jueves, 20 de septiembre de 2012
Pelis míticas: Los inmortales
Porque en los 80, Sean Connery seguía dando el pego de caballero interesante y en Los inmortales está realmente interesante. Porque combate a espada en un acantilado de Escocia y hace ese papel chulo de maestro socarrón. Porque se sacrifica y daba mucha pena -la sigue dando.
Porque sale un malo por los cuatro costados, que cuando muere no lo lamentas. Porque el malo es un borde con las monjitas y un vicioso. Porque es feo, tiene pintas punkis y no le falta un detalle, lo cual es estéticamente molón por puro contraste con los buenos.
Porque tiene una frase chulísima que quedará en los anales de las frases chulas de la Historia del Cine: Solo puede quedar uno.
Porque es los 80 en estado puro y eso a la gente de mi generación nos pone tontos. Hombreras, pelo frito, la gabardina birriosa, los pendientes horrendos de la chica, el humo que sale de las alcantarillas de New York, la comisaría de policía casi troglodita, antes de internet ...
Porque, a pesar de los combates cutres con muchos rayos y centellas, a pesar de los giros argumentales absurdos, a pesar de que Cristopher Lambert y el malo y la chica protagonista -la poli- son pésimos actores, el resultado sigue emocionándome, enganchándome.
Por la banda sonora de Queen. Por la escena de Who wants to live forever, cuando la chica escocesa envejece y muere. Quien no se emocione con esa escena -siendo de los 80- no tiene ni alma ni corazón.
martes, 18 de septiembre de 2012
Toystories
Debería poner 11 cosas sobre mi, pero si han leído este blog ya estarán saturados de cosas sobre mi. Si aquí casi sólo hablo de mi. Sería el colmo de la vanidad poner 11 cosas más, joder, sería odioso. Así que esa parte me la salto.
Debo contestar 11 preguntas ideadas por James. Esa parte me mola porque me molan las entrevistas. Y los cuestionarios. Es una tontería que me divierte. Pero también las voy a contestar a mi aire (lo malo es que también es hablar de mi, pero como más solapadamente)
Por ejemplo, no se me da bien dar consejos. Soy demasiado discreta. ¿Se dan consejos a los hijos? Yo creo que no, más bien pautas para vivir (o bien-vivir). Cambiaría mis cabreos. Mis explosiones de cabreo. Tengo auténticas amigas y tienen su etiqueta en este blog. Admiro a la gente valiente, como mis hermanas o mis amigas. Creo que soy buena gente. A pesar de mis cabreos explosivos. Estoy contenta. Me gustan los perros y los gatos pero no me considero capaz de cuidarlos como se merecen, por eso no tengo animalitos en casa. No veo mi futuro, así que el de la humanidad, ni hablemos. En la novela que estoy a punto de acabar hay una invasión marciana que te pone el cuerpo malo... mejor no pensar en futuro. Nunca contaré mi peor error. Soy incapaz de elegir un autor literario favorito. Los blogs que más me gustan no sueltan grandes tochos aburridos, no son pedantes y escriben de manera comprensible (sin abusar de la metáfora).
No haré nuevas preguntas porque no tengo imaginación para eso. No nominaré a nadie, soy tímida. Me da un corte tremendo.
(Gracias por contar conmigo, che, aunque me haya salido algo churretoso)
domingo, 16 de septiembre de 2012
Moda masculina que (me) da grima
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| El conjunto playero ideal |
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| Brad con su perilla cool |
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| Ni Hugo se salva |
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| Macaco preparado para las movidas |
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| Depilados!!! |
viernes, 14 de septiembre de 2012
Heteroemocional
Normalmente yo tiro de hedonismo y, aunque a veces tenga ramalazos de culpa (judeocristiana) por pasármelo bien ... yo intento seguir pasándomelo bien. Por esos dos días que vamos a vivir. Y si surge la oportunidad lésbica, bienvenida sea, yo no voy a decirle que no. Una experiencia más, la vida exprimida. Quizás el momento lésbico no me guste, todo puede darse, pero prefiero vivirlo, si tengo ocasión, a morirme hecha una carcamal.
La línea que nunca cruzaría es la emocional. Nunca podría mantener una relación sentimental con otra mujer, es algo muy irracional. Tengo buenas amigas, puedo mantener estrechos lazos de amistad con otras mujeres, pero me sería muy difícil unir sexo y un vínculo de algo más que simple afecto. Recuerdo a mi amiga Ana, la de la Universidad, con ella tuve fantasías de simple sexo -porque lo rezumaba, la cabrona- pero jamás la imaginé como posible pareja. Incluso emocionalmente yo ponía límites en nuestra amistad, sobre todo por pura competitividad femenina: ella era tan morbosa, tan sensual que, incluso fantaseando con ella, la veía como antagonista. Nunca como cómplice.
Soy una heteroemocional. Quizás porque a los hombres no los veo como competidores, porque no me hacen sufrir, porque son tan diferentes a mi que se manejarme con ellos, porque estan en el otro bando, porque sus emociones pueden ser compatibles con las mías, porque me gusta la manera masculina de enfrentarse al mundo. No lo tengo demasiado claro, pero me va bien así.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Be curious
Lo que sí es jodido, o al menos un poco absurdo, es no haber tenido oportunidades lésbicas. ¿Demasiado provincianismo a mi alrededor? ¿Demasiados tabúes? Fíjense que, hoy en día, sólo tengo trato con una lesbiana militante -con la cual nunca me podría liar porque es amiga y compañera-. Supongo que a mi alrededor habrá lesbianas o bisexuales que no salieron del armario, chi lo sa.
Cuando yo era radikal si me codeaba con lesbianas, iba a bares de chicas y a fiestas bolleras, pero normalmente no eran mi tipo y si alguna lo era, yo era entonces más cortada y a ratos bastante arisca, así que si alguna me miraba el culo se lo callaba cuando me miraba el careto mío de tía borde.
Mi tendencia bisexual la tengo clara, ahí no hay tu tía, y mi concepto juguetón del sexo me lo facilita. Me excitan más las escenas de sexo oral lésbico que las hetero y me gusta fantasear con mujeres. De pechos grandes, supongo porque yo no los tengo. El caso es que, aunque mi bicuriosidad no me tiene a mal traer, sí es una experiencia que, más temprano que tarde, caerá en mi currículo sexual. Que no se puede ir de trasgresora sin haber catado un coño, joder.
martes, 11 de septiembre de 2012
Expectativas
Yo nunca me creo expectativas, Ni laborales ni lúdicas. Puedo hacer planes a corto plazo -no a largo plazo, casi jamás-, pero aún con un miniplan no me creo expectativas. Hacer planes es casi necesario para ir tirando, planes para el fin de semana, planes para el jueves que viene... pero sin expectativas. Desde que soy capaz de controlar mis expectativas por todo soy más feliz.
Sobre todo no creo expectativas personales. No pienso más allá de nadie o lo intento, porque es endiabladamente difícil. Intento no crear modelos de la gente que me rodea, no crear diseños de lo que quisiera tener a mi lado. Sobre todo, intento no pensar en términos de fraude: Menganita me ha defraudado como amiga es una frase que jamás diré porque procuro no hacer de Menganita un modelo irreal. Nadie defrauda, es una la que va por la vida chocando con los esquemas que arbitrariamente imponemos. A la gente que queremos, a la gente con la que trabajamos.
Practico el borrado de expectativas con minuciosidad. A diario. A veces se me cuela una expectativa sobre algo, sobre alguien. Cuando la pillo, a la muy insensata, la mando al carajo.




