sábado, 18 de diciembre de 2010

En la barra del bar


Estoy con la mano en la barra esperando a que me sirvan el gin-tonic. Era el primero de dos. Antes me había tomado dos cervezas, dos copas de vino y la prescriptiva de cava, junto a entremeses variados, presa ibérica y postre con chocolate como ingrediente secundario. Mejor. Ya casi no como chocolate, dejó de apetecerme. 

En la otra mano tengo un Nobel. Como soy fumadora social nata, puedo pasar días sin fumar pero cuando bebo + bailo + socializo = fumo con verdadero placer. 

A mi lado está una compañera. Me gusta porque sabe escuchar y habla de sexo sin mariconadas. Es un poco obsesiva con su trabajo, lo cual nos beneficia al resto porque es una excelente profesional.

Llevo una camisa blanca de Sfera. Más abajo llevo los pitillos negros y mis zapatos de tacón favoritos. Me miré en el espejo del baño del local y realmente estoy muy buena. Al final de la noche me dolían los pies, como es preceptivo. Bailé bastante.  

Me maquillé en tonos rosa. En las fotos salgo con demasiados brillos. No soy fotogénica aunque repasando las fotos de las comidas de años anteriores, me arreglo mejor, me peino mejor -el pelo muy largo me favorece- y estoy más buena.

Hoy tengo la voz un poco cazallera, pero nada de resaca. Llueve sin parar.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Campaña pre-Navidad

Me gusta la Navidad pero más la pre-Navidad. Yo no se qué me pasa cuando ya estoy metida en faena navideña, que los días se me van como arenita del mar. En cambio esta época me pone la mar de contenta. Por muchas cosas, por ejemplo:

- las pelis yanquis de Navidad. Ya hablé de ellas. Es que me gustan una barbaridad y eso que siempre son igual: niño de un pueblo del Medio Oeste, muy bonito y muy nevado, que no cree en la Navidad y un Santa Claus que entra en crisis por ese motivo. Suele haber perritos, renos, elfos y cosas así y al final el niño cree, hay nieve, regalos, más renos y Santa Claus jojojo. Yo siempre acabo llorando.

- el día de la Lotería. Yo como mucho llevo un décimo del trabajo y nunca toca pero me gusta el ambientillo: el soniquete de "miiiiiiil euroooos" y la frase típica: "Ya ha caido el segundo premio", etc. Nunca toca pero siempre se ilusiona una, es que la publicidad tiene mucha tela. Y luego, que yo soy pamplinosa, me emociono con la gente que sale en el telediario superfeliz porque le ha tocado el Gordo. Es que yo tengo mucha empatía.

- el concurso Papanoeles: para jugar con los peques cuando los llevas de paseo. Cada Papanoel que se ve colgando en una ventana o balcón, son 10 puntos. Si son Reyes Magos, son 20 puntos. Si es una colgadura del Niño Jesús, 30 puntos. Y si es una colgadura del Nacimiento, la rehostia ya, 50 puntos por la cara. Los puntos se los lleva el primero que los ve. Es un concurso de mucha tensión y nunca exento de polémica. Y el paseo se hace muy entretenido.

Y hay más cosas pero ya no tengo ganas de escribir más. Eso si, que no le guste a uno la Navidad es absolutamente respetable. Hubo una época en que a mi no me gustaba nada. Lo que no aguanto es a la gente que adopta esa actitud desafiante de "NO me gusta la Navidad" y ojito al que me contradiga. Como si fuera muy cool eso de odiar la Navidad cuando no es más que una opción personal.

martes, 14 de diciembre de 2010

Regreso

He recibido un comentario de sondemar -cariño, no lo publico por ser tan personal, prefiero responderte con esta entrada-. Desde ya digo que la esperaba. Porque ha vuelto a publicar en su precioso blog y porque sus escritos tienen un nuevo aire, o el mismo pero diferente... vamos, yo me entiendo: su erotismo cegador y a veces agresivo parece que va renaciendo.

Anda que no me ha hecho ilusión que me escriba. Debo ser franca: pensé que lo nuestro se había acabado, como tantas amistades vía virtual se acaban. También pensaba en lo que realmente ha pasado... hay momentos en que no se está para nadie, yo misma soy así, cuando no estoy, no estoy.

Pero ella no es mediocre. Las mediocres no resisten el paso del tiempo y olvidan a sus amigas. Solo son capaces de entablar mediocres amistades. Efímeras. Que no son amistades ni son nada. Y sondemar no es mediocre, que ya la tenía yo calada desde los tiempos de sométeme. Qué tiempos aquellos.

(Así que mi preciosa Dama del Norte, gracias por volver, por leerme y por no olvidarme. Yo tampoco lo hice.)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Una lista de cosas grimosas

Hay cosas muy grimosas a las que tengo especial manía. Una vez E. se dio de lleno con una de esas cosas. Él pensaba que era algo que me haría reir y resulta que no, que me daba fatiguita. No iba yo a disimular: cuando una cosa me da fatiguita tengo que confesarlo. El bicho en cuestión era un muñequito de peluche que salía en un anuncio. No le tengo manía a los peluches y tampoco a ciertas marionetas, pero sí a los peluches-marionetas que hablan y se suponen son divertidos.

También les tengo una manía horrorosa a los payasos. A todos sin excepción. Hay una pelicula que no veré jamás, la última de Álex de la Iglesia, que además de un título horrible (Balada triste de trompeta, por una canción de Raphael)  tiene un trailer grimosísimo. Una vez conocí a un payaso de verdad, de profesión. Lo conocí sin maquillar, claro, pero tenía la cara y el cuerpo como desfigurados, de tanto hacer muecas y retorcerse. Yo le contaba mi manía hacia los payasos y el tío se partía. No acababa de entenderme, mi manía, y me enseñaba un payaso que tenía tatuado, qué cabroncete.

Pierrot en la Luna, doblemente detestable
Y a los pierrots. Por Dios, que pierrotfobia. 

Combinación sol/luna francamente repelente
Los soles, las lunas y las estrellas con caritas. También los detesto. Y todas esas imágenes de tipo mágico-ñoño, con brujitas, elfitos y duendecillos. Ojo, las imagenes. Me encantan los elfillos y los duendecillos pero no la imaginería cursilona con la que se suelen representar.

 O los gatitos y perritos cursis. Cuando se supone que debo decir, ayyyy qué monada, yo lo único que siento es la sonrisa congelada. Voy a poner un gatito horroroso para congelar mi sonrisa, a ver que tal:

Gatito con patitos, se supone que es lindisimo... glups.
Con toda esta chorrada la conclusión a sacar es que soy una chica dura. Que no me mangonean con payasetes ni gatitos monos.

O que soy masoquista en extremo porque decoro el blog con imágenes que me provocan urticaria.

O que sigo siendo más chula que un ocho y alardeo de mis gustos diferentes.

O yo que se.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Cinefilia inconfesable

Oficial y caballero. Un 6.8 en IMDb.

Richard Gere es un actor de recursos limitadísimos pero a mi me gusta un montón (o me gustaba,  antes de que se volviera tonto con el budismo). Me gustan sus ojos achinados y ese contoneo de caderas que tiene. En Oficial y caballero está guapo a morir. Me gusta la escena de cama con Debra Winger (¿pero qué fue de ella?, me encantaba)  y la escena de la pelea con el sargento instructor Foley. Y la escena del baile, con ese uniforme... pero que bien sienta a Richard Gere el uniforme de gala de los marines. Y el final, buah, siempre lloro con ese final, que no acaben nunca los finales como ese.

Armas de mujer. Un 6.6. en IMDb.

Me gustaba Melanie Griffith antes de ponerse silicona en los labios. Desde que se casó está desaprovechada y es una pena porque en esta peli demostraba que era una payasa de las buenas. Y Harrison Ford, también limitadito, pero estupendo aquí (porque hace buena química con la Griffith). La estética ochentera es impagable: los cardados, las hombreras, la oficina de tecnología paleozoica... Y Let the river run. Yo la canto a grito pelao, no puedo remediarlo. Es casi un himno. (Y también se me saltan las lágrimas).

Dirty dancing. Un 6.3 en IMDb.

Bendito, bendito Patrick Swayze. Yo no tengo palabras. Limitadito también pero ... era un icono, era un mito!!! Dirty dancing es la peli que me gusta ver con mis hermanas. Nos sabemos diálogos de memoria, son diálogos que se elevan al cubo de lo absurdo ("no permitiré que nadie te arrincone", toma ya!!!!!). Y los bailes, anda que no los hemos imitado veces ("este es tu espacio y este es el mío"). Es la peli de las tres, forever and ever.

Luego están las películas confesables que encandilan a casi cualquier cinéfilo que haya mamado los ochenta (pero esas no las pongo porque son extremadamente correctas)

viernes, 3 de diciembre de 2010

Maternidad y libros de instrucciones

En casa tengo unos tres libros del tipo: "Cómo ser una mamá superguay". Hay uno especialmente terrible, se llama ... no recuerdo cómo se llama, lo tengo abajo, pero va de cómo entretener al niño haciendo con él toda clase de juegos superestimulantes y enriquecedores. Yo lo leía y me agotaba. Si te pones a hacer todos esos juegos superestimulantes, tiempo para trabajar y limpiar, cocinar, tender y esas cosas no hay. Esos libros me los regalaron con toda la buena intención del mundo, pero nunca me fueron de utilidad.

En realidad lo que siempre he utilizado ha sido la experiencia. La de mi propia niñez, que fue bastante feliz. Básicamente el manual de instrucciones de mi niñez se resume en:

- pasar mucho rato con los abuelos, pero no para jugar. A mi lo que me gustaba era sentirlos cerca. Por ejemplo, con mi abuelo C. me sentaba a verle trabajar y a ver la tele. Con mi abuela M. se sentaba a leer cuentos -leerlos yo sola o mirar los dibujos, ella estaba a lo suyo. Con mi abuela P. desayunaba y la miraba hacer la comida. Con mi abuelo R. iba al parque a echar migas de pan a los palomos.

- mi madre rara vez jugaba conmigo, siempre estaba muy liada. ¿Era algo que yo necesitara, que jugara conmigo? Pues no. Mi madre limpiaba, cocinaba, cosía y yo jugaba. Cada una a su rollo.

- yo jugaba: a) sola, b) con mi hermana, c) a veces, con vecinitas. Prefería jugar sola y montarme mis historias: vestir a la Nancy, jugar a las cocinitas, recortar mariquitinas, montar el exincastillos...

- mis padres me llevaban con mucha frecuencia de paseo. Si íbamos de tapas me sentaba formal y me tomaba mi pepsi y mi ensaladilla rusa. Si íbamos al campo o a la playa me pasaba el día trotando y jugando con mi hermana a la pelota y a dar brincos. Ningún adulto dirigía mis juegos ni proponía actividades educativas o estimulantes.

- nadie me dirigió en mis lecturas, yo leía lo que pillaba. Nunca me proporcionaron lecturas instructivas o educativas y propias de mi edad. De pequeña lo que más me gustaban eran los Mortadelos y las Joyas Literarias.

- el tiempo se me iba en ir al cole, hacer deberes, jugar, leer  y ver la tele. Una hora al día iba a particulares de inglés. Me acostaba temprano y leía en la cama hasta que me entraba sueño. Mi hermana hacía lo mismo que yo. Los fines de semana nos despertábamos tarde y jugábamos en la cama hasta que nos entraba ganas de levantarnos. Tenía un horario de niña, no un horario de adulto, como tienen muchos niños cargados de actividades extraescolares (superestimulantes)

En resumen, lo normal. El resultado creo que aceptable. Creo tambien que es el referente más sensato para mi propia experiencia de ser madre.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Desafío de las 7?

Repateante. Pero que no se diga, me repatea pero no soy cobarde. A mi me ponen la palabra "desafío" por delante y allá vamos. Así que Maiko, petardilla, contesto a tu desafío (si en el fondo me gusta que me hagan de rabiar y todo. Ya sabes que soy masoquista.). 6 preguntas y 7 respuestas cada una.

1) Aquello que me gustaría hacer antes de morir. (Esta pregunta es MUY repateante)
1. no hago planes
2. hacer planes no va con mi personalidad
3. antes lo pensaba, ya no
4. hace tiempo tenía una lista, hay cosas que ya hice, otras no me las planteo
5. no plantearse cosas no es no soñar que se hagan alguna vez, pero prefiero no tener deseos insatisfechos
6. no soportaría estar a las puertas de la muerte con deseos insatisfechos
7. soy demasiado chula.

2) Lo que más digo
 1. ea
2. ojú
3. a ver...
4. vale?
5.  ehmmmm
6. buenoooo
7. einnnn????

3) Lo que hago bien
1. dar besos
2. dar mimos
3. dar achuchones
4. dar abrazos
5. no hacer planes
6. no hacer listas
7. salirme por la tangente


4) Mis defectos (algunos, porque me pongo a pensar y tengo a pares, leche)
1. tengo mucho genio
2. nunca hago planes (aunque creo que no es defecto)
3. no se organizar cosas tipo cenas familiares o fiestas
4. soy antisocial, acabaré mis días hecha una ermitaña, joder.
5. me preocupo demasiado 
6. soy más desaliñada de lo que me gustaría.
7. soy más políticamente correcta de lo que me gustaría.

5) Mis Virtudes 
1. nunca hago planes
2. soy cariñosa y no me cansa dar besitos y mimitos
3. pero no soy ñoña
4. tengo un nivel de empatía alto (eso a veces es defecto, de los buenos,  pero no mola en ocasiones)
5. soy buena en mi trabajo y me gusta mucho hacer lo que hago
6. soy individualista (eso conlleva a mi pequeña fobia social pero me gusta ser individualista a tope)
7. eso no quita que me guste la juerga, cantar, bailar y liarla (pero de vez en cuando)


6) Aquello que Amo (tambien repateante, mucho, pero bendita sea)
1. esta persona
2. esta otra persona
3. y a ésta
4. y por supuesta  a ésta
5. a ésta tambien
6. a esta persona cómo no
7 and last but nor least, a esta otra. 


(Me salió un formato de letra disparatado, pero estoy demasiado cansada para poneme a cambiarlo)


Gracias, Maiko, por darme que pensar. Te quiero un montón.