Quitemos literatura al tema: nada de descripciones baratas y falsas sobre el semen engullido y ese honor que hace el Amo ofreciendo su polla a la esclava y bla, bla, bla. Literatura barata y falta de honestidad.
Cuando leo eso de los honores parece que se compara felación como algo raro, misterioso, excepcional, ag, no, no, no. Nada de excepcional, si lo vemos como raro y excepcional estamos a un paso del oscurantismo. Y no digamos cuando se trata como castigo -¿castigo?- a la esclava en plan "traga y humíllate". Cosa más falsa y más barata.
Ser felatriz es interiorizar y asumir como natural la donación de placer. Uno de los más básicos, elementales y nobles. ¿Un servicio? Para nada, si lo llamamos así seguimos banalizándolo. Ser felatriz es disfrutar dando placer hasta el punto de acoplarse y unirse absolutamente en la polla del Otro.
Cuando leo sobre "adoración de la polla del Amo" parece como si entrara en un museo, como si estuviera expuesta en una vitrina, qué triste. Faltan risas y falta humor. Ser felatriz no es faltarle el respeto al adorado miembro pero si encontrar el equilibrio entre trascendencia, espiritualidad y diversión. Cuando se obtiene ese equilibrio se llega al orgasmo mental -por favor, nadie se corre físicamente haciendo una mamada-, pero joder, cuando se consigue el puñetero equilibrio, una es dios.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
viernes, 30 de octubre de 2009
Unidad
E. se preguntaba por qué le quiero, como si fuera extraño el quererle o... joder, como si no se lo mereciera, o yo qué se. Eso de merecerse los quereres me parece algo como tirando a absurdo, aunque no quita que yo pueda plantearme casos de gente que no se merece ser tan querida. Cosa que es injusta por mi parte dado que merecer o no merecer el amor de alguien no es designio de un ser humano.
Le dije a E. que no iba a hacer una lista de las virtudes que le hacen merecedor de mi querer. En primer lugar porque, como digo, amar y merecer no van de la mano (eso, insisto, tengo que aplicarlo al resto de seres humanos). Segundo, porque ya sabemos que odio hacer listas. Tercero, que no le amo por una serie de virtudes -y defectos, que los tiene, como todo dios-, sino que le amo y punto. No hay vuelta atrás, explicaciones, ni aclaraciones. Le amo a lo bruto, como tiendo a ser yo en la vida. Básica y elemental.
Vamos aprendiendo lecciones y es hermoso, aunque a veces sea terrible. Mostramos nuestras debilidades. Yo, que aparento ser tan serena y kajiriana, meto la pata, me desmeleno y me descompongo. Él, que es como es, me cuida, me cuida, me cuida y deja a un lado sus cojones. Yo, que le saco partido a todo, me enriquezco, sumo, subo, me domo, me pulo, aprendo, me perfecciono. Él, que es como es y por eso -no solo por eso- le amo, me enriquece, me pule y me doma, me perfecciona.
No hacemos malabarismos, no hacemos piruetas, no hacemos cabriolas. No hacemos nada y lo hacemos todo. Nos equivocamos y seguimos hacia delante. Me desespero y sigo hacia delante. Se quiebra y sigue hacia delante.
Somos una unidad.
Le dije a E. que no iba a hacer una lista de las virtudes que le hacen merecedor de mi querer. En primer lugar porque, como digo, amar y merecer no van de la mano (eso, insisto, tengo que aplicarlo al resto de seres humanos). Segundo, porque ya sabemos que odio hacer listas. Tercero, que no le amo por una serie de virtudes -y defectos, que los tiene, como todo dios-, sino que le amo y punto. No hay vuelta atrás, explicaciones, ni aclaraciones. Le amo a lo bruto, como tiendo a ser yo en la vida. Básica y elemental.
Vamos aprendiendo lecciones y es hermoso, aunque a veces sea terrible. Mostramos nuestras debilidades. Yo, que aparento ser tan serena y kajiriana, meto la pata, me desmeleno y me descompongo. Él, que es como es, me cuida, me cuida, me cuida y deja a un lado sus cojones. Yo, que le saco partido a todo, me enriquezco, sumo, subo, me domo, me pulo, aprendo, me perfecciono. Él, que es como es y por eso -no solo por eso- le amo, me enriquece, me pule y me doma, me perfecciona.
No hacemos malabarismos, no hacemos piruetas, no hacemos cabriolas. No hacemos nada y lo hacemos todo. Nos equivocamos y seguimos hacia delante. Me desespero y sigo hacia delante. Se quiebra y sigue hacia delante.
Somos una unidad.
jueves, 29 de octubre de 2009
Amor vincit omnia
Lo cual para mi es casi una perogrullada pero no está de más repetirmelo y repetirlo. No quiero ver más allá de pasado mañana y sí quiero repertirme el mantra amoroso que veo en el Embarque para Citerea.
Preciosa obra de Watteau, la tengo abierta aquí delante y la miro mientras escribo. Las damas, sus caballeros, el barco que va -¿o llega? de Citerea. La dama que mira hacia atrás. Es tentador mirar hacia atrás, a veces y pensar en las elecciones que hacemos. Es tentador también pasar, en el camino al barco, como quien no quiere la cosa, pasar casi inmaculada, pasar impermeable.
La dama que oye las palabras de su amante, que oye y asiente a todo lo que el dice. La dama recostada sobre las rodillas de su amante, que le mira y adora. La dama que necesita los brazos de su amante para levantarse, o bien, que necesita que sea él quien tome la decisión de zarpar.
Todo lo vence y es así, tengo cuarenta y un años, en diciembre cumplo cuarenta y dos, yo creo que ya, a estas alturas, se bastante del tema.
martes, 27 de octubre de 2009
Por fin, leyendo
Por fin llegó el pedido del Círculo de Lectores: El día del Watusi, de Francisco Casavella. Llevaba muchos días sin encontrar nada que me enganchara, muchas relecturas y hasta, glups, ese maravilloso bestseller que es El valle de las muñecas.
Ya leí hace mucho El triunfo, una novela corta y magnífica, la primera de Casavella. Ésta del Watusi, que Círculo ha editado como un único tomo de una trilogía, me está pareciendo magistral. Tiene el tono de humor ácido que me entusiasma y admiro. Ahora, mientras la leo -de noche, en la cama, resulta algo trabajosilla, porque es un tochazo y se me clava en el tórax-, me pongo verde de envidia, porque yo siempre he querido escribir así.
Y bueno, transcurre en Barcelona. Para qué quiero más.
domingo, 25 de octubre de 2009
Visión de mi Paraíso
Hace muchos años soñé con el Paraíso, el Cielo de verdad, el lugar donde van las almas al morir. No contaré el lugar con el que soñé porque es demasiado íntimo. Y quizás al describirlo sólo parecería un paisaje paradisíaco, como tantos otros.
Ya he escrito sobre lo que creo y sigo pensando que es muy infantil, pero es algo que me da igual. Yo rezo a mi manera, pido cosas a Dios porque me reconforta. No pienso que se cumplan mis deseos porque no quiero creer en algo tan pueril, como si Dios fuera una varita mágica, pero rezar, pedir, hablar íntimamente con Él me da calor.
Jamás me he replanteado mis creencias y jamás he bordeado la incredulidad. Vería mi vida muy triste y gris si así lo hiciera. Mantengo aquella visión del Paraíso con la que soñé y vivo con ella intentando mantener la mayor serenidad. No es algo fácil, algunas veces en el primer sueño me despierto sobresaltada con miedo a morir.
Ayer fui bastante estúpida y a ratos me olvidé de ser coherente. Hoy he leído algunas cosas que me recordaron cómo debe ser el transcurrir de los días. La bondad y la compañia de las personas que me rodean, la amistad que se me ofrece. La ventura de estar de nuevo con E., de compartir mi vida con Él, su vida conmigo... La dicha de amar.
Ya he escrito sobre lo que creo y sigo pensando que es muy infantil, pero es algo que me da igual. Yo rezo a mi manera, pido cosas a Dios porque me reconforta. No pienso que se cumplan mis deseos porque no quiero creer en algo tan pueril, como si Dios fuera una varita mágica, pero rezar, pedir, hablar íntimamente con Él me da calor.
Jamás me he replanteado mis creencias y jamás he bordeado la incredulidad. Vería mi vida muy triste y gris si así lo hiciera. Mantengo aquella visión del Paraíso con la que soñé y vivo con ella intentando mantener la mayor serenidad. No es algo fácil, algunas veces en el primer sueño me despierto sobresaltada con miedo a morir.
Ayer fui bastante estúpida y a ratos me olvidé de ser coherente. Hoy he leído algunas cosas que me recordaron cómo debe ser el transcurrir de los días. La bondad y la compañia de las personas que me rodean, la amistad que se me ofrece. La ventura de estar de nuevo con E., de compartir mi vida con Él, su vida conmigo... La dicha de amar.
jueves, 22 de octubre de 2009
Entrega y otras metáforas
La palabrita siempre me ha caído mal. Yo leia ENTREGA, así con mayúsculas, toda adornada, sólo le faltaban luces de Navidad.
La palabrita se me atraganta. Me suena babosa y rematadamente falsa. La primera vez que la leí en una frase, dirigida a mi, vi lucecitas de colores chillones y bastante horteras. Una simpleza del estilo: ¿Has hecho ya tu entrega? Algo así. No tengo palabras.
La dichosa palabra resulta que es una metáfora de "follar en plan salvaje con mi Amo, dejarme azotar por todos lados, dejarme pinzar aquí y allá, follar con el amigo de mi Amo, chuparle la polla a mi Amo y al amigo, dejarme atar divina de la muerte, etc, etc, etc". La sumisa que hace eso por su Amo está totalmente ENTREGADA. Y el Amo chachi piruli de contento.
Pero no. Tan sencillo no puede ser. Si la ENTREGA es eso, joder, eso no es tanto. Eso es pura física. Eso son hormonas que suben y bajan, placer que viene y va, saliva, semen, sudor. La Entrega no puede ser sólo eso.
Hoy voy bordeando las claves de su significado. Eso no quiere decir que me haya reconcilado con la palabra. Probablemente nunca la use. Me niego a decirle a E. algo tan memo y tan vilmente manoseado. Tampoco voy a inventar nada nuevo, para qué. Como siempre, soy soberbia y voy de listilla. Hoy empecé a pasear por el filo de Gor y en algún momento me entraron ganas de dar media vuelta y ser una cobarde. Pero las soberbias eso no lo reconocemos nunca: cobarde yo, ja.
La palabrita se me atraganta. Me suena babosa y rematadamente falsa. La primera vez que la leí en una frase, dirigida a mi, vi lucecitas de colores chillones y bastante horteras. Una simpleza del estilo: ¿Has hecho ya tu entrega? Algo así. No tengo palabras.
La dichosa palabra resulta que es una metáfora de "follar en plan salvaje con mi Amo, dejarme azotar por todos lados, dejarme pinzar aquí y allá, follar con el amigo de mi Amo, chuparle la polla a mi Amo y al amigo, dejarme atar divina de la muerte, etc, etc, etc". La sumisa que hace eso por su Amo está totalmente ENTREGADA. Y el Amo chachi piruli de contento.
Pero no. Tan sencillo no puede ser. Si la ENTREGA es eso, joder, eso no es tanto. Eso es pura física. Eso son hormonas que suben y bajan, placer que viene y va, saliva, semen, sudor. La Entrega no puede ser sólo eso.
Hoy voy bordeando las claves de su significado. Eso no quiere decir que me haya reconcilado con la palabra. Probablemente nunca la use. Me niego a decirle a E. algo tan memo y tan vilmente manoseado. Tampoco voy a inventar nada nuevo, para qué. Como siempre, soy soberbia y voy de listilla. Hoy empecé a pasear por el filo de Gor y en algún momento me entraron ganas de dar media vuelta y ser una cobarde. Pero las soberbias eso no lo reconocemos nunca: cobarde yo, ja.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Hiperrealismo

JOHN DE ANDREA, Released
Le gusta a E. Se encuentra en la exposición "Lágrimas de Eros" del Museo Thyssen. Estuve mirando el contenido y es magnífico. Probablemente sea un éxito.
Busqué otras obras de este escultor y todas son extrañas, todo lo extraño que suelen resultar las obras de estilo hiperreal. Imagino que verla en directo debe ser aún más desconcertante: piel de polivinilo y pelo natural.
E. pensó en una kajira al ver la foto de esta escultura. Las manos atadas a la espalda, ese rostro medio agonizante, medio extasiado. ¿Una kajira cómo? ¿Qué más pensaba E., qué siente al ver la imagen?
Como soy tan egocéntrica, al ver la imagen me veo a mi.
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