martes, 24 de abril de 2012

Leer a escondidas

Era un placer, leer a escondidas.

Un libro debajo de la almohada, mientras simulas que estás dando el repaso de última hora al examen de mañana.

Un Mortadelo debajo de los apuntes.

A escondidas, el Interviú, el Lib que mis padres guardaban bajo el asiento de un sillón. Aprovechando que mi madre salía a la compra. Diez, veinte minutos agónicos.

Mientras limpiaba el polvo del mueble-bar del salón, un repaso a hurtadillas del Gran Libro de la Sexualidad Humana. ¿Un pene por dentro? ¿La palabra clímax? ¿Caricias? Limpiar el polvo era mi trabajo doméstico favorito.

Cómics pornográficos que prefieres que no te vean leer porque ... ¿porque no eres de esas que se excitan a las primeras de cambio con una viñeta bizarra? ¿Ni de esas que usan el porno para masturbarse?

Pero qué placer.

lunes, 23 de abril de 2012

La biblioteca de mis padres

La pequeña biblioteca de mis padres estaba formada por libros de Círculo de Lectores. Mis padres dejaron de leer alguna vez, supongo que cuando empezaron a ser padres y dejaron de tener tiempo para leer en la cama -mi padre le leía a mi madre en la cama antes de tenerme a mi-.  El puñado de libros de mis padres dormían el sueño de los justos en el mueble-bar del salón hasta que yo cumplí quince o dieciseis años. Lomos que llevaba toda la vida mirando, libros que tocaba cuado limpiaba el polvo, ¿qué me llevó a comenzar a leerlos, en una casa donde no se leía apenas?

Los recuerdo.

Lo que el viento se llevó, ya hablé de él.

Quo Vadis. Mi primera irrupción entre romanos. Mi primera novela auténticamente gore.

Crimen y castigo. ¿La entendí bien la primera vez? Me asusté mucho con la descripción del crimen, pero creo que me perdí con los entresijos psicológicos de Dostoievski, tuve que leerla un par de veces más, pero muchos años después.

Éxodo, un bestseller sobre la fundación de Israel, sionista a tope. Las chicas sexys de los kibbutz, el asalto terrorista al Hotel Rey David... bestseller puro y duro, maniqueista a muerte.

El Padrino, tan magnífico, tan brutal.

El Decameron. Mi madre me dijo que era novela erótica y, por supuesto, yo la leía a escondidas. Monjas cachondas. Monjes cachondos. Metáforas de folleteos.

Edad prohibida (!!!). Prohibida a tope. Qué placer leer una novela con el título de prohibida, donde salía aquella escena del escondite a ciegas, terriblemente erótica.

Lecturas así la curten a una. Me hicieron una caótica, irreverente lectora, que celebra por igual al clásico más eminente y al bestseller más comercial, siempre que me procuren placer.

(Feliz Sant Jordi, Amor)

sábado, 21 de abril de 2012

Por qué el BDSM no es tan trascendente

Porque no es la solución a ningún problema.

Porque no espanta la soledad.

Porque no es la cura a los fracasos.

Porque no sirve para encontrar novio.

Porque no enmascara ninguna carencia.

Porque debería ser sólo un instrumento para nuestro placer... como lo es ir a cenar a un restaurante.

Porque puede practicarlo cualquiera.

Porque no es una actividad para elegidos.

Porque puedes usarlo y volverlo a usar siempre que te de la gana y dejarlo a un lado cuando te apetezca. El BDSM está a nuestro servicio.

Porque es una forma más de éxtasis, sólo una más.

Porque el mundo no se acaba si lo dejas.

(Luna y Dankho tienen una web muy chula donde cuentan sus experiencias y su forma de ver el BDSM. Mola)


viernes, 20 de abril de 2012

Diccionario (grimoso) BDSM: entrega

Una palabra bonita que he llegado a detestar por su mal uso.

Cuando empiezas a indagar en la cosa BDSM la lees todo el rato, entrega por aquí, entrega por allá. Piensas, jo que chulada, es como el éxtasis, ¿no? Piensas que es cosa de elegidos. Te sientes una elegida por dar el paso de entregarte y blablabla.

Luego desciendes a la tierra. Te das cuenta que entregar, ya llevas media vida entregada porque hay un puñado de gente a quien quieres y querer es entregar. Que tanta parafernalia con la palabra para apelar al sentimiento que, gracias al cielo, suele prevalecer en tu vida. Que no tienes que leer ni aprender de nadie sobre entrega porque, por fortuna, sabes cómo se hace.

Te das cuenta también que a menudo confunden entrega con sexo+dolor+humillación. "Mi sumisa se me entregó" es sinónimo de "le di su correspondiente azotaina, la humillé, le di por el culo, etc", lo cual no es nada extraordinario, más bien es lo que se espera en el rollete BDSM, ¿no? Y dejémonos de falsas heroicidades, no hay cosa que más rabia me de que esas sumisas que dicen que no les gusta el dolor pero que se lo entregan con gusto a sus Amos. Hipocritillas, qué monas y qué bien quedan. Si no les gusta el dolor ¿a qué viene embarcarse en una historia bedesemera? (Como suele pasar, declararse masoquista mola poco. Y suena a poco entregada).

Así que, si entregarse no es algo fuera de lo común, ¿a qué vienen tantos fastos con la palabra? Ya digo, no es la palabra en sí lo que me da grima, sino esa mezcla de languidez, superioridad y autocomplacencia que la acompañan.

Mi sumisa entregada... no sé, no es para tanto, es lo lógico, lo esperable, lo justo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Sueño puttanesco

Tuve un sueño puttanesco y terriblemente empresarial.

Vivo en un piso que es un bajo, con ventana a la calle. Pongo un cartel, no se si en la puerta o dónde, da igual, que literalmente dice "Mamadas a 6 euros" (No me juzguen, no tengo espíritu capitalista, lo se).

Lógicamente, con tal ganga, tengo clientes a porrillo.

A cada cliente le digo que se lave bien la polla en el servicio. Todos lo hacen escrupulosamente.

Llevo vaqueros y camiseta. No voy ni ceñida, ni escotada. Es una transacción muy básica. Tú pones la polla, yo te la mamo y a huir. Llevo la melena suelta por si algún cliente me quiere agarrar del pelo. Eso lo permito.

Un cliente tiene la polla larga y fina, bastante asquerosita, pero se traga tan fácil -como un kalipo- que me da igual.

Otro se corre inmediatamente. Chachi.

En cada mamada, eficaz, limpia y rápida, me crezco. Soy la mejor. Creo que eso me produce placer. Soy tan onanista.

Me voy a forrar.

Cuando me despierto, lo único que lamento es haber salido tan barata.


viernes, 6 de abril de 2012

Enganche primaveral

Tengo un enganche primaveral doble.

El primero son Los juegos del hambre, los libros de los que ya soy frikifan y que no son tan literatura juvenil como se lee por ahí. Aunque los protagonistas sean osados chavalines, toda la historia es siniestra, oscura y con momentos muy mal rollo. Como puede verse ya voy por el segundo volumen y espero ansiosa la peli. Si resultase ser una adaptación descafeinada me dará hasta igual: por tal de ver el careto de Woody Harrelson haciendo del borrachín Haymitch, ya me doy por satisfecha.

El segundo enganche era el previsible: la segunda temporada de Juego de Tronos ya está dándolo todo. Con Tyrion tan sexy como siempre y con Cersei más mala que nunca. Han salido personajes chulos como Melissandre y Craster que no defraudan en la adaptación y todavía quedan un buen puñado de capítulos que prometen emociones sin final y babeo infinito por mi parte.

domingo, 1 de abril de 2012

Aniversario

Hoy es nuestro aniversario, de E. y mío, y como yo soy en el fondo una empalagosa y una ñoña, me gusta celebrarlo y proclamarlo a los cuatro vientos. El 1 de abril es una fecha bonita. Pero bonita, bonita. Y me gusta pensar que ahora, cinco años después, los dos somos más guapos, más listos y mejores.

Más listos. Son cinco años de complicidad, de confidencias, de conocernos mejor. Más guapos. Es lo que da el AMOR (ahí, con mayúsculas, que se vea bien). Mejores. Es el resultado de ser incondicionales.

Cinco años de ternura, de besos. Cinco años juntos.