domingo, 22 de marzo de 2026

La vida simple

Ahora mi vida es muy simple y por eso ya no escribo. Ganas de escribir no me faltan. Voy cautelosa, un poco asilvestrada pero más sociable. Ni se imaginan lo sociable que me he vuelto. 
Dejé de teñirme durante el confinamiento y el pelo lo tengo veteado, mechones blancos, otros grises y otros castaños, una mezcla rara. Lo llevo largo y unas veces me dejo flequillo y otras no.
Estoy fuerte porque todos los días salgo a caminar con mamá. Según el día y según su capricho, vamos a la playa o al centro. Si llueve mucho nos metemos en Hipercor y luego me ayuda a tender en la azotea cubierta. Mamá pierde un trozo de memoria cada día y yo le doy conversación. 
Algunos días me desespero mucho. También me lamento en secreto por mi falta de atractivo, por mi torpeza, por mi apatía, por mi constante miedo. Pero no me he vuelto más llorona. 
Debería volver a escribir. Puedo sacar tiempo, yo soy muy terca si me empeño.



No hay comentarios: