. .

Pienso en las magnas obras que he tenido entre manos y no he podido acabar por aburrimiento -ahí tengo olvidado al Murakami odioso o a esas novelas ininteligibles de Ramiro Pinilla... -, pienso en que quizás sea una bruta arrogante, pero me da igual. Leo por placer no para autofustigarme. Y ahora, a mis cuarenta y cuatro años, he descubierto a Mr King y al menos por ahora, con un tercio de Un saco de huesos leído, me descubro ante él. Que no le darán el Pulitzer pero ni falta que hace.

jueves, 8 de marzo de 2012

7 pecados capitales del bloguero BDSM (y II)

5. Escribir tocho-posts. Los únicos tocho-posts que yo leo son los de Spirit, porque el tío tiene humor. Pero cuando eres un BDSMbloguero autor de tochazos ten en cuenta una cosa: casi nadie te los va a leer. Leer en pantalla es cansado. Leer en pantalla largos dogmas sobre BDSM  es insufrible. Los que escriben tochacos son como esa gente que habla y habla sólo por el placer de escucharse a si mismos: ABURRIDOS. Y ten en cuenta una cosa, autor de tochos, los comentaristas de tu posts sólo han hecho una lectura rápida y en diagonal del mismo.

6. Creerte el Rey/reina de la blogosfera BDSM. Si nunca haces autocrítica, si nunca te ríes ni de tu sombra, si eres un Amo serio, una sumisa triste, un Ama cabreada, un sumiso lloriqueante y encima escribes un blog, olvídate de reinar en la blogosfera, porque como tú hay a cientos.

7. Escribir para gustar a tus lectores. Sufrir si tienes pocos seguidores o si no te dejan comentarios. Para escribir un blog de BDSM sólo hay que estar inspirado y si quieres llenarlo de flores, fotos de pollas o poemas de amor a tu Amo, joder, hazlo, es tu espacio. Al que no le guste tu blog, no lo va a leer. Olvidate de los contadores y las estadísticas de visitantes y piensa que tu blog tiene un sólo lector que eres tú.

Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. 

miércoles, 7 de marzo de 2012

7 pecados capitales del bloguero BDSM (I)

(Nota: el siguiente post está inspirado en el que publicó Moli hace unos días, ella con más arte que yo)

1. Llenar tu blog de fotos porno: infringe dos reglas de oro del erotismo. Una, la sobreabundancia no excita. Dos, sugerir es más excitante que mostrar en todo su esplendor. Un blog lleno de fotos de coños abiertos y felaciones -sacadas de la red, además- nunca puede cumplir el objetivo de poner caliente.

2. Llenar tu blog de imagenes de peluchitos, estrellitas y corazones. No es serio si eres una bloguera BDSM. Otra cosa es que quieras con tu blog mostrar lo enamorada que estas de tu Amo -o de tu sumiso, aunque nunca encontré blogs de Amas adornados de esa forma-. Pero entonces no es un blog BDSM sino un blog-diario de amor. Hay que ser consecuente. Nunca serás la reina de la blogosfera BDSM si llenas tu blog de color rosa.

3. Creerte que eres un triunfador/a erótico gracias al blog. No está mal que uses tu blog para encontrar pareja de juegos BDSM, es lícito y hasta útil. El problema está cuando te montas la película de ser el Rey/reina de la blogosfera D/s y recibes cada comentarista adulador como un amante en potencia.

4. Dogmatizar. El mundo BDSM está para practicarlo. Lo chulo del BDSM es que abarca un sinfin de posibilidades lúdicas y placenteras que sólo deberían tener una regla -esa tan sencilla del SSC-. Si eres de los que dogmatizan te estás perdiendo toda la diversión.

martes, 6 de marzo de 2012

Pareja de baile

A mi me encanta bailar pero ya no tengo mucha ocasión para hacerlo. Me refiero a bailar en público.  A salir a bailar. En realidad no bailo bien, soy bastante patosa y tengo que estar con el punto de bailar. Y como suelo ser la más alta del grupo es un corte esa sensación de sobresalir por encima cuando bailas. Las amigas se dicen confidencias y yo siempre soy la última en enterarse, por alta. Desde hace años el momento baile llega en Feria. Aquí no sólo se bailan sevillanas como en Sevilla, aquí en las casetas se baila casi de todo. Y eso me encanta. A pesar de mi altura.

De jovenzuela iba con mis amigas a las discotecas, en aquella época en que comenzaban a agonizar las bolas plateadas. La época en que estaba de moda bailar a la manera de Ana Torroja y Vicki Larraz.  La época en que aún ponían bailes lentos. Ya hablé de ellos y es una pena que ya no se estilen. He tenido muy pocas ocasiones de bailar lento en un local, podría contarlas con los dedos de una mano (va, las cuento, fueron cuatro, patético).

No se bailar salsa. Yo soy de esas que se le afilan los colmillos de envidia y lujuria cuando ve a la típica pareja que se luce bailando salsa. Pero también soy de las que cuando se hace el corro y te animan a que salgas al centro a lucirte con tres o cuatro pasos, se echa para atrás. O cuando llega el bailón de turno y te saca a darte unas vueltas, sean de salsa o de rumba que también queda resultona. Yo me echo para atrás y me hago la tonta.

Así que, en pareja, casi lo único que me quedan son las sevillanas y aquí no pasa como en Sevilla o en Jerez, hay muy pocos tíos que sepan bailarla. Bailarla bien me refiero, no en plan mamarracho. Bailar una sevillana con una pareja masculina suele ser un momento de breve erotismo: cruzas las miradas, te agarran de la cintura; los movimientos del hombre, en unas sevillanas bien bailadas, son deliciosos. Pero, puf, tambien podría contar con los dedos de una mano las veces que he bailado así.

No entiendo ese misterio masculino: prefieren quedarse apalancados en la barra -y mirar, qué bobos- a meterse en el bullicio del baile. Ellos sabrán.

domingo, 4 de marzo de 2012

Calle Elvira


Hago un recorrido turístico-sentimental por Granada para comprobar que sigue igual. Las mismas calles encantadoramente cutres de mercerías y de ropa de caballero que nunca cambian y ojalá sea así. Los mismos estudiantes con esa cara que tienen todos de apuntes por estudiar y elevadas expectativas de fiesta. Perroflautas, guiris, japoneses, tiendas de souvenirs, cafeterías-pastelerías con los bollos en el escaparate, bares que proclaman tener las mejores tapas. Typical Tapas.

Hago un premeditado recorrido turístico-sentimental que guardo para mi. Bib-Rambla. ¿Qué ocurrió allí? ¿Ocurrió algo? Tengo el leve recuerdo de estar sentada en un banco y sentir el asombro de mi libertad. Plaza Nueva. Recuerdo un bar donde nos tomamos una cerveza a la una y Pako decía que era para nivelar el alcohol en sangre. Y tuvo razón porque la resaca se me pasó al instante o quizás eran las endorfinas que estaban a tope.

Calle Elvira. Recuerdo que querían montar manifas para hacerla peatonal. Encantadores radikales de aquellos días. La calle sigue teniendo un tráfico endiablado. Las mismas tienduchas, teterías, librerías con libros sobre la Alhambra. La misma atmósfera fría que me agrieta los labios. Miro hacia el mismo balcón y espero ver la cabeza de Fran asomarse, no está aquel bar tan cutre donde me sentí conspiradora, hay nuevas -pero similares- pintadas contra los bancos y contra el kapital. Me pregunto si la única que cambió soy yo.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Dime


Esta enciclopedia, que fue mi primera enciclopedia, es la culpable de que yo sea tan repelente. Cuando gano al Trivial. Cuando siento cátedra. Cuando conozco la respuesta de cualquier gilipollez. Cuando salen de mi boca pedanterías sin fin, échenle la culpa a la enciclopedia roja. Los libros coloraos, decíamos en casa.

Las páginas estan churretosas y sobadas, hay manchas de colacao, son un puñado de tomos bien manoseados. Me la leí entera. Menos el Dime cómo funciona que es aburrida. El resto, todo. Por eso soy tan lista.

El Dime cuál será mi profesión tenía mucho peligro. Salía, por ejemplo, la profesión de ramilletera, con un dbujito de una chica de falda vaporosa vendiendo ramilletes de violetas. Con ocho años yo también quería ser una ramilletera como esa. También quería ser bailarina y trapecista.

Me encantaba el Dime dónde está. Salían sitios tan exóticos como el Mar de los Sargazos o el Maelström de las islas Lofoten. Y el Dime quién es donde Marat está a punto de ser apuñalado por Carlota Corday, César Borgia echa veneno en una jarra y Malinche hace de traductora simultánea.

Aunque mi preferido era el Dime cuéntame. Si soy tan listilla con temas literarios la culpa la tiene el Dime cuéntame, que daba un repaso brutal a la literatura de todos los tiempos y ponía fragmentos chulos de gente tan dispar como Homero, Stendhal o Galdós.

Así que si me paso de enterada alguna vez, pues eso, que la culpa es de los libros de ahí arriba y nada más.

sábado, 25 de febrero de 2012

Tifosi

Soy una tifosi del Carnaval y este año una rendida tifosi de la comparsa de Juan Carlos Aragón. Polémicas encendidas las que ha levantado el autor, yo que me empapo a diario con el Diario, me las se muy bien. Yo soy tifosi de La Serenissima. De sus letras afiladas -que se entienden, aunque sean en un peculiar italiano- y de la preciosa, bellísima música de todo su repertorio, de las voces magníficas de un puñado de chavales.

Tifosi del Carnaval de Cádiz, de la ardiente rebeldía con máscara o sin ella, de la alegría loca y sin freno, del derrumbe de las murallas, del sol poniente y el gusto a cerveza en mi boca escuchando buenos tangos. Tifosi de la risa y el escándalo, aquí, ahora, sin planificar mañana.